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"Yo no viví el de 1985, pero sí el de 2017 y no lo quiero olvidar", crónica del sismo del 19S

19 de septiembre de 2018

Viridiana Marín Marín



A continuación, te compartimos una crónica del sismo del 19S en la Ciudad de México escrita por una ciudadana durante los primeros siete días después de la tragedia.





YO NO VIVÍ EL SISMO DE 1985, PERO SÍ EL DE 2017 Y NO LO QUIERO OLVIDAR NUNCA


Las probabilidad de que ocurriera un temblor el mismo día pero 32 años después de otro que dejó a la Ciudad de México devastada era improbable, pero sucedió. Nadie podía creerlo, parecía que se trataba de una broma del destino, un mal pensamiento hecho realidad que un par de horas después de que se realizara el simulacro que conmemora a las víctimas del terremoto del 19 de septiembre de 1985, volviera a temblar con tanta fuerza que de nuevo tiraría las sonrisas y la felicidad de los mexicanos.


Ese día yo salí de casa con el recordatorio en mente de que la alerta sísmica sonaría a las 11 am para el simulacro, con el pánico que me causa a mí esa alerta, ¿cómo no dejar de pensar en ello? Todo salió en orden, pero lo que nadie esperaba fue lo que vendría después. De repente un movimiento fuerte de la tierra me hizo pensar que alguien me había movido la mesa en la que aquel día presionaba algunas teclas en mi computadora. Alguien más escuchó un ruido, la tierra seguía moviéndose, entonces con la mirada envuelta en pánico nos dijimos "¡está temblando!". Todo el mundo espantado, buscando la salida de emergencia que dos horas antes habíamos usado para evacuar de forma juguetona y poco seria. Entonces se escuchó el sonido de la alerta que tarde nos confirmaba lo que nuestros cuerpos ya estaban sintiendo.


Eran las 13 horas con 14 minutos y 40 segundos del 19 de septiembre de 2017, a 32 años de otro sismo que ya había lastimado a la ciudad. Nadie podía creerlo. Entonces los sistemas de telefonía murieron, pocos tenían acceso a redes sociales y gracias a ellas nos fuimos enterando poco a poco de la tragedia que estaba ocurriendo: edificios caídos y niños atrapados bajo los escombros de una escuela. Seguíamos sin creer lo que estaba ocurriendo.


Yo no sé cómo fue el terremoto de 1985 porque yo aún no nacía, pero recuerdo perfectamente cómo se vivió el de 2017 y no quiero que se me olvide nunca, porque mi país me demostró lo grande que es, la vida me enseñó a vivirla y gastarla todos los días sin tenerle miedo al futuro incierto.


Día 1: incertidumbre, caos, vías de comunicación saturadas y lo único que quieres hacer es estar con los tuyos.


Día 2: ayuda, movilización, esperanza y miedo a réplicas. La ayuda se desborda por todo el país, la información fluye por todas partes aunque mucha no es verídica, las redes sociales se saturan, todos quieren ayudar pero estorban. La solidaridad está presente en cada uno de los ciudadanos.


Día 3: la esperanza de encontrar vida aumenta, el tiempo sigue pasando y el ánimo no decae, ya con la cabeza fría se piensa con mayor claridad y se actúa con responsabilidad, se aprende a clasificar la información y a ofrecer la ayuda correcta. Todo es cuestión de tiempo.


Día 4: la información sigue fluyendo aunque no tan actualizada, los lugares de desastre ya están cubiertos por las fuerzas armadas, y la sociedad civil seguimos el protocolo de rescate en el que la prioridad son las víctimas que se encuentran bajo los escombros, no la maquinaria pesada. Presión en redes sociales y medios de comunicación para que al gobierno no se le ocurra meterla, es un viernes inusual, no hay fiesta, no está el tráfico desquiciado habitual ni planes de fin de semana. Lo único importante es salvar vidas, dejar que los expertos hagan su labor, ayudar en lo posible, seguir haciendo donativos y mantenerse al tanto de cualquier llamado civil para apoyar en los puntos de desastre.


Día 5: México está unido y levantándose poco a poco, se vienen días difíciles, de apoyo y de reconstrucción. Primero la esperanza y la fe de recuperar más vidas, luego de apoyar a quienes perdieron un pedazo de ésta con la pérdida de algún ser querido o de sus hogares. Seguimos en pie luchando hombro a hombro, con un mismo corazón y una misma patria.


Día 6: el rescate de sobrevivientes continúa, la población no dejará que la maquinaria entre hasta que se agoten todas las posibilidades de vida. La paranoia comienza a desprenderse de los ciudadanos agotados y desinformados. De las redes sociales ahora salen noticias falsas y se comparte información que no está actualizada. Algunos guardan la calma, otros se vuelcan ante las autoridades con el afán de ayudar aún en contra de la seguridad y la vida de quienes aún siguen luchando bajo los escombros.


El caos se hace presente, a falta de información la gente sale a las calles para ver por sus propios ojos lo que está sucediendo, pero también están aquellos que se aprovechan de la situación y hacen de las suyas asaltando y violentando; otros sin ningún tipo de empatía andan por las calles creando confusión con información falsa; unos más, en un intento por ayudar, ponen en riesgo su seguridad,


México está unido y fuerte, los mexicanos siguen ayudando, pero la interrogante ya ha salido a flote: ¿seguirán ayudando en dos semanas, un mes, dos meses, un año? La reconstrucción de un país no es de unos cuantos días, el esfuerzo debe mantenerse en pie y los recursos deben dosificarse, hay muchos que quieren aprovecharse y los ocultan o desvían para sus propios intereses. Hay duda, dolor, resignación y sigue la incredulidad.


Día 7: todo regresa poco a poco a la normalidad, los cuerpos de rescate siguen trabajando, aún hay víctimas bajo los escombros, el veinte empieza a caer y seguimos preguntándonos y ¿a ti en dónde te agarró el temblor?


A un año de esta tragedia aún hay muchos damnificados que siguen sin hogar, otros luchan con el duelo de haber perdido a alguien. Los mexicanos fuimos testigos de una tragedia, de la fuerza de la naturaleza y de la destrucción de sueños y vidas; pero también de la solidaridad y la empatía, del amor hacia nosotros como seres humanos y como compatriotas, porque esa sacudida del 19 de septiembre en la Ciudad de México, movió nuestras entrañas y nos partió el corazón de dolor y de alegría al mismo tiempo.


¡México sigue de pie!


**


México no volverá a ser el mismo después del terremoto que se vivió el 19 de septiembre, pues a pesar de la tragedia, sólo en nosotros está la posibilidad de poder reconstruir nuestro país y las esperanzas por el futuro.


TAGS: Nuevos escritores sismo 19 s crowdsourcing
REFERENCIAS:

Viridiana Marín Marín


Colaborador

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