Cinco libros clave para entender la esencia del budismo
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Cinco libros clave para entender la esencia del budismo

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Por: Eduardo Rosado

8 de febrero, 2017

Letras Cinco libros clave para entender la esencia del budismo
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Por: Eduardo Rosado

8 de febrero, 2017




En nuestros tiempos, las religiones creacionistas no sólo han ido perdiendo su credibilidad, también su hegemonía como consecuencia a esto, un mayor número de personas se acercan a los portales del conocimiento que implican otros pensamientos filosóficos. De entre ellos, en los últimos años ha cobrado favoritismo la instrucción prodigada por Gautama; ésta, que no es nueva,  ha resonado a través de los siglos, propagándose alrededor del mundo en su afán por encontrar el verdadero camino a la felicidad y liberación no sólo de cuerpo sino alma y espíritu. 

En el budismo, el camino a la felicidad inicia con el entendimiento de las causas por las que sufrimos. Según la tradición milenaria, para experimentar la verdadera naturaleza de la existencia es necesario seguir un conjunto de preceptos que se incluyen en las Cuatro Nobles Verdades, caminos para aceptar que la vida incluye sufrimientos e insatisfacciones, pero que todos ellos son causados por el apego, el deseo absurdo de poseer y controlar todo aquello que no está en nuestras manos. Hoy, muchas de sus aseveraciones están siendo comprobadas por las ciencias de nuestra cultura: la psicología, la neurología, la astrofísica, etcétera. 


¿Qué ocultan aquellos monjes de cabezas rapadas y semblantes dichosos? Por algo la estatuilla de Siddharta, con esa sonrisa serena, ha ocupado todos los rincones de Occidente. Quizás encontramos en su imagen una paz que todos ansiamos. Pues bien, vale la pena acercarse un poco más a fondo para develar los misterios del budismo.  Por esa razón te sugerimos cinco libros para que puedas hacer un recorrido inicial que te resulte provechoso. Y lo que es mejor: desde la comodidad de tu casa, sin comprometerte con nadie.


Sutra del estrado, de Hui Neng


Sutra del estrado, de Hui Neng


Luego de granjearse el puesto como sexto patriarca del budismo en China, este monje se volvió el máximo ejemplo de que el conocimiento intrapersonal se encuentra al alcance de todos. En el monacato evocan su recuerdo para eliminar los prejuicios sobre la procedencia de los novicios que aspiran alcanzar la ordenación, o la de la condición de los laicos que pretenden realizar su devoción en casa. Porque él no sólo era un leñador pobre, de piel oscura (mal vista en aquella zona) y chaparro, sino que además era analfabeto. Hui Neng no se dejó abatir por las dificultades y logró la comprensión de las enseñanzas de su mentor a pocos meses de haber llegado al templo. Pese a encontrarse sometido a las constantes agresiones de sus congéneres, y de no haber podido acceder al salón de las enseñanzas porque lo habían confinado a trabajar en la cocina para pelar el arroz, este hombre de intuición profunda entendió mucho con lo poco que alcanzó escuchar.  El quinto patriarca descubrió la luz que irradiaba de la mente de su discípulo únicamente después de que éste mandara a escribir un poema que concentraba, en pocos versos, la lucidez de su espíritu; poema que ha tomado vital importancia en el la historia del Zen.


Este libro contiene un sermón que él proclamó en respuesta a la petición de las autoridades gubernamentales y los pobladores del lugar. Cientos de personas se congregaron a su alrededor para regocijarse con el discurso. Y el modo con que entretejió aquellas palabras quedó plasmado para la posteridad gracias a las transcripciones que se realizaron al momento de la escucha. Clamó a los cuatro vientos que el despertar puede obtenerse de manera inmediata, y señaló que el único impedimento al respecto es el nivel de la capacidad de los oyentes para asimilar las nociones de los tres puntos que nombró como fundamentos en su doctrina: el impensar, la informidad y el desapego. Luego de nombrarlas, desarrolló las explicaciones respectivas de cada uno de los términos, y con ello resuelve toda duda y deshace toda sombra que acaso pudieran girar en torno al aprendiz. Sobra decir que los asistentes a esta clase magistral estallaron de alegría una vez finalizó.


“El cuerpo físico es un simple habitáculo, y no podemos tenerlo por refugio. El Triple Cuerpo siempre ha estado en la naturaleza subyacente de uno mismo; todos lo tienen, pero las mentes obcecadas no lo ven, y lo buscan en el exterior sin darse cuenta de que está dentro de uno mismo”.



 Enseñanzas Zen, de Bodhidharma

Enseñanzas Zen, de Bodhidharma



Se afirma que este humilde monje que siempre andaba descalzo vivió más de 150 años. Aunque hay investigadores que desdicen de la legitimidad de su existencia. Lo cierto es que se le atribuyen algunas escrituras que, en China y en Japón, han sido grabadas en las puertas de muchos templos que se consagran a su memoria y su legado. Él fue el primer patriarca del budismo en China. Nacido en una familia real en la India, Bodhidharma estaba rodeado de los lujos normales para un príncipe. Al igual que Siddharta, abandonó las riquezas en búsqueda de lo que consideró el mayor de los tesoros: la realización espiritual. Y en este libro que traduce cuatro de sus enseñanzas, los ecos de su voz conceden a los lectores la oportunidad de entender lo que él mismo entendió:


"Nuestra propia naturaleza es la mente. Y la mente es nuestra propia naturaleza. Esta naturaleza es la misma que la mente de todos los budas. Los budas del pasado, del presente y del futuro sólo han transmitido esta mente".

Según sus indicaciones, lo entendamos o no, nuestra naturaleza mortal es la naturaleza búdica, y nada hay que buscar fuera de ella. Sólo debemos comprenderlo y contentarnos con la sencillez de nuestra condición. Los sufrimientos que nos invaden no son más que meros productos de nuestra testarudez; vivimos ofuscados deseando los fenómenos del mundo físico, sin darnos cuenta que nada de esta vida efímera merece que nos mortifiquemos, pues todo perece con el correr del tiempo. Para él, el Cielo y el infierno sólo existen en la mente de los humanos que no han comprendido la inutilidad de esas ataduras que se crean a sí mismos.

Se objeta, en lo común, que este enfoque filosófico es pesimista, pero muy por el contrario, el objeto que se persigue con tal perspectiva es la dicha inagotable de no necesitar nada. Mucho menos cumplir con las supersticiones y los dogmas de las religiones intransigentes:

"No hablo de preceptos, devociones o prácticas ascéticas [...]. Esas son enseñanzas fanáticas y provisionales. Una vez que reconozcas tu asombrosa y milagrosa naturaleza consciente, tuya será la mente de todos los budas".



 Dzogchen, del Dalia Lama


libros para entender el budismo


Como no podía ser para menos, siempre se necesita la presencia del Dalai Lama cuando se tocan estos temas. Este hombre excepcional, de reconocida y premiada actividad pacifista, ha realizado exhaustivos recorridos por el globo para terminar con la intolerancia y para deshacer los estigmas que han difundido los religiosos inflexibles. Por ello prescribió a todos los monjes de su género que se prestaran a los exámenes y estudios científicos, así como a todos los debates y exposiciones públicas. Y el vasto repertorio de las charlas que ha dictado, recompiladas en numerosos libros, comporta un rango amplio del uso de su lenguaje, con tal de que los que desean conocer más sobre el budismo puedan hacerlo sin importar el nivel de sus conocimientos previos; desde la comprensión más superficial hasta la más compleja.

En este libro nos introduce a los antecedentes de una rama tibetana que ingresó a su país, siglos atrás, mediante el esfuerzo de unos pocos monjes adelantados a su tiempo. Desde su llegada, fue transmitida ocultamente para resguardarla de las autoridades con miras estrechas, pues, como ya hemos visto con otros casos similares, corrían bajo el peligro de ser condenados a muerte acusados de herejía. Similar al Zen, el Dzogchen pretende hacerle entender al aspirante que la grandeza del cosmos reside dentro suyo desde siempre, y que aquella sabiduría magnánima que anhela ya está activa en su interior.

Este libro comprende tres documentos. Uno es el poema breve que un maestro del pasado dejó por escrito justo después de alcanzar la clarividencia. Explicó que para dar en el blanco, es decir, para alcanzar la elevación espiritual, sólo es necesario recordar poner en práctica tres palabras: visión, meditación, acción. El discípulo a quien entregó su poema le añadió algunas explicaciones, con las que desenvolvió el significado extenso que encubre cada uno de los tres términos. El Dalia Lama se unió a las aportaciones con su exposición, y lo que pretende con sus comentarios es que los lectores occidentales podamos tener una aproximación cabal de esta rama profunda.


"Lo que tienes que hacer es no distanciarte nunca de la atención genuina y natural; reconocer la naturaleza real de cada pensamiento que surja y alimentar esa <> que no deja huella, como cuando se escribe en la superficie del agua".



 Tantra de la fuente suprema (Kunje Gyelpo), por Chögyal Namkhai Norbu y Adriano Clemente


meditacion



El señor Chögyal es un monje portavoz del Dzogchen. Él la ha practicado y difundido por décadas. En este ejemplar, Adriano, su discípulo, nos facilita la transcripción parcial de este texto centenario, considerado como la raíz primigenia de la corriente de su mentor. En él se entabla un diálogo de modo similar a como sucede entre Krishna y Arjuna en el Bhagavad Gita: Kunje Gyelpo, la fuente suprema, encarna la presencia de la fuerza generadora de toda la existencia del Universo, y es ella quien le enseña a su interlocutor sobre las grandezas de su entidad inabarcable. En la introducción del libro, Namkhai Norbu nos aconseja leer esta conversación como si aconteciese dentro nuestro. El discípulo que pregunta representaría a nuestro yo perecedero, el del cuerpo físico, y el Kunje Gyelpo a nuestro yo intangible, el que trasciende tiempo y lugar y que posee todas las respuestas.

Entonces, las virtudes que se atribuye a sí mismo este personaje que simboliza la fuente de la que todo mana, son atribuciones que debemos considerar como propias. Adriano esclarece las bases históricas y conceptuales que se requieren para la lectura, echando mano de su erudición con respecto al budismo y las disciplinas yóguicas. De no ser por su colaboración, muchos extractos del texto matriz nos resultarían ininteligibles.

De nuevo, hallamos desplegada la esencia de la comprensión, y se nos dice que la meta de todas las religiones es “la mente que nunca ha nacido ni nunca morirá”. La existencia que no conoce de siglos porque suyo es el tiempo. Inserto en cada uno de los seres vivientes, el núcleo de la lucidez suprema no puede separarse de nosotros nunca. Esforzarse en asirla mediante esfuerzos es como querer atrapar el espacio vacío: estamos inmersos en su extensión y somos parte de él, no hay razón para creer que alguna vez se ha ido.


"Soy la 'esencia' porque contengo todos los fenómenos. Soy el 'germen' porque hago nacer todas las cosas. Soy la 'causa' porque todo emerge de mí. Soy el 'tronco' porque de mí brotan las ramificaciones de todos los hechos. Soy el 'fundamento' porque todo reside en mí. Se me llama la 'raíz' porque soy todas las cosas".


 Sutra del corazón, comentado por Khenchen Sherab Rinpoche


volver a amar-meditacion


Nada mejor para concluir que regresar al comienzo. Este sutra, uno de los más conocidos, es de las enseñanzas más breves alguna vez impartidas en la época de cuando el príncipe Gautama se encontraba vivo. Su extensión no sobrepasa una cuartilla. No obstante, el esplendor que la rodea radica en la profundidad de lo dicho con esas pocas sentencias. El noble discípulo Shariputra consulta, como es su costumbre, sobre conceptos que le ayuden a él y al mundo a acercarse a la visión del Excelso. Y es un mahasattva, el noble Avalokiteshvara, quien responde influenciado por la emanación solemne del sabio Siddharta. La pregunta es tan directa como lo es la respuesta. Y sobre ellas reposan las grandezas del hombre que se ha Iluminado; quien, como ya vimos, no es otro que todo aquél que entienda las cosas tal y como son.

Si deseamos adentrarnos al estudio de este pensamiento, es necesario partir y finalizar con este libro. Lo más sobresaliente de esta edición es que el trabajo del monje Sherab pone a disposición de nuestras mentes el código completo con el cual descifrar los misterios de este sutra. Con un lenguaje llano, pero colmado de estudio, el autor de las explicaciones consigue llevar a cabo la misión que se propuso desde que el destino le salvó la vida cuando huyó de la invasión Maoísta en su país: acercar a la cultura de los occidentales la sabiduría sin precedentes.


"Shariputra, todo hijo o hija de familia, que desee alcanzar la profunda sabiduría trascendente, deberá partir sólo del siguiente punto de vista [...]: La forma es vacío y el vacío es forma, no existe otra forma que la vacuidad ni otra vacuidad que la forma.".


***

Continua leyendo sobre cómo puedes iniciar a conocer esta filosofía leyendo el artículo sobre el mundo del Budismo de la mano de Jorge Luis Borges y después conoce al

 loco que nos regaló la espiritualidad budista en un libro.


Referencias: