Letras

Amor Urgente

Letras Amor Urgente

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No te invito a un despertar cotidiano, te convoco a un descubrimiento personal. Observa lo que hay en ti, ¿sabes quién eres? ¿Qué has hecho en este tiempo? ¿Qué respiras?

Yo contemplo violencia, se agota la delicadeza. Cada vez más. El mundo está lleno de sufrimiento, miedo, envidia, ego desbordado por doquier e inconsciencia.

¿Qué ha pasado o qué ha dejado de acontecer?

Hemos estado dormidos sobre infinitas posibilidades en un mundo único. Los pájaros cantan, el silencio nos sorprende cada mañana. ¿Qué hemos hecho?

Sumergidos en problemas, esclavizados por el ego, por los vacíos que nos ahogan, por la falta de amor, de comprensión por uno mismo y por el prójimo yacemos atrapados en un deterioro social. La naturaleza nos mira de reojo, apestamos y contaminamos cada vez más su espacio, como malagradecidos estamos allí: de mariposas naciendo y muriendo peor que los gusanos. Estamos destruyendo el hábitat, acabando con todo, exterminando nuestros corazones. A la chita y a paso firme los vamos cargando de miedo, de odios estúpidos, de creencias arraigadas en forma de prejuicios. No hemos aprendido, no hemos evolucionado y vaya que tenemos ejemplos de sobra: sólo échale una mirada superflua a la historia y verás que somos predecibles. La ciencia nos explica avances interesantes, pero en las calles observamos comportamientos irracionales y anticuados. Intercambio de indiferencias mezcladas con egoísmo, odio y venganza con ciertos destellos de bondad falsa. En un mundo hipócrita eres raro si escupes al aire un “ te amo”. Hablamos por reclamos, no por amor. Expresamos insatisfacciones no alegría por respirar o, al menos, por abrir los ojos un rato más, en ésta cosa que aún no sabemos de dónde vino pero ya está aquí, cubriéndonos con todo lo que ello implica. Ésa, la cosa que le nombramos vida.

Necesitamos despertar, cachetearnos hasta los huesos si es preciso. Evita ser como las personas dormidas que esperan algo sin saber qué; dejan escapar al tiempo, a la vida. Estáticos, se muestran ante el concierto de colores, aromas, vivencias y experiencias. Abrazos ausentes, caricias inexistentes, ¿dónde está el deseo verdadero? El genuino por explorar, por vivir.

Hay vida más allá de la muerte, se preguntan algunos. Yo, en cambio, me cuestiono: ¿cuántos muertos respiran en este mundo? Contemplo corazones marchitos envenenados, azotados. Laten por inercia, no por consciencia.

Está en todas partes, el abandono y el prejuicio cabrón, mundano, grosero.

En los clubes, en los bares, en las escuelas, ¿qué me dices de los templos? o los centros de negocios que más bien emulan pasarelas de las desgracias y diferencias que se promueven a todas horas. En todos sitios está enquistado. Camina dentro de nosotros, en las entrañas, ¿irá por las venas?, ¿correrá en la sangre? Tal vez.

Rechazo, discriminación, manipulación, extorsión, ira y tantas linduras humanas se huelen a diario, se ven a todas luces. No te escapas del espectáculo. A donde vayas todo estará allí, como una fotografía fiel a su origen.

Hago un llamado al despertar del corazón, abrazo al amor que libera, que llega a la raíz de nuestra alma y nos indica el camino. Al sentimiento que reconforta, que se da sin ataduras ni expectativa. No hay necesidad de cuestionarse todo.

Mi llamado seguramente se perderá en el viento como se pierden tantas cosas dignas de procurar e intentar ¡Qué remedio! ¿Se te ocurre algo?

No hay temor, ni bien ni mal, ni diablo ni Dios, ni oscuridad ni claridad. Estamos con nuestras drogas, achaques, deseos, sueños y realidades. Si hemos construido aviones y redes globales, ¿por qué no hemos sido capaces de hacer el amor a diestra y siniestra; conscientes, embriagados de locura y de gusto por saciar nuestros deseos y culminar nuestros anhelos importándonos una mierda lo que se diga, se critique o señale?

El paraíso somos nosotros. El infierno circula en nuestras venas. La virgen es tu consciencia. La puta es tu razón. ¿Y el amor? Pura utopía. No importa si eres budista, musulmán o ateo. A través del despertar de la conciencia descubres tu esencia. No es necesario que medites en blanco, ni que recites mantras; mucho menos que estudies doctrinas. Todo cohabita dentro de nosotros, allí ha estado.

Camina por la vida, confiésate con un árbol, brinca, llora, aférrate a nada, besa lo que quieras y puedas, descubre que estás vivo, que estás despierta. Ve al mar, no sólo al de agua, ve a muchos otros mares, persigue tus sueños, búscalos si aún no los tienes claros. Ambienta tu espíritu, danza con el viento. Ámate, abraza a tus seres queridos, y si no quieres a nadie, comienza con un perro, un gato, un conejo, hasta un alacrán sirve. Ama, porque ahí comienza todo. No necesitas que el mundo se enamore de ti, basta con que tú lo hagas por ti, no por nadie más. Vale la pena hacerlo, porque cuando despiertas ya no te detienes, encuentras que todas las dudas y temores que te asaltaban eran parte de tus cadenas mentales, de los prejuicios mundanos. No hay necesidad de sufrir, es momento de descubrir. Medita con el corazón, ama con el alma y observa con la consciencia. Aplasta lo que ensucie la atmósfera. Aunque te quedes en soledad, será mejor el momento siguiente. Al menos inténtalo. O tal vez todo sea basura, desde este escrito hasta la mosca postrada en mi nariz.


Referencias: