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Cuando ser humano ya no es suficiente

Letras Cuando ser humano ya no es suficiente


“¿Cuándo fue la última vez que miraste la pantalla de tu celular?”

Probablemente esa sea la frase introductoria de cualquier artículo que argumente sobre el poder adictivo de las nuevas tecnologías — incluyendo, por supuesto, el artefacto que usas para leer este post —. Para nadie es un secreto que todo en exceso es perjudicial, pero con el siguiente escrito no pretendo concientizar sobre las limitaciones causadas por el uso de nuestros muy queridos gadgets modernos. De hecho, les presentaré todo lo contrario.

Una de las teorías actuales que más impacto positivo me causa es la del crecimiento exponencial de la tecnología. Raymond Kurzweil, filósofo, futurista y experto en inteligencia artificial, establece en su libro publicado en 1999 y titulado “The Age of Spiritual Machines” (La era de las máquinas espirituales) que “no experimentaremos 100 años de progreso en el siglo 21 — serán más como unos 20.000 años de progreso”, lo que resume un poco la aceleración del crecimiento tecnológico con el pasar de los años; una especie de bola de nieve que va aumentando su tamaño a medida que cae por una rampa infinita llamada modernización.

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Sabiendo esto, puede que sea absurdo abordar el debate sobre las nuevas tecnologías desde el punto de vista adictivo o limitativo. Es momento de aceptar nuestra evolución como especie junto con cada uno de los avances tecnológicos que van surgiendo día a día.

Sin ir muy lejos, los teléfonos celulares se han convertido en extensiones de nuestra conciencia, pero aún más importante, se han convertido en máquinas de tiempo y espacio. En ellos, podemos almacenar todo tipo de información que nos parezca relevante para luego ser utilizada o incluso admirada en cualquier momento. Además, podemos establecer contacto con nuestros conocidos independientemente de si están a varios metros o a varios continentes de distancia. Nunca existió algo tan parecido a ese sueño de omnipresencia que muchas veces vimos materializado en las obras de ciencia ficción.

Entonces, ¿por qué no podemos simplemente admirar las extensas posibilidades que nos ofrecen esos pequeños dispositivos que guardamos en los bolsillos? Se trata de contemplar la belleza de un camino con destino inminente: el transhumanismo. En pocas palabras, podemos definir el transhumanismo como la aplicación de tecnología moderna para aumentar nuestras capacidades biológicas mediante la fusión cuerpo-máquina.

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Hoy podemos hacer zoom con las cámaras integradas en nuestros smartphones, mañana podríamos hacerlo con nuestras propias retinas. También es posible conseguir información sobre cualquier tema con movimientos sencillos de pulgares — y un buen wi-fi, porque el plan de datos es sagrado —, mientras que mañana podríamos descargar a nuestra memoria cualquier tipo de contenido relevante. Puede que aún parezcan ideas de ciencia ficción, pero están más cerca de lo que la mayoría puede llegar a pensar.

Colocando un ejemplo claro, al día de hoy ya existen maneras de producir órganos humanos con el uso de impresoras 3D utilizando células vivas (si existen incrédulos, les dejo una TED Talk sobre el tema). Teniendo en cuenta dicho avance en la medicina moderna, es imposible no ilusionarse con un mundo sin la necesidad de donantes de órganos o incluso sin la presencia de enfermedades mortales como el cáncer o el sida -si la industria farmacéutica lo permite-.

Los beneficios son innegables, la cuestión es el enfoque que se tiene al momento de abordar el tema. Es verdad que hemos llegado a ser muy dependientes de la tecnología, pero todo es parte de ir descubriendo el poder evolutivo que tenemos como especie humana. Tal vez sea el momento de disfrutarlo.

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“Somos dioses. Nuestras herramientas nos hacen dioses. En simbiosis con nuestra tecnología, nuestros poderes se están expandiendo exponencialmente y, también, nuestras posibilidades”

Jason Silva

Referencias: