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Crónica de una muerte anunciada: el libro que te revelará el día en que vas a morir

25 de octubre de 2017

Joselyn Perez

Una de las grandes obras de Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada, fue publicada por primera vez en 1981. En ella se aborda la muerte del árabe Santiago Nasar a manos de los hermanos Vicario. La novela consta de un narrador que participa como actor de la obra que relata, quien a través entrevistas a los testigos que rodearon el asesinato es posible conocer las versiones del hecho. Las características estructurales de Crónica de una muerte anunciada, desde la perspectiva del narrador, hace posible desprender un discurso religioso, ya que por medio de las entrevistas, los testimonios de los personajes, la reconstrucción de los hechos sobre la muerte de Santiago Nasar, la forma en que fue asesinado, los nombres de los personajes que intervinieron, entre otras más, se logra plantear como tesis central de este ensayo, pues la novela se convierte en una inferencia hacia la muerte de Jesucristo. En dicha interpretación religiosa subyace la reconstrucción mitificada de la crucifixión del hijo de Dios, mediante un proceso de simbolización, al tiempo en que el diálogo entre el símbolo y la imaginación arrojan indicios del mundo quimérico de la literatura.

La descripción de los personajes inicia con el nombre, en ellos es perceptible una contextualización religiosa: Magdalena Oliver, Santiago, Divina Flor, Ángela, Pedro y Pablo Vicario, Cristo Bedoya, entre otros; desde esta mirada y siguiendo la tesis planteada, los personajes hacen hincapié en la existencia de un destino hacia Santiago Nasar, pues no importa cómo o cuántas veces relaten la historia, lo que comparten estas narraciones es saber que Santiago moriría; aunado a esto, llama la atención la caracterización árabe y que provenga de una familia con esta tradición, siendo esto un referente bíblico, así como las cuchilladas y descripción de su asesinato. Incluso es posible observar el proceso de transfiguración del mito de Jesús al símbolo de Santiago Nasar, cuyo narrador en Crónica de una muerte anunciada muestra, desde la primera línea narrativa, el primer punto de reconstrucción simbólica del personaje de Santiago:



El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de mañana para esperar el buque que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño […] "Siempre soñaba con árboles", me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato […] Tenía una reputación muy bien ganada de intérprete certera de los sueños ajenos, […] pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños de su hijo, ni en esos dos árboles que él había contado en las mañanas que precedieron a su muerte. Tampoco Santiago Nasar reconoció el presagio. [1]


La imagen representada y relatada por el narrador en lo que se refiere a la muerte de Santiago Nasar, es el primer paso para el proceso de simbolización del personaje, en tanto que establece un nexo con el texto bíblico cuando Jesús sabe que él va a morir:


El primer día de las fiestas de los Panes sin levadura, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quiere que hagamos los preparativos para que comas la Pascua? Él les respondió que fueran a la ciudad, a la casa de cierto hombre y le dijeran "El Maestro dice: 'Mi tiempo está cerca. Voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'". [2]


La diferencia de la referencia religiosa con la novela radica en que Jesús está consciente de su muerte, en oposición con Nasar, pues aunque tiene indicios, presagios y sueños que le indican su destino final, éste no es capaz de interpretarlos o reconocerlos; sin embargo, el punto de conexión entre ambos personajes es la de su muerte anunciada, si bien Santiago y su madre no son capaces de observarla, la muerte de éste se manifiesta independientemente de su incapacidad para ver. Por lo tanto, Santiago y Jesús comparten una muerte; el eje central de esta similitud y que enfatiza el proceso de simbolización respecto a Santiago, es el concepto del destino; la idea de éste se resimboliza en el personaje literario a través de la ignorancia sobre su muerte, mientras que Jesucristo sabe que va a morir y acepta su final, Santiago, en su ignorancia de reconocer su fatalidad, está obligado a cumplir su destino [S1].


La siguiente cita comunicante con el discurso religioso y diégesis de la novela es observado cuando Ángela Vicario anuncia que por culpa de Santiago Nasar ella perdió la virginidad antes de casarse con Bayardo San Román:


Ella se demoró apenas el tiempo necesario para decir el nombre. Lo buscó en las tinieblas, lo encontró a primera vista entre tantos y tantos nombres confundibles de este mundo y del otro, y lo dejó clavado en la pared […]. ­Santiago Nasar­ dijo. […]. Tampoco se supo nunca con qué cartas jugó Santiago Nasar. Yo estuve con él todo el tiempo, en la iglesia y en la fiesta, junto con Cristo Bedoya (pp. 45-51).




En este segundo elemento

[S2]
, el narrador establece un criterio de duda: si realmente Santiago Nasar fue culpable de deshonrar a Ángela Vicario, y por la cita no se aclara si ella dice la verdad, ¿sus palabras se transforman en sentencia para la vida de Santiago?, pues a partir de este momento los hermanos Vicario los buscarán para matarlo. Este juego de duda, que pone de manifiesto el narrador, puede ser dilucidado como la reinterpretación de la traición y el siguiente paso de simbolización en cumplimiento del destino de Santiago a morir al comparar la traición de Judas hacia Cristo. "Entonces entró Satanás en Judas, uno de los doce, al que llamaban Iscariote. Éste fue a los jefes de los sacerdotes y a los capitanes del templo para tratar con ellos cómo les entregaría a Jesús" [3] Es posible decir que a través de Ángela Vicario se simboliza la noción de traición, por lo tanto: se condena y cumple el destino a Santiago Nasar [S3].


El siguiente punto de conexión entre los relatos puede ser visto en el asesinato de Santiago Nasar a manos de los gemelos Vicario: "Dos tajos horizontales: uno en el muslo derecho y otro en los músculos del abdomen. Tenía una punzada profunda en la palma de la mano derecha. El informe decía 'Parecía un estigma del crucificado'" (p. 80). Bajo esta cita, la muerte de Santiago Nasar se convierte en la reinterpretación de la crucifixión de Jesús; sus heridas, no sólo las de las manos sino también las del abdomen, tienen similitud a las que le fueron provocadas a Cristo en el momento de muerte.


Santiago Nasar

se vincula con Jesús por la vestimenta, ambos son representados con prendas blancas, y en cuanto a la parte significativa del nombre del protagonista de
Crónica de una muerte anunciada, Santiago era uno de los 12 apóstoles de Jesús, cabe resaltar que la muerte de Nasar sobresale por ser acuchillado contra la madera de la puerta de su casa y, en consecuencia, se acerca al hecho de que Jesús muera en la madera de la cruz. Aunado a esto, el personaje no sangra durante las primeras cuchilladas, sino que lo dota de un carácter superior en comparación al resto de los personajes.


El cuchillo le atravesó la palma de la mano derecha, y luego se le hundió hasta el fondo en el costado. Todos oyeron su grito de dolor [S4]. […] Pedro Vicario volvió a retirar el cuchillo con su pulso fiero de matarife, y le asestó un segundo golpe casi en el mismo lugar. "[S5] Lo raro es que el cuchillo volvía a salir limpio" […] Le había dado por lo menos tres veces y no había una gota de sangre […] Santiago Nasar les dio otra vez en la frente, y se apoyó de espaldas contra la puerta.

(p. 122)


Por otra parte, resaltan el nombre de Pedro y Pablo Vicario, pues en la tradición judeo-cristiana Pedro será el encargado de fundar la Iglesia, pero también negará a Jesús en su muerte. También resalta el nombre del padre de Ángela Vicario, Poncio, pues al igual que en el recorrido de Jesús a su muerte Pilatos deja que el pueblo tome la decisión sobre cuál criminal crucificar. En este sentido, el padre de Ángela deja que su madre tome la decisión sobre la boda de su hija y es necesario agregar que Poncio Vicario es ciego; por lo tanto, se expía de culpas sobre el asesinato cometido: "Ángela Vicario se atrevió apenas a insinuar el inconveniente de la falta de amor, pero su madre lo demolió con una sola frase: También el amor se aprende". (p.38). Mientras tanto, el texto bíblico dice: "Cuando Pilato vio que no conseguía nada […] pidió agua y se lavó las manos delante de la gente". [4]



¿Qué implica la identificación de estas relaciones entre el mito de Jesús con el texto literario y el personaje de Nasar? Si se acepta la premisa de que Santiago es un símbolo del mito judeo-cristiano, entonces podemos comprender que el imaginario simbólico, a partir de la lectura de Durand, es identificado con el mito, el arte y el pensamiento religioso de las sociedades tradicionales, lo que constituye, de acuerdo con su pensamiento, el sustrato básico de la vida mental, alude a una dimensión en la cual el hombre elabora su interpretación del mundo y organiza el conjunto de su cultura [S6]. En este sentido, radica la importancia del símbolo, pues a través de él se puede representar y significar la experiencia del mundo mediante asociaciones de imágenes. La operación del símbolo alude a una realidad abierta difícil de presentar y, por lo tanto, sólo puede ser referida de forma representativa. Si retomamos la relación de la figura mítica de Jesucristo, es posible descubrir que su vida, al estar dotada de elementos sobrehumanos y ser un semidiós, genera una realidad abierta, difícil de figurar, por ello, al transformarla en un imagen simbólica por medio del personaje de Santiago Nasar es posible traducirla a una representación más concreta.


De esta manera, se puede hablar de símbolos culturales, los cuales en palabras de Jung se acota [S7] : "Los símbolos culturales son los que se han empleado para expresar verdades eternas, y aún se emplean en muchas religiones. Pasaron por muchas transformaciones e incluso por un proceso de mayor o menor desarrollo consciente, y de ese modo se convirtieron en imágenes colectivas aceptadas por las sociedad civilizadas […] Nos damos cuenta que pueden provocar una profunda emoción en ciertos individuos [5] el mito de Jesús, ya que cumple con las características de este mundo quimérico. Él es el punto de unión entre los dioses y los humanos, así como la conexión entre el mundo mortal e inmortal, y por esta razón es que el relato, al ser asumido dentro del espacio de lo literario, puede ser contemplado bajo el carácter del género de la tradición histórica y ley divina 'este género admite tanto la poesía como la prosa y presenta varios subgéneros: la teogonía, la historia sagrada y la instrucción'". [1] Por lo tanto, los relatos bíblicos se ubican dentro de un esquema de didactismo quimérico.


El carácter religioso de los mitos, y en específico el de Jesucristo que es relato mítico a tratar en este ensayo, puede ser admitido en el género propuesto por Luis Almería: el de la tradición histórica, pero la pervivencia de la tradición y ley divina, puede leerse en la novela contemporánea a través de un proceso de simbolización, que es el caso de Crónica de una muerte anunciada, y se da mediante el personaje de Santiago Nasar, como ya se explicó anteriormente; sin embargo, importa demostrar los rasgos de este mundo quimérico en la novela de Márquez, y como se desarrollan los elementos simbolizados en la diégesis textual. Afirma Luis Beltrán que el mundo quimérico permite la unión de los vivos con los muertos; por lo tanto, mientras que en el mito religioso Jesús resucita y se une a los vivos, en Santiago Nasar resucita a través de los hermanos Vicario, así en voz del narrador:


De pronto sentí los deseos ansiosos que me soltaban los botones de la camisa, y sentí el olor peligroso de la bestia del amor acostada a mis espaldas, sentí que me hundía en las delicias de las arenas movedizas de su ternura. Pero se detuvo de golpe, tosió desde muy lejos y se escurrió de mi vida. —No puedo —dijo: hueles a él. No sólo yo. Todo siguió oliendo a Santiago Nasar […] Los hermanos Vicario lo sintieron en el calabozo […] "Por más que me restregaba con jabón y estropajo no podía quitarme el olor" me dijo Pedro Vicario. Llevaba tres noches sin dormir, no podía descansar, porque tan pronto como empezaba a dormirse volvía a cometer el crimen. Ya casi viejo, tratando de explicarme su estado aquel día interminable, Pablo Vicario me dijo sin ningún esfuerzo: "Era como estar despierto dos veces" […] "Estuve despierto once meses" […] Su única inquietud era la persistencia del olor. Pidieron abundante agua, jabón de monte y estropajo y se lavaron la sangre. (pp. 82-84).


La obsesión de los narrador, la de Pablo y Pedro Vicario por el olor, al decir que todo olía a Santiago Nasar, y recordar su historia 20 años después del crimen son prueba de que el árabe aún continua en el colectivo del pueblo, y aunque los personajes rehicieron su vida, la imagen de Santiago continua en ellos, esta pervivencia del personaje se traduce a un símbolo de resurrección, pues si bien Jesús se reunió con sus apósteles y regresó al cielo, de acuerdo con el mito, Nasar sobrevive al haber impregnado con su aroma a los criminales, pero también a todos los personajes que sabían de su muerte. Pero también este tipo de resurrección de Santiago Nasar, a través del olor, se transforma en un castigo por transgredir una ley divina, pues el personaje al ser símbolo de Jesús, su muerte tiene que ser condenada, esta sanción también se convierte en una llamada de atención, ya que recupera dentro del género de la tradición histórica el carácter teocrático: este carácter teocrático permite dotar a la nación de una identidad y dar explicación del mundo. Esa identidad es la constitución de un pacto entre la divinidad y su pueblo, una alianza sagrada. Y el mantenimiento de esa alianza exige el cumplimiento de la ley divina. Los violadores de la ley recibirán un castigo divino. [2]




En el mito religioso, el pacto con la divinidad, radica en el sacrificio del hijo del Dios para la salvación de los hombres, con el fin generar identidad a una comunidad creyente, en el caso de Santiago no es posible hablar de un pacto divino, pero si de un castigo colectivo, porque todos los personajes, después del crimen, fueron transformados y esa transgresión modificó la identidad del pueblo. Se puede concluir a través del análisis realizado sobre Crónica de una muerte anunciada, que el mito y el imaginario quimérico junto con la tradición histórica y ley divina responde al punto primitivo del carácter religioso, espiritual, fundacional y originario del hombre, los cuales, conforme las civilizaciones se fueron modificando, al mismo tiempo, que se complejizaban en su organización estructural, las funciones de estos se almacenaron en el inconsciente colectivo de la humanidad, y salen a la luz cuando se ponen en operación procesos de desviación de la psique que dan como resultado imágenes simbólicas.



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Para leer más sobre Gabriel García Márquez, te compartimos estos 12 cuentos del autor para leer en menos de una hora.


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Referencias:

[1] Ibídem, p. 47.

[2] Ibídem p. 48

[1] Gabriel García Márquez. Crónica de una muerte anunciada, Diana, México, 2008, p. 7. A partir de esta cita, se indicará el número de página al final de cada cita textual que se haga en relación con esta fuente bibliográfica, evitando la repetición constante de la información bibliográfica de la novela que se analiza.

[2] Mateo 26: 17-18, Santa Biblia. Nueva Versión Internacional, Ed. Sociedad Bíblica Internacional, EE.UU., Panamericana Formas e Impresos, 1999. Impreso.

[3] Mateo 26: 14-15 Santa Biblia. Nueva Versión Internacional.

[4] Mateo 27: 22 Santa Biblia. Nueva Versión Internacional.

[5] Carl Jung, El hombre y sus símbolos, Caralt, 4°ed., España, 1984, pp. 89-91.

[S1] Quizá la diferencia más notable entre los dos personajes sea que Jesús sabe que va a morir pero el pueblo tiene la duda de si se podrá salvar al final, dada su relación con Dios; en contraste, Santiago Nasar no sabe que se va a morir mientras todo el pueblo lo rumora

 [S2] Hay que dejar sangría después del entresacado

 [S3] No veo muy clara esta relación de traición, en tanto que en la narración prevalece la duda de si en realidad Santiago yació con Ángela; una hipótesis es que ella lo culpa porque es el único nombre que se le ocurre mencionar

 [S4] Después del corte se señala la puntuación; en este caso, debe poner punto. Igual que en el caso que sigue […]. Le había dado por lo menos…”.

 [S5] Para citas internas use la comillas circunflejas, Alt + 174 y alt + 175, es decir "y".

 [S6] Revisar puntuación; tiende a hacer periodos oracionales muy largos, lo cual le resta claridad a su redacción.

 [S7] ¿Lo primero es su texto original?, si es así, debe ir en el cuerpo principal de su exposición, no junto con la cita.

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REFERENCIAS:

Joselyn Perez


Escritora

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