Letras

El sueño de amor que se convirtió en pesadilla

Letras El sueño de amor que se convirtió en pesadilla

Descubre en este cuento de suspenso sobre celos extremos lo que puede pasar cuando alguien se obsesiona con otra persona.

Texto escrito por: Ilanna Guillén 

Me recuerdo a mí misma respirar, es difícil hacerlo cuando estás a una puerta de saber quién destruyó toda tu vida, quién mató a tus padres, secuestró a tus mejores amigas y las torturó hasta matarlas. Pasando la puerta sabré quién fue el desgraciado que cambió mi vida de la noche a la mañana para poder matarlo, pero a la vez no quiero cruzar la puerta; no quiero, no puedo.


El sueño de amor que se convirtió en pesadilla 1


Ruego que no sea él, ruego no encontrarme con esos ojos claros, ruego no ver su cara detrás de la puerta, inhalo profundo aunque no siento que el aire llegue a mis pulmones, tomo la manija de la puerta y titubeo antes de abrirla. Levanto la cara poco a poco, mis manos tiemblan, me encuentro con su mirada, esa mirada que siempre demostró tantos sentimientos y ahora está vacía. Él me ve fijamente, esperando mi reacción; no dudo que espere que me ponga a llorar como una niña pequeña, eso es lo que siempre he sido: una niña llorona. Entonces sonríe, esa sonrisa que durante tanto tiempo me volvió loca, ahora me parece sádica; no puedo evitar recordar cuando lo vi por primera vez.


Éramos niños, tendríamos diez años, se acababa de mudar con su familia y mi madre me llevó a visitarlos para darles la bienvenida; me hizo poner el vestido que me había comprado hace dos meses, azul claro, ella tocó la puerta mientras yo sostenía la charola con las galletas, las deliciosas galletas de chispas que hacía mamá. La señora que abrió la puerta era hermosa, alta y con el pelo rubio a la mitad de la espalda, con un vestido que le quedaba de maravilla; nos hizo pasar, se disculpó por el desorden de la casa, lo usual. Cuando entramos a la cocina, lo vi, era el niño más guapo del mundo; se me quedó viendo, en sus ojos había algo de curiosidad pero nada más.


Su madre lo presentó y mi madre y yo hicimos lo mismo, poco después nos mandaron al patio, él me dijo que si quería que jugáramos a las traes. Acepté contenta, era de mis juegos favoritos, según yo era la más rápida del mundo pero no lograba atraparlo nunca y cuando lo hacía él me atrapaba poco tiempo después. En una de esas, por intentar atraparlo, me resbalé y caí, ambas rodillas se rasparon y no tardé en ponerme a llorar. Él se acercó a mí y observó mis rodillas sangrantes.


-Eres una llorona.- sonrió y se me olvido el dolor lo suficiente como para dejar de llorar.


El sueño de amor que se convirtió en pesadilla 2


Pasaron los años, nuestras familias se volvieron muy unidas, pasábamos navidades juntos y organizábamos viajes a la playa más cercana o a esquiar; él y yo nos volvimos amigos, aunque me llamaba “Llorona” cada que me quejaba por algo. Íbamos a la escuela juntos, él era sin dudar el más guapo de todos, siempre cordial; los maestros lo amaban, los muchachos lo admiraban y la chicas suspiraban por él, hecho que me provocaba unos enormes celos.


Mis mejores amigas no sabían sobre mis sentimientos por él, nunca quise decirle a nadie sobre ellos porque sabía que escucharía un “él solo te ve como una amiga” o un “es una amistad muy larga para sacrificarla por un amor”. Además, quería estar a su altura; tenía trece y usaba brackets, mi cuerpo era un desastre. ¿Quién se fijaría en mí teniendo a las chicas más guapas del colegio detrás? Decidí que para que él se fijara en mí y no en ellas tendría que ejercitarme mucho e intentar peinarme de otra forma que no fuera una coleta.


Entonces pasó lo que menos quise que pasara, tuvo novia, pero a los seis meses ella apareció muerta en el río y nunca encontraron al asesino.


Pasaron dos años y dejé de usar brackets, mi cuerpo antes aguado y gordito ahora era esbelto y definido; mi pelo ya no era una maraña sin sentido y aprendí a usar delineador y brillo de labios. Aquel verano antes de entrar a clases me fui con mi tía, era el primer verano desde que tenía diez que no pasaba con él; al regresar a casa llegué distinta. El primer día de clases dejé de ser invisible y para mi sorpresa varios se fijaron en mí, incluso él me miró de manera distinta, sus ojos llenos de curiosidad cada que me veía pasar.


El sueño de amor que se convirtió en pesadilla 3


Llegó mi cumpleaños y organicé una gran fiesta en mi casa, mis amigas me ayudaron con todo, desde la bebida la música y a quien invitar; esa iba ser mi noche. Todo era casi perfecto, salvo por el hecho de que él no estaba ahí, por más que tratara de distraerme no lograba apartar mucho tiempo la vista de la puerta esperando a que él llegara. Después de un par de horas me hice a la idea de que no iba a venir.


Supongo que gracias al alcohol y al enojo tome la decisión de que esa noche iba a superarlo de una vez por todas, o eso creí. Me acerqué al chavo al que mis amigas decían que le gustaba y me lo ligué; el muchacho se acercó para besarme y yo no hice ningún intento por apartarlo, pero en el momento en el que me besó fue separado de mí con un empujón. Era él para mi sorpresa y estaba rojo de ira. Como pude lo empujé hasta la cocina, tratando de evitar que le cayera a golpes al pobre muchacho.


-¿Qué te pasa?- le grité cuando estuvimos solos. 


-No puedes permitir que te toque de esa manera.- lo miré como si estuviera loco, -Te tocaba como si fueras suya, pero tú eres mía.


Puedo jurar que mis ojos se abrieron desmesuradamente cuando dijo eso y, tomando valor, me acerqué para besarlo, tardó mucho en contestarme el beso y rodearme con sus brazos pero cuando lo hizo fue mejor que en mis sueños. Aunque su beso no fue tierno y dulce sino duro y apasionado; ahí empezó mi más grande sueño, estar con él. Pero el sueño se convirtió poco a poco en pesadilla, después de dos meses empecé a notar algo extraño en su forma de ser, se volvió más posesivo y celoso, más de una vez me levantó la voz y me acusó de coquetearle a algún muchacho. Mis padres y amigas se dieron cuenta rápidamente que él no era el príncipe azul que habían pensado, en cambio yo quería pensar que en el fondo aún estaba aquel chico dulce y tierno que conocía desde niño. 


El sueño de amor que se convirtió en pesadilla 4


Un día quise darle una sorpresa, así que fui a su casa sin avisar y me asomé por la ventana que daba al jardín; vi algo que me sorprendió terriblemente, su padre golpeaba a su madre de manera brutal, le gritaba que era una cualquiera, que sólo estaba buscando con quién engañarlo para después abandonarlo.


En ese momento salió el por la puerta trasera, me agarró fuertemente del brazo y me jaló fuera de su casa y por la calle, haciendo caso omiso a mis quejas de que me estaba haciendo daño; llegamos al parque e hizo que me sentara, estuvo un tiempo callado, no me atreví siquiera a respirar. Me contó que su padre siempre había sido así, desde que él tenía uso de razón había visto cómo su padre golpeaba a su madre por celos; horas después de la golpiza su padre llegaba con flores y llorando, pidiéndole perdón a su madre, excusándose diciendo que lo había hecho por miedo a perderla. Su madre siempre lo perdonó; hasta que un día empacó una maleta y le dijo que había conocido a alguien que los ayudaría, que en una semana fuera a la estación de autobuses y pidiera un camión a otro estado, le dio dinero para llegar ahí y para el boleto. 


Cuando su padre se dio cuenta que su madre se había ido, lo golpeó hasta que acabó diciéndole donde estaba; después de horas su padre regresó, jalando del pelo a su madre y metiéndola a la casa a la fuerza. Aquella noche no pudo dormir por los gritos de su madre que provenían del cuarto de al lado, su madre nunca volvió a intentar irse, y por alguna razón él no le perdonó que lo abandonara, aunque fuera por un breve momento. 


Lo abracé fuertemente, entendí el porqué de sus celos extremos y juré nunca apartarme de su lado, poco después mis padres me prohibieron verlo y mis amigas apoyaron eso. Él se enojaba cada vez más con mis padres, con mis amigas y conmigo por no escaparme con él, pero no podía, por más que lo amara no podía abandonar a mis padres. Mi madre estaría destrozada y mi padre nunca se lo perdonaría.


El sueño de amor que se convirtió en pesadilla 5


Una noche me dijo que tenía que irse, que no aguantaba más a su padre, iba a huir y me pidió irme con él; me suplicó tanto que acepté y quedamos de vernos a medianoche, pero todo salió mal. Mis padres me descubrieron y me encerraron, mi madre llamó a mis mejores amigas para que trataran de calmarme, ambas me dijeron lo mismo. “No puedes irte, apenas tienes diecinueve” “Es sólo un romance, tienes que dejarlo ir, te está haciendo daño”. 


Eran las dos de la mañana cuando lo vi en jardín, ocultándose en los arbustos y como pude le di a entender que me tenían encerrada. Mi padre le gritó que se largara, él solo grito que se arrepentirían, que estaban cometiendo el peor error de su vida. Y se fue.


No lo volví a ver por mucho tiempo. Caí en depresión y odié al mundo.


Semanas después mis dos mejores amigas desaparecieron, a pesar de mi enojo hacia ellas me preocupé, sentí que me moría cuando las encontraron muertas, ambas fueron torturadas hasta morir. Mi madre dijo que había sido él, mi padre la llamó histérica, alegó que él solo era un niño encaprichado y no un asesino.


Esa misma semana regresé de la escuela algo tarde, al entrar a mi casa supe que algo estaba mal, estaban todas las luces prendidas pero no había un solo ruido más que el de la televisión. Fue cuando encontré a mis padres en la sala, apuñalados; no había rastro del asesino, pasaron meses y el caso fue olvidado y archivado por falta de pruebas. En mi desesperación busque a alguien que me ayudara a saber quién había sido y encontré a un grupo de personas que se dedicaban a hacer el trabajo que la policía había dejado de lado. Y aquí estoy, seis meses después, con él frente a mí, sentado, mirándome expectante.


El sueño de amor que se convirtió en pesadilla 6


-¿Por qué?- dije cuando por fin pude formar una oración.


-Eres mía, te lo dije, -esa voz no era la misma del chico que conocí, era hosca, como si algo dentro de él estuviera mal, -ellos intentaron apartarte de mí.


Hablaba con rabia contenida, cada palabra estaba cargada de veneno.


-Eran mi familia, mis amigas,- volteé a ver a otro lado y respire hondo- me dejaste sola.


Me recargue en la mesa más cercana que tenía y vi lo que tenía enfrente, una pistola; mi padre era militar, me enseño a usar un arma, pero me temblaban las manos, no podía matarlo. 


-Estoy yo, no te atrevas a olvidarte de mí.


Ahogué un quejido al oír el tono de reproche que usó, como si él fuera la víctima de todo; tomé el arma y le disparé tres veces, lo miré por última vez y con lo que le quedaba de vida dijo “Llorona”.


El sueño de amor que se convirtió en pesadilla 7


Descubre también este cuento de misterio sobre perder lo que más quieres y el suspenso de Edgar Wallace


Referencias: