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Las cicatrices cuentan historias, y yo quiero un millón de historias contigo

15 de febrero de 2018

Cultura Colectiva

Texto escrito por Carlos Camarena 


Quiero absorber, quiero absorberte a ti y quiero absorber a ella, quiero absorber todo lo que está a mi alrededor, quiero tener cinco años, correr y tropezar, al tropezar caer en una piedra, con la piedra abrirme la rodilla derecha y que me quede una cicatriz. Quiero cicatrices por todo el cuerpo, quiero que la gente sepa que he vivido, porque las cicatrices no son más que pruebas de que, efectivamente, hemos vivido, y al hacerlo hemos absorbido tanto que una pequeña parte de algún recuerdo se convirtió en tejido fibrilar, el cual forma parte de nuestra anatomía y llamamos cicatriz. Las cicatrices cuentan historias y yo quiero un millón de historias contigo y con todo aquel conjunto de partículas capaz de regalarme aquello que tanto añoro, una cicatriz más.



¿Por qué quedarnos con una? Esta es una pregunta que me ha perseguido toda la vida. ¿Por qué debo escoger un sólo Dios? ¿Por qué una sola pareja? ¿Por qué sólo un mejor amigo? ¿Por qué desaprovechar este conglomerado de olores, sabores, sonidos, sensaciones, personas, animales, minerales, partículas, frutas, verduras y demás? ¿Qué mente en su sano juicio escogería sentir solamente felicidad por siempre? No lo entiendo ni pretendo entenderlo, es por eso que cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo que pasa, voy en busca de nuevas cicatrices, cicatrices que tengan una forma diferente, una textura diferente y un tamaño diferente a las que ya tengo.


Quiero saludar a alguien, presentarme, preguntarle su nombre, descubrir que le apasiona, que le mueve, que le molesta, que comida le gusta, que maestros odiaba y a cuales admiraba, quiero saber su libro favorito y que me muestre su canción favorita. Quiero fascinarme con alguien, absorber su ser y que quede impregnado en mí. Después de haber exprimido hasta la última gota de su esencia y recíprocamente, haberle bañado con la mía, quiero despedirme, decirle que ha sido grandioso, que le doy las gracias. Quiero quedarme con una cicatriz más y decirle adiós; adiós, compañero de mundo, te deseo lo mejor, gracias, me llevo en esta nueva cicatriz una parte de tu esencia, toma, te regalo una parte de la mía.



No hay nada más puro en este mundo que entregar una parte de ti a la temporalidad; temporalidad de la cual, todo y todos somos esclavos; todo menos la esencia y cuando regalamos o nos roban un poco de ésta al despedirnos, nos volvemos eternos, infinitos.


Soy un coleccionista de cicatrices, absorbo y cuando me absorben, soy infinito.



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Hay tardes en las que la distancia nos duele como un hielo quemando nuestra piel, pero en aquellos momentos puedes relajarte al escuchar alguna —o todas— de las 
4 canciones con poderes mágicos para tu cerebro.


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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Ophelia Photography.

TAGS: Cuentos Nuevos escritores
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