La dictadura era el pie y nosotros el gusano que aplastaba
Letras

La dictadura era el pie y nosotros el gusano que aplastaba

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Por: Eduar Said BeltrC!n

10 de enero, 2019

Letras La dictadura era el pie y nosotros el gusano que aplastaba
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Por: Eduar Said BeltrC!n

10 de enero, 2019

Descubre en este cuento cómo empezó la dictadura en Uruguay y cómo la esperanza de liberarse de un gobierno totalitario puede cumplirse.


El siguiente texto hace un resumen ficcionado del golpe de estado de 1973 y cómo empezó la dictadura en Uruguay, a través de los ojos de José Mujica, ex presidente de Uruguay, en su momento uno de los líderes de oposición que fue retenido como rehén por el gobierno.

La dictadura era el pie y nosotros el gusano que aplastaba 1

Fue un día de mierda: el cuartelazo del 73 lo tengo prendido a la oreja.

Manos en la nuca, de rodillas, al suelo, crujían los muros, rezaban los devotos, sentías los pasos de los soldados, aporreados por todo lado, descargas de metralletas, proveedores vacíos, camiones llenos de gente inocente y una bala marcada para cada uno de nosotros, el ejército de la muerte arrasaba con todo. 

Empezaba la limpieza étnica y el pronóstico se confirmó: nos habían traicionado. En la gran casa del barrio el lamento era comunitario. Escapamos como pudimos, vistiendo trajes viejos, mitigando la pesadilla y viviendo a la enemiga; creíamos en la labor de no ser esperpentos maniatados a la vergüenza del miedo, que vagaba por las periferias.

La dictadura era el pie y nosotros el gusano que aplastaba 2

Embestíamos a la gran araña militar que tejía su red, rompiéndonos la garganta y despertando las voces del veneno negro; creíamos, ante todo, en la luz de la libertad. En la gloriosa carga que decidimos llevar de aquellos anónimos rostros, del horror incomparable de ponerle precio al género humano, de creer inconmensurablemente de que el arcoíris puede tener un nuevo color y responder aquella pregunta retórica: ¿Será qué nunca estuvimos de acuerdo con nuestra época?

No la volví a ver sino tres meses después, en Montevideo. Y ahí estaba ella nuevamente, de pecho erguido, jugándosela a cara y sello, gritando ante la multitud como un estandarte nacionalista; y si le buscabas la lengua le encontrabas la palabra. Jamás vi tanto puño en alto, su carisma iba en ascenso, las amenazas también

La dictadura era el pie y nosotros el gusano que aplastaba 3

Cuando nos atraparon, Eleuterio me lo contó: sus discursos la mataron. Más de una década duramos atados, en silencio obligatorio, en amnesia reprimida, encapuchados, en confinamiento inhumano, medio comiendo y chiflándonos la cabeza. Los soles del sur aún respiran y el infierno está lleno de buenas intenciones, la dictadura era el pie y nosotros el gusano que aplastaba. Las tierras latinoamericanas son fértiles en caudillos y dictadores. 

Pero a pesar de eso, a Margarita todavía la encuentro, en la memoria de un muerto, en la sonrisa de un loco, en una mano saludando; en el paso de un anciano, en el grito de un niño, en la ambigüedad de la inmortalidad y en el déjà vu del tiempo con sus trazos originales. 

La dictadura era el pie y nosotros el gusano que aplastaba 4

La paciencia es la virtud de los vencedores, y en la guerra mucho más: Dentro de dos días tomo posesión como el cuadragésimo presidente de la República Oriental del Uruguay.

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Referencias: