Un cuento para no olvidar las grandes lecciones de amor que aprendí en Nueva York

Un cuento para no olvidar las grandes lecciones de amor que aprendí en Nueva York



En este cuento de amor de Sara Ocanto sobre un viaje a Nueva York entendemos que ese sentimiento puede estar entre las calles, en las líneas de una canción, en una planta o en un extraño.





LA FOTOGRAFÍA, MI NUEVO AMIGO MENHEE Y NUEVA YORK


Detrás de la fotografía hay una historia.

Detrás de cada persona hay una historia.

Por eso es que me apasiona la fotografía

Me considero una persona nostálgica.

Vivo de recolectar momentos y la fotografía para mí es un recuerdo del pasado.


Conocí a Menhee aquel día que me sentía mal emocionalmente, estaba pasando por un mal momento de mi vida, me sentía perdida, por lo tanto estuve bebiendo alcohol para escapar de la realidad, pero cada vez que salía del bar los problemas volvían a mí.


Ese día mi amiga Fernanda y yo teníamos planeado vender algunas fotografias en la calle, pero fracasamos, nos fuimos al bar. De pronto cuando salimos de aquel bar en Brooklyn, lo primero que nos encontramos fue a un joven con razgos asiáticos y bronceado por el sol en aquella esquina, cantando las últimas notas de la canción de Coldplay, "The Scientist". Fue como una escena de película.


Nos acercamos a él, nos dijo que su nombre era Menhee y venía de Corea.


Tambien cantó "Strawberry Fields Forever", una de mis canciones favoritas que me hace recordar a mi padre, también amante de John Lennon. Crecí con esa cancion de The Beatles.


Living is easy with eyes closed

Misunderstanding all you see

It's getting hard to be someone

But it all works out

It doesn't matter much to me”.


Esa cancion me hace sentir tantas emociones juntas, depresion, nostalgia y libertad.


“If you dont want to be depressed, you have to stop listening to that song”.


Luego de aquel dia que lo conocí, lo volvi a ver en las calles de Brooklyn cantando, luego de un par de canciones desaparecía.


Volví a reencontrarme con él en el parque. Esta vez no estaba cantando y vino a saludarme, esa noche estuvimos hablando y fumando, luego me cantó, yo era su único público. También me regaló una planta, a la cual nombré Corea.

Menhee vino de Corea hacía dos meses, y vivía en las calles de Nueva York.


Dice que él nació para sufrir, cuando su madre estuvo embarazada de él, su padre le dio un golpe en el estomago porque no lo quería. Es una persona bastante sensible, saca su lado oscuro al cantar las canciones mas profundas, y cuando canta puedes sentir su dolor. No está atado a las posesiones, y ve la vida de una manera diferente. Se gana la vida cantando en las calles y es feliz.


Él dice que aprende de mí, pero yo aprendo mucho más de él.


En nuestro segundo encuentro decidió acompañarme hasta donde vivo en Nueva Jersey, era su primera vez ahí. En el camino me cantó la canción "Moon River", una perfecta melodía.


También me sentí con el corazón roto porque tuvo que dormir afuera de mi casa, en la calle.


Su historia me conmovió tanto que decidí grabar todas nuestras conversaciones, porque no quiero olvidar ni una palabra de todo lo que hemos conversado.


Vivir en Nueva York no es fácil, te sientes sola y diminuta en una inmensa ciudad, pero siempre puedes conocer nuevas personas y aprender de ellas, y ellas también pueden aprender de ti.


Te amo, Nueva York. No tengas miedo de ser libre. Es lo que me has enseñado.


“You are never going to die”.


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El texto anterior fue escrito por Sara Ocanto.


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Referencias: