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¿Cómo te sientes después de que te usaron sólo para tener sexo?

February 3, 2018

Diego Cera

Tal vez una mejor pregunta sería ¿por qué todas nuestras relaciones parecen dolorosas y sin sentido?...


Caminar por una avenida que por las mañanas parece más fría y más cruel que de costumbre; dar oportunidad a que todo mundo te rebase para que nadie note la incertidumbre en tu mirada. Te preocupas más por una persona que yace dormida en una cama que por el dolor palpitante en tu cintura y piernas... entonces piensas: «¿lo habremos hecho tan fuerte? ¿le habrá gustado? ¿volverá a llamarme?». Habías jurado que nunca volvería a pasar, pero ahí estás de nuevo, caminando temprano después de pasar la noche con alguien que posiblemente ni siquiera recuerde tu rostro.



El olor a cama ajena, a una loción insoportable, sudor, saliva y otras cosas que no puedes adivinar todavía, te distraen del hambre matutina que ni siquiera tuviste oportunidad de saciar. Esa mañana en tu mente sólo sonó una frase: «sal de aquí». Posiblemente no le gustas. Quizá con la luz del sol tu presencia sea innecesaria, incluso molesta. Pero no eres tú, somos todos; cada día, en cualquier ciudad del mundo hay alguien a punto de emprender un walk of shame. La culpa siempre está ahí, sólo para hacernos saber que si hay algo que en realidad pesa en este mundo, eso es la dignidad... sobre todo cuando la creemos perdida.



El mundo se ha concentrado tanto en convertir al sexo en un bien necesario que ahora todo el que no lo tiene se siente incompleto. El placer —al menos el propio— ha pasado a un segundo plano, ahora vamos a la cama con el único fin de poder presumir acerca de ello. Quizá hasta finales del año pasado, nuestros problemas alrededor del sexo no habían sido tomados en cuenta, sino hasta que The New Yorker publicó el cuento "Cat Person", escrito por Kristen Roupenian; que a pesar de no tener una trama complicada, logró cautivar a más de un lector.



Una mujer de 20 años comienza a intercambiar mensajes con un hombre de 34. Sin conocer la verdadera identidad de Robert, Margot decide quedar con él para tener una cita que resulta en un completo desastre. ¿Qué vienes después? Nada, sólo la duda de no saber qué es lo que él siente hacia ella. Algo que sólo puede explicarse desde nuestra enferma tendencia de pensar en los demás antes que nosotros mismos. Apenas el relato tocó las redes, un montón de gente comenzó a compartirlo y no sólo eso; muchas de ellas acompañaban su publicación con un pequeño comentario en el que se sentían totalmente identificadas.


«Para mi gusto, lo más interesante de "Cat Person" no es la parte sexual, sino LA GESTIÓN PERPETUA que ella se ve obligada a hacer: el espacio mental que dedica a interpretar las emociones del imbécil, reorientar sus reacciones y paliar posibles daños».
—@BuArena vía Twitter



«No tenía ni idea de lo universales que son estas emociones para las mujeres. No sabía que otras mujeres habían pasado por experiencias como estas y hace que me sienta muy triste por todas nosotras».
—@jenny_tulls vía Twitter


No es cosa de sonar como puritanos y decir que tanto sexo casual nos ha arruinado la vida. Sin embargo, al volverse una actividad casi mecánica, le hemos despojado de su objetivo principal; ahora es similar a un producto a través del cual se busca la satisfacción de la pareja que dentro de este ejemplo sería algo así como el cliente y nosotros, ocuparíamos el puesto fatigados y monótonos obreros destinados a procurar el placer del otro.



Tenemos miedo de hacerlo mal, de no haber acariciado lo suficiente; vivimos con un eterno "¿y hora qué?" en la cabeza. Olvidamos que es sólo sexo y comenzamos a imaginar que, de haber algo más, eso sólo sería una relación destructiva y sin mucho sentido. El problema no está en utilizar o ser utilizado, sino en abandonarnos para enfocar nuestras miradas hacia un otro que, de hecho, está haciendo lo que nosotros deberíamos: centrarse en sí mismo. De ahí el vacío, de ahí que caminar por las mañanas rodeados de locales cerrados y autobuses vacíos siga doliendo tanto, dejándonos con asco de nosotros mismos.


TAGS: Relaciones de pareja Sexo Cuentos
REFERENCIAS:

Diego Cera


Articulista Senior

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