Algunas consideraciones acerca de la Homosexualidad
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Algunas consideraciones acerca de la Homosexualidad

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Por: Ana Ramirez Navarro

5 de noviembre, 2013

Letras Algunas consideraciones acerca de la Homosexualidad
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Por: Ana Ramirez Navarro

5 de noviembre, 2013

Oscar Wilde, Billie Jean King, Ian McKellen, Frida Kahlo, Voltaire, Andy Warhol, Ellen Degeneres, Julio Cesar, Salvador Dalí e Yves Saint Laurent son tan solo algunos de los tantos personajes que han sido relacionados en algún punto de sus vidas con prácticas homosexuales; este tema, polémico por excelencia, no deja de estar presente en las agendas políticas mundiales y, actualmente, debido a las medidas de tinte homofóbico que Rusia ha emprendido, ha vuelto a situarse como foco de atención de instituciones como Human Rights Watch, ONU, entre otras que velan por los derechos humanos.

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Para asentar las bases de este artículo, es importante proveer una definición clara de la palabra; la psicóloga Stephanie Brooke de la Universidad de Walden, define la homosexualidad como la orientación intelectual, emocional y física de sentir atracción hacia las personas del mismo sexo, este concepto nos permite reparar, principalmente, en dos hechos: 

  1. La homosexualidad NO es exclusiva de  los hombres que gustan de otros hombres sino que también refiere al lesbianismo, no es incorrecto entonces llamar a una mujer homosexual.
  2. La atracción que determinada persona pueda sentir hacia otros de su mismo sexo NO se limita únicamente a su placer sexual. 

Es muy importante tener presente el punto dos pues existe una clara tendencia a reducir al individuo homosexual a sus impulsos y deseos sexuales, y dejar de lado que, así como los heterosexuales, los homosexuales pueden vivir de igual manera situaciones como el enamoramiento, las ganas de estabilizarse con determinada pareja, de compartir un hogar e incluso de formar una familia. Reducir las discusiones y legislaciones sólo al aspecto sexual de las parejas gay nos limita como sociedad y nos aleja de razonamientos justos y neutros.

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Si pudiéramos llevar muy a fondo esta cuestión, empezaríamos por hacer una revisión histórica de la homosexualidad, y digo histórica por el simple hecho de que siempre ha existido; no yendo muy lejos, de acuerdo al sociólogo Ramón Grosfoguel, en los pueblos indígenas pre-coloniales no se castigaba la homosexualidad masculina, y no fue sino hasta la llegada del hombre europeo que se impuso una jerarquía sexual que, a su vez, sembró las primeras semillas de una ideología homofóbica. Y ni hablar de la antigua Grecia, a la que se le reconoce el haber sido la primera civilización en aceptar abiertamente la homosexualidad y en la que el matrimonio entre hombres y mujeres se llevaba a cabo con el único fin de asegurar la descendencia. Si queremos hablar neutralmente del asunto, es importante reconocer que la mayoría de las sociedades, si no es que la totalidad de ellas, han atestiguado este tipo de conductas y que su manera de lidiar con ellas ha variado dependiendo de su cultura, su historia y expectativas de género. No intento hacer de este artículo una oda a la homosexualidad, lo anterior sólo son datos verídicos y comprobables de una controversia social que tiene un pasado complejo.

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Aunque buscar una razón científica al tema es una tarea compleja, académicamente resaltan dos teorías; hay quienes creen que es una construcción social, en la que la persona se ve influenciada por las situaciones que lo rodean, y por esta razón construye sus deseos eróticos respondiendo a éstas. La otra vertiente, la existencialista, se centra principalmente en el carácter biológico de la homosexualidad; esto quiere decir que el individuo no escoge su preferencia sexual sino que, por el contrario, nace con ella. En un estudio llevado a cabo por Haider y Joslyn, profesores de la Universidad de Kansas, se concluyó que las legislaciones en pro de los derechos gay tienen mayor aceptación cuando se culpa a la genética por la homosexualidad; dado que aún no tenemos control sobre nuestros genes, desde una perspectiva existencialista, juzgar negativamente a alguien por ser gay sería como juzgarlo por su color de cabello.

 Existen, sin embargo, otros científicos que alertan sobre el riesgo de nombrar a la genética la responsable de las tendencias homosexuales, pues  la población homosexual en el mundo no es tan alta (se dice que representan el diez por ciento del total poblacional); se asume que esa minoría es genéticamente diferente y esto facilitaría que la homosexualidad fuera vista como una enfermedad, porque se alejaría de los patrones genéticos comunes. “Patologizar” a la homosexualidad es sumamente riesgoso, principalmente porque permitiría llevar a cabo experimentos y procesos para “curarla”, y en un segundo plano, también muy importante, daría pie a la discriminación.

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Aún es difícil determinar si la causa de la homosexualidad es solamente biológica o social, quizá  es por esto que algunos sociólogos sostienen que debemos incluir ambas perspectivas si queremos tener un entendimiento integral del asunto; esto significaría que la persona carga con cierta predisposición a sentir atracción por individuos de su mismo género y que esto, combinado con determinados entornos o experiencias de vida, podría hacer que la persona terminara decantándose por la homosexualidad. 

A pesar de los numerosos queer studies y de las manifestaciones por parte de la comunidad gay, los avances referentes a la aceptación de la homosexualidad en el mundo actual han sido realmente lentos; la Asociación Americana de Psiquiatría dejó de considerarla como una enfermedad mental hasta 1974, mientras que la Organización Mundial de la Salud no lo hizo sino hasta hace 21 años, en 1992; a pesar de lo anterior, de acuerdo a ILGA (The International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association), alrededor de cinco países en el mundo castigan la homosexualidad con pena de muerte y 72 con encarcelamiento.

 Debido a la carencia de consenso entre los países del mundo, la ONU ha enfrentado grandes problemáticas al tratar de abordar temas sobre los derechos gay; cuando Francia, en 2008, propuso la primera declaración internacional para descriminalizar la homosexualidad, 60 países se negaron a apoyarla, entre los que sorpresivamente se encontraban los Estados Unidos de América. Los países islamitas manifestaron que esta declaración “normalizaba actos como la pedofilia”, incentivando así la perspectiva deplorable de que perversión y homosexualidad son sinónimos.

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Dada la baja importancia que aún se le da en muchos países a este tema, la publicidad en torno a la prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) es, mayoritariamente, dirigida a parejas heterosexuales, lo que incrementa el riesgo de contagio de ETS entre personas del mismo sexo (e incluso de sexos opuestos) y así seguir elevando las tasas de mortandad por enfermedades como el SIDA; lo anterior es un breve ejemplo de los aspectos negativos que acarrea seguir negando realidades. La homosexualidad tiene un lugar en el mundo actual así como lo ha tenido desde hace cientos de años; reconocer como sociedad las necesidades legislativas de la comunidad gay nos hace tener democracias funcionales e inclusivas en las que todos y cada uno de sus individuos sean tomados en cuenta. 

Teniendo a la ciencia como recurso, es vergonzoso que sigamos basando nuestras opiniones en criterios personales sobre lo que se debe y no hacer. En este mundo, caracterizado por la racionalidad y el avance, es irónico que sólo a los heterosexuales se nos respete lo que pasa cuando cerramos la puerta de nuestra habitación.

homosexuales en el mundo

 


Referencias: