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La ansiedad que se esconde detrás de estos ojos verdes

29 de octubre de 2018

Natali Martinez Alanis

Si tú también escondes secretos detrás de una fachada feliz, lee este cuento para entender cómo se siente la ansiedad para aceptar el aprendizaje que traen las etapas difíciles.

Creo que es un lugar común -o tal vez deseo convencerme de eso-: hay noches como hoy que siento ese vacío oscuro en mí, esa nada inmensa que me duele y me hace llorar. ¿Llorar? ¿Yo? "Si eres feliz," podrán decirme.


Detrás de estos ojos verdes se ocultan días de pánico, de desazón, de miedo y ansiedad; cada vez que él me pregunta qué me ocurre suelo culpar a mi "falta de medicación" -las que tomo para el trastorno limítrofe de la personalidad- o sólo al famoso cansancio. En realidad sí estoy cansada, la pregunta es de qué o de quién.



Suelo sentir que soy un gigante pozo sin fondo, donde todo y nada es posible, en el cual se unen mis miedos más profundos y mis felicidades más grandes. Me siento un Aleph gigante en el cual conecto mi pasado, mi presente y mi futuro; en fin, soy nada.


Noches de insomnio he observado miles frente a mí y en vez de vivirlas y abrazarlas, erróneamente deseo racionalizarlos. Detrás de estos ojos tan seguros de sí, existe una mujer que aún llora por las noches; que se siente vacía a veces, que mira a la nada y su mente se pone en blanco para ver si eso ayuda a no caer en aquella vieja amiga depresión, aunque debo confesar que hasta a ella la extraño de vez en cuando. Extraño ese hueco oscuro que al menos me hacia sentir "mal", muchas veces preferiría eso a no sentir mas que inercia.



Mis días desolados intento llenarlos con redes sociales, likes y corazones, algún que otro estado medio lastimoso para que alguien pregunte "¿qué pasa?" y entable una conversación, distraerme del sentimiento que me aqueja. En esos momentos intentó encontrarle razón a lo que me pasa; si es un 'eso', un 'él', un 'ella', un 'tal vez', 'quizás', 'nunca'. Lo único que logro aclarar es que es ella de nuevo, mi famosa ansiedad.


Detrás de esos ojos también hay un gran pedido de auxilio, un "sácame de aquí", un "abrázame" o "déjame sola que quiero llorar"; un meterme debajo de las sábanas, hacerme un 'bollito' y sólo dejarme llevar por el sueño o el insomnio, todo depende.



He tenido una larga lucha en contra de los malos sentimientos y emociones, en contra de mí misma, de mis impulsos de autodestrucción; de sentirme siempre mi enemiga, de querer salir de mí, de odiarme, de perderme y no querer buscarme. Ya pasé esa etapa de sentarme frente a mi reflejo y regañarme por creerme tan poco cuando soy lo más valioso. Tal vez, sólo tal vez, estoy atravesando otra etapa, otra bella y absurda etapa; sólo me queda abrazarla y preguntarle: ¿qué me quieres enseñar?


Checa también este cuento sobre cómo se siente la depresión y el poema doloroso para despedirse de un amor

TAGS: Creatividad literatura crowdsourcing
REFERENCIAS:

Natali Martinez Alanis


Colaboradora

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