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Cómo opinar sin sentirse atacado

Letras Cómo opinar sin sentirse atacado

¿De qué hablar hoy cuando todo puede tomarse a mal, cuando todo se confunde, cuando las redes sociales son un arma de doble filo? Te presentamos este texto que nos explica un poco la perspectiva de opinar sin sentirse atacado.

"No paras de hablar". Esas palabras me han acompañado toda mi vida como si de un mantra se tratara. Por fin alguien me dijo: "Tienes dos orejas y una boca. Escucha más y habla menos". Pasado algún tiempo me moví hacia un lugar con una lengua y cultura diferentes. No me quedó más remedio que callar and pay attention. Pero el mundo avanza hacia muchas direcciones, bellas algunas y muy peligrosas otras. No quieren que hablemos. Mejor callados, con la vista puesta en la "manzana". La manzana del pecado... Hoy es, sin embargo, cuando más tenemos que hablar. Pero antes de hablar, mírame a los ojos, abre tus oídos y presta toda tu atención a lo que voy, a lo que vamos a decir. Es hora de hablar, a uno o a un millón. En una o un millón de lenguas. Hablar, con calma, con respeto y con pasión. Hablar es nuestra arma de construcción masiva.


Me levanto de la cama. Me miro al espejo. Me lavo la cara. Tomo un café. Miro al espejo. Hablo. Vivo solo. Hablo solo. 


Hablo de economía. O mejor no porque no soy economista y no la quiero cagar que con la que hay montada ahora con la subida de los sueldos y todo eso… y yo viviendo aquí, en Los Ángeles, ¿qué sabré yo, verdad? Prefiero no hablar.



¡De política! No. Si malo es enero peor es febrero. Además, en mi familia somos muchos. Imagínate, aquí cada uno de su padre y de su madre, que me escuchen hablar ahora a mí y digan: ¿Éste de qué va? ¿De revolucionario?... No, calladito estoy más guapo.


¡Inmigración! Bueno esto entraría dentro de la política… Porque se supone que son los políticos los que están ahí para velar por el bienestar de los ciudadanos y qué voy a decir yo que ellos ya no sepan: “Madre mía cómo están los negritos, pobrecitos míos, tratando de saltar la valla… quiero decir, los negritos pobres, que los ricos no les hace falta saltar ninguna valla. Esos con un buen pepinazo al balón saltan una, dos y todas las vallas que les pongan”. ¡Vaya con tanta valla!


Feminismo, ¿qué sé yo de feminismo? Si eso también es cosa de los políticos y yo de política ya os he dicho que nada de nada. De feminismo, a ver… pues que hay que regular una ley contra la violencia machista porque cada vez son más las mujeres asesinadas, maltratadas física y psicológicamente por los hombres, cada vez son más los abusos y las violaciones. Eso ya lo saben los políticos, ¿qué les digo yo? ¿No? ¡Corten!


Y entonces, ¿de qué hablo? ¡De fútbol! Esto… también es política…


Pues, al final todo va a ser política y no voy a poder hablar de nada.


Cómo opinar sin sentirse atacado 1


Espera, espera, espera.


Cultura ¡eso es! Cine, libros, teatro, música, pintura, arte. ¡Eso no es política ni de coña!


Entonces a hablar de todo eso, qué buena falta hace. Eso es, yo hablo de cultura que parece que es lo único con lo que aún no se ha quedado la política ni los políticos... ¿Verdad? ¿Verdad? ¿Verdad? 


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