Como que la niebla nos engancha, como que la calma nos devora

Lunes, 12 de febrero de 2018 12:32

|Ivonne Méndez

Como que se me va la voz. Como que se pierde mi ruido. Como que se ahogan mis palabras.

Ya nadie dice nada, ya no se oye nada… es el sueño.

Como que crece la bruma. Como que el silencio me habita. Como que la oscuridad avanza.

Ya nadie ve nada… es el sueño.

Como que se me va el alma. Como que se me escapa el aire. Como que se sofocan mis ganas.

Ya nadie siente nada, ya no se siente nada… es el sueño.



Como que grito con este mutismo que me ejecuta cada instante.

Como que los colores se me esconden con este desconsuelo que me calcina.

Ya nadie se mira.

Ya nadie habla.

Ya nadie late.

Como que se quiebra mi corazón. Como que se parte mi cuerpo. Como que se extingue mi esencia.

Como me desdibujo. Como que me derrito. Como que me atenúo.

Ya no me dices nada. Ya no te platico… es el sueño.

Ya no me ves. Ya no te encuentro… es el sueño.

Ya no sientes nada. Ya no pulso… es el sueño.



Como que se nos esconde la voz. Como que se deshace nuestro lazo. Como que se estrangulan nuestras esperanzas.

Ya no nos decimos, ya no oímos nada… es el sueño.

Como que se me va el ensueño. Como que asciende el sigilo. Como que la penumbra nos envuelve.

Ya no nos vemos, ya no nos reconocemos… es el sueño.

Como que la niebla nos engancha. Como que la calma nos devora.

Como que se me va la vida.



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A veces dejamos de reconocernos frente a los demás, sobre todo cuando algo en nosotros se rompe: "Un día estaba frente a tus ojos, pero ya no me veía en ellos".


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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Jenny Woods.


 

REFERENCIAS:
Ivonne Méndez

Ivonne Méndez


colaborador
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