Letras

Asterión y Billón

Letras Asterión y Billón

Lees una revista: Asterión y Billos. Estás mirando la página veinticuatro, la que dice Albert Hoffman y un dizque LSD. Un retrato de Albert Hoffman tomado por equis y eso te permite un pensamiento muy ¡wow!... El artículo dice que era un tal y tal, que científico suizo, ujum, bla, bla, bla, que vivió 102 años, ujum, bla, bla, bla, que es quien entrega a la humanidad un atajo a la ¿percepción? Sí, percepción, cuya definición de la DRAE es la sensación interior que resulta de una impresión material hecha de nuestros sentidos… impresión material hecha de nuestros sentidos, hecha de nuestros sentidos, nuestros sentidos, sentidos, y por favor que te traigan anestesia… miras el panorama: humo y gente ¿percibiendo? Bah. Te paras y caminas como quien va en busca de algo pero que al fin no busca nada en particular, sino tal vez uhmm, no sé pero igual no importa. Habías planeado el viernes hace tanto que se desgastó antes de que el tiempo lo trajera. Caminas por el bosquecito, caminas por el camino que se bifurca y te vas por la derecha. Miras pero no pasa nada, tu teléfono, arma mortal, sí claro tu teléfono, aló, y entonces quedan de verse aunque mierda, el viernes ya se desgastó, pero mira chica que lo planeado ya no es el plan, y que sí, que sí, que sí, y entonces en una hora aproximadamente en frente de la estación de la calle tal con tal para ir al parque tal y perfecto, te vas a tomarte un juguito mientras pasa el tiempo, te fumas un cigarrillito mirando el panorama cerdo de lo bizarro. Evocas una muñeca de ¿plástico? Sí claro plástico: material sintético que viaja entre las venas de las personas que viven las fantasías animadas de ayer y hoy y sí claro, de ayer y hoy y de mañana también. Una muñeca que se quitó las zapatillas y se puso tacones de marca, no tan cara, no tan barata, marca de una amiga, y ropa de la boutique de una amiga: sombrerito, bolsito de cuero, color del pintalabios, dependiendo el día pero usualmente rojo, bellotas empolvadas frente al espejo para mirarse muy bella, sentirse poderosamente bella y caminar hasta donde la vida la lleve, siempre con clase, siempre mirando alto, siempre mirando al otro con ojos turbios y fastidiosos, o depende claro está, porque en frente de la estación de la calle tal con tal se te acerca y te abraza y te dice que baby que que lindura y que te quiere y entonces caminan mirando pasar las busetas de color verde, rojas con blanca, azules, amarillo mostaza y las luces de las lámparas y de los semáforos contrastadas con la noche, los edificios, una calle limpia, otra sucia, otra limpia y así llegan a sentarse al andén frente a una cantina que queda al lado de otra cantina, al lado de un restaurante de hot dogs y hamburguesas, al lado de otra cantina, y ahí sentados mirando el gentío vestido de diferencias; unos fantasmales, otros iluminados, otros apagados, unos con cara de sexo y otros sensualmente sexuales, es ahí donde se cuentan todo, critican todo, desean todo y hasta se ríen del fracaso mientras ojean las páginas de Asterión y Billos. 

 

 

Álvaro Díaz es un joven escritor colombiano que estudia en la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente reside en la ciudad de Bogotá. Álvaro combina sus estudios en química con su gusto por la escritura, principalmente cuentos.


Referencias: