Evoco sus caricias, su ilusión, su emoción al verme, su calor al abrazarme, la humedad de sus labios

Martes, 30 de enero de 2018 11:44

|Karen Barrera
amo a otro

La prosa en ocasiones puede tener un tono esquivo y difícil de descifrar. El texto que se reproduce a continuación fue escrito por la joven autora Karen Barrera, quien por el contrario, con su estilo particular, indaga profundamente, como si se tratara de un testimonio, en las posibilidades del pasado, el erotismo, la tristeza, el amor y el desamor.


amo a otro 1



Amo a otro


Debes saber que aún lo amo, quizás nunca dejé de hacerlo. En ocasiones, lo confieso, no puedo evitar extrañarlo. Incluso lo disfruto, lo provoco. Aunque no sólo es él, también es aquel amor fugaz universitario, y esos romances que nunca mencioné, que nadie conoció pero que no dejaron de tocarme el corazón.

Pienso en sus sonrisas, en sus miradas y, si aún me basta la memoria, en sus palabras y sus aromas. Recuerdo el abrazo cálido que en la prepa me dio tras una noche de lluvia; o cuando él se pasó una noche entera preparando mi sorpresa de cumpleaños para el siguiente día; y aquel otro, que nervioso por fin tomó mi mano y me dio el primer beso; también pienso en ese con el que canté canciones sin parar en un viaje de auto y de aquel romance de verano que me hizo creer en el amor a primera vista.


amo a otro 2


No puedo evitar sonreír cada vez que alguno de ellos viene a mi mente, cuando logran escaparse de este baúl viejo que cada día está más ocupado resolviendo cuestiones de “adultos” y dejando a un lado las memorias de los momentos más jóvenes, inocentes y puros, cuando ni ellos ni yo queríamos o siquiera pensábamos en ser “mayores”.

Evoco sus caricias, su ilusión, su emoción al verme; su calor al abrazarme, la humedad de sus labios y hasta su desconcierto al alejarme, porque antes sí que me era difícil quedarme.

Los pienso, en ocasiones les añoro y les agradezco siempre.

No puedo evitar amarlo, y aunque mucha sea la incredulidad del amor para siempre, yo sí que lo he sentido y lo vivo; ahora mismo. 

Amé a ese que me robó la mirada cuando entraba a la preparatoria y a aquel que nunca dejaba de sorprenderme en cada cumpleaños, y a ese que fue mi primer te amo; incluso aquellos que tal vez siempre ronden tras un recuerdo desconocido, sin nombre, sin fotos juntos, sin mención alguna; y esos otros que nunca me tocaron la piel pero erizaron mi corazón. Como él que en Coyoacán me robó sólo una sonrisa para no verlo nuca más. Los amé, aún lo hago, y ¿sabes?, siempre lo haré.

Sí, aún amo a mis antiguas parejas, mis antiguos amantes. Lo expreso con sinceridad, con una dicha embriagante. No puedo desprenderme de mis vidas pasadas, de las historias que dieron tantas alegrías y lágrimas a esta que ahora soy.

Has de saber que en ocasiones, al percibir un aroma, escuchar alguna ocasión, una palabra o mirar algo estúpido o serio en la tele, en el cine; con algunas letras o algún sabor pueda reencontrarme con alguno de ellos y vivir por un segundo de nuevo aquel romance. Es imposible tratar si quiera el evitarlo, nunca he sido buena reemplazando; al contrario, cada uno se llevó algo de mí y yo me quedé con algo de ellos.


amo a otro 3


Esas cosas, esas ideas, esas palabras, esa forma de ver la vida, de sentirla; ese conocimiento del futbol, de los videojuegos, de la música, del arte, de los deportes, del amor, de la vida que te hacen ahora a ti amarme.

Me enseñaron tantas cosas, que también ellos buscan romance, emiten una pasión desbordante, que creen e inclusive desean de vez en vez un “para siempre”; que vibran con una canción y lloran con una palabra; que les gustan los mimos y tienen tantos miedos como fuerza para enfrentarlos; que también hay algo que les duele y que no mencionan jamás; que pueden llegar a amar inclusive más y mejor que nosotras mismas. Sobre todo, me enseñaron quién era yo.

Aún los amo, eso no cambiará; y eso me complementa; me hace grande, mucho más de lo que andando sola en mi propio rumbo hubiera podido siquiera llegar a imaginar.

Cada uno está, se quedó para nunca irse. Y yo estoy aquí para siempre quedarme.

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Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Luca Cassarà.

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REFERENCIAS:
Karen Barrera

Karen Barrera


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