Contigo aprendí que le tengo miedo a muchas cosas: a la soledad y a volverme a enamorar

Lunes, 4 de diciembre de 2017 12:11

|Vanesa Carabez

A veces es necesario aprender a darlo todo por una persona:


Contigo aprendí que le tengo miedo a muchas cosas, le tengo miedo a la soledad, al amor, a volverme a enamorar y a caer de nuevo.

Aprendí que el cariño que das no necesariamente es el que recibes y que por más que quieras algo no significa que vaya a suceder. 

A tu lado aprendí a querer, a darlo todo por una persona y entendí el dolor de perder el respeto por alguien, perder la razón, el corazón y las ideas que traigo incrustadas de lo que se supone que debe ser el amor.

Me di cuenta de lo mala que soy siguiendo mis ideales y mis consejos, me di cuenta que soy capaz de perderme tanto en alguien que al final ya no me encuentro y también que a veces se debe caer para entender dónde quieres estar y con quién quieres estar no siempre es lo que se debe.



Contigo aprendí que el destino juega con todos, que las segundas oportunidades te muestran la verdad de un hubiera y que a veces las monedas simplemente tienen caras iguales. 

Contigo aprendí a dejarme querer y a querer más, ya que lo único seguro es la decisión de todo lo que puedes llegar a dar.

Aprendí a llorar en silencio, a tragarme las palabras y a que algunas veces la gente no está preparada para escuchar la verdad. También aprendí a correr sin aire, correr tan rápido que las lágrimas se secan antes de caer al rostro y el llanto se queda atrás, siguiéndote los pasos lentamente, pero eventualmente te alcanza; y entendí que distanciarse para llorar a veces tranquiliza más la mente y el alma que hablar.

Entendí que el frío no es lo único que hace que el cuerpo tiemble y que un clavo no saca a otro, sólo se vuelve una espina más, un recuerdo, otra cicatriz.



Contigo aprendí que los muros no siempre se construyen para no dejar entrar algo, a veces son para no dejarlo salir y que una vez que algo se va, se aleja, es más fácil reconocerlo por lo que es y no lo que aparenta.

Entendí que el cielo no sólo es azul, que el atardecer se vuelve totalmente negro pero el sol vuelve a salir y con más colores, más azul.

Contigo aprendí que cada uno da el último paso al precipicio y, aun así, contigo o sin ti, 

quiero volver a saltar.


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Hay amores que vienen de vidas anteriores, pues el destino nos ha elegido para experimentar nuevas emociones como se narra en "Dedicaría mi vida entera a rencontrarte".


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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Lauren Beeston.



REFERENCIAS:
Vanesa Carabez

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