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El hombre que cuenta su experiencia con prostitutas por medio de un cómic

25 de octubre de 2017

Griselda Sulbaran

En 'Pagando por ello' , escrito como un libro de memorias, Brown habla —o muestra— abiertamente detalles de sus experiencias con por lo menos 23 mujeres prostitutas

Algunos temas, aún a estas alturas de la globalización y tras las etapas consecutivas de la liberación sexual, siguen tocando el nervio más sensible de las sociedades, sobre todo en el núcleo de los grupos más apegados a las convenciones y a la tradición. La prostitución es sin duda alguna uno de esos temas. La llamada primera profesión de la historia ha sido un asunto de constantes y acalorados debates a favor, en contra y con medias tintas, además de persistir como una forma de sustento para generaciones de mujeres —y de hombres, claro—, así como un punto de referencia y comparación en la reflexión sobre el trabajo, la sexualidad, la moral, la mercantilización del cuerpo y las desigualdades. Comúnmente considerada como un ejemplo de decadencia, de hecho la prostitución, desde la antigüedad (sin olvidar su particular capítulo durante el porfiriato), ha tenido un papel preponderante en la constitución de las sociedades modernas. De ahí que muchas de las personas que se desempeñan como "trabajadoras sexuales" estén asumiendo una postura más "política" y consciente sobre su rol y lo que significa ser sexualmente empoderado. Como lo apunta la escritora y sexóloga francesa Valérie Tasso: "En la prostitución el cuerpo no se vende, se emplea". En ese sentido, puede encontrarse una visión pertinente e interesante en la novela gráfica Paying For ItPagando por ello (La Cúpula, 2011)—, del autor canadiense Chester Brown.



En 1993 la vida sentimental de Brown dio un verdadero vuelco. Su novia, Sook-Yin Lee, toda una personalidad mediática en Canadá, le dijo que su relación debe terminar. Tras esta tormentosa noticia, Brown, un tímido dibujante y escritor de cómics con prácticamente nulas habilidades para socializar y mucho menos conquistar chicas, pasó tres años de celibato. Entonces llega el año 1996, cuando toma una decisión práctica: quiere una vida sexual plena y sin escrúpulos, pero no desea las complicaciones de una novia o de una relación con compromisos. La solución a sus dos deseos le tomó un buen tiempo, pero eventualmente se puso en contacto con una servidora sexual y un nuevo mundo se desplegó ante él.



En Pagando por ello , escrito como un libro de memorias, Brown habla —o muestra— abiertamente detalles de sus experiencias con por lo menos 23 mujeres prostitutas, sus habilidades, sus formas de ejercer su profesión, su profesionalismo y, claro está, sus opiniones y pensamientos alrededor del sexo y de la prostitución. A lo largo de 33 capítulos Brown va convirtiéndose en "un experto" y va desentramando un tipo de vida que se adapta a sus capacidades emocionales y a sus necesidades carnales. Cuenta además que al principio, un poco apenado, utiliza el seudónimo Steve McCougal, pero posteriormente entiende que no tiene nada que ocultar y comienza a usar su nombre verdadero: el personaje, como el Brown de la realidad, se despoja de su careta y expone de una forma "didáctica" y sumamente entretenida esta faceta de su nueva sexualidad.

Si bien es cierto que hay cómics que pueden ayudarte a descubrir tus más profundas perversiones y otros ideales para blasfemos, ateos y herejes que no le temen a Dios, Pagando por ello en realidad toma otros caminos. En primer lugar no se trata de una apología a la prostitución ni mucho menos a la explotación. De hecho contempla el oficio como una posibilidad totalmente nueva al pulso vital de su existencia, una vía de sustento para su moral, en pugna por su ruptura amorosa. En segundo lugar, la obra se basa y se enfoca en él, en su viaje y en sus descubrimientos sobre él mismo y sobre la sociedad.

Las mujeres de la novela, también basadas en personas reales, son descritas por medio de sus conversaciones y sus experiencias sexuales, sin revelar sus nombres verdaderos y siempre ocultando sus rostros con los cuadros de diálogo u otros elementos, como si el componente de la identidad estuviera estrictamente ligado a él, como protagonista, y a sus amigos.



Aunque aborda el tema desde los aspectos económicos, sociales, personales, éticos y morales, Pagando por ello no es una obra de denuncia, aunque sí desmitifica los lugares comunes regularmente asociados con la prostitución, como la suciedad, lo subrepticio, las drogas, los proxenetas y la marginalidad. En ese sentido, esta novela, que generó toda una polémica tras su publicación, puede aportar una perspectiva más completa, con un toque agridulce, sobre las concepciones románticas y colectivas en torno del amor. Asimismo, se constituye como un cúmulo de argumentos válidos para la reflexión sobre la despenalización de la prostitución.

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Si te gustan las novelas gráficas que tocan la vena sensible de la sociedad, también te puede interesar leer sobre la mujer que hizo de su violación un cómic de denuncia.

TAGS: Sexo novelas gráficas comics
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Griselda Sulbaran


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