Escribir una novela se trata de hábitos, constancia y permitirte explorar cosas distintas.



Para autopublicar tu libro, primero tienes que tenerlo listo y el primer paso para lograrlo es escribir un buen manuscrito. Es por eso que hoy discutiremos algunos tips que deberías tener en cuenta para la planificación de tu manuscrito.


1. Organiza el esquema de tu historia


Una de las primeras acciones que debes tomar es organizar el esquema de tu historia. Si te sientas a escribir y no tienes un objetivo claro, el resultado podría ser desastroso y habrás perdido tu tiempo. Claro, hay personas que pueden empezar a escribir sin saber a dónde va la historia y esto puede resultar muy bien. Pero si estás consciente de que esto no funcionará para ti, debes pensar en una estructura para que tu escritura tenga un mapa que seguir. ¡De esta forma es mucho más fácil alcanzar tus metas! Hay muchos tipos de esquemas así que te recomendamos que investigues hasta que encuentres el que mejor se adhiera a tu estilo e historia.





2. Crea hábitos de escritura


Si ser escritor no es tu único trabajo entonces sabes que puede ser difícil balancear las responsabilidades del hogar, los estudios o el trabajo y además encontrar tiempo para escribir. Para ayudarte a lograrlo, crea hábitos casi religiosos de escritura y aparta 45

minutos o una hora todos los días para escribir tu novela. Escoge un momento del día en el que puedas sumergirte por completo en tu manuscrito sin interrupciones ni distracciones.


3. Escribe la primera y la última oración de cada capítulo


Tu meta al escribir cada capítulo es ir del punto A al punto B. Como ya tienes el esquema de tu historia se te hace más fácil saber qué hacer en cada capítulo, pero cuando llega la hora de escribirlos una de las herramientas para ayudarte a cumplir esa meta es preparar la primera y la última oración de cada capítulo. Esto te servirá como GPS ya que estas dos oraciones te muestran dónde estás y hasta donde quieres llegar. ¡Lo único que queda es dejarte guiar por ellas!





4. Deja el formato para después


El formato de tu libro es una tecnicidad. Concentrarte en detalles pequeños mientras estás escribiendo tu historia puede restarte mucho tiempo e interrumpir tu proceso creativo. Primero debes hornear el pastel para luego dedicarte a decorarlo; lo mismo

aplica a tu obra. Pon toda tu atención en el manuscrito y una vez que esté listo podrás preocuparte libremente por ajustarlo, modificarlo de acuerdo a un formato e incluso escoger fuente.


5. ¡Diviértete!


Más que un trabajo, escribir es una pasión. No lo haces porque debes, lo haces porque eres un ser creativo y quieres crear una pieza inspiradora e informativa para autopublicación. Toda esta pasión y motivación debes dejarla fluir y la desembocadura es tu escritura. Enamórate del desafío y disfruta tu trabajo lo más que puedas. Diviértete con tus personajes, con tu historia, y sé inventivo e innovativo. Incluso cuando las cosas se ponen difíciles y te das cuenta de que algún escenario no está funcionando, tómalo como una oportunidad y no como un tormento. ¡Recuérdate a ti mismo por qué haces lo que haces!


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El texto anterior fue escrito por Lue Zavala.


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Referencias: