Sólo somos pequeñas partículas que aprendieron a amarse

Sólo somos pequeñas partículas que aprendieron a amarse

Por: Octubre Diecinueve -

Tal vez el amor funcione en sincronía con el movimiento del Universo. Por ello, conoce este cuento de amor y relaciones, Somos partículas.


¿Alguna vez te has preguntado por qué nos tocó coexistir en este preciso momento. ¿Por qué conociste a esa persona especial justo en este aquí y ahora? Tal vez el amor funcione en sincronía con el movimiento del Universo. Por ello, conoce este cuento de amor y relaciones, Somos partículas.

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Somos partículas

Es una más de mis largas noches de insomnio. Volteo al cielo, de nueva cuenta me sorprende la cantidad de estrellas que puedo observar en la obscuridad de la noche. Presurosamente tomo el celular y hago una búsqueda que provoca que mi asombro sea aún mayor. Así, descubro que existen más de 100 mil millones de galaxias en el Universo, y que en el mismo pueden llegar a existir aproximadamente 800,000,000,000,000,000,000 de planetas. 

Indago un poco más y me encuentro con que todas esas estrellas y todos esos planetas están formados de las mismas partículas de las que estamos constituidos tú y yo. Entonces reflexiono sobre la cantidad inconmensurable de materia que se está moviendo en todo nuestro infinito. Después, me encuentro con que todas esas partículas, según las leyes de la Física, se mueven en un espacio y tiempo determinado. Esto quiere decir que teóricamente podríamos saber dónde se encontraban, dónde se encuentran y dónde se encontrarán en un futuro. Con lo anterior se genera la idea de que todo ya se encuentra determinado; es decir, que nuestra vida y con ello nuestra existencia ya están determinadas, y no tendríamos libertad de elección. 

Pasado un rato leo algo sobre la teoría de la indeterminación o incertidumbre, que nos dice que es imposible medir simultáneamente y con precisión el valor absoluto y el movimiento de cada partícula. Entonces, vuelvo a mi punto de partida: ¿cuál es la razón del habernos encontrado en este preciso momento?

Mi cabeza quiere explotar. Sin embargo, me doy cuenta que lo relevante de todo esto es que, entre todo ese gran número de galaxias, sistemas y partículas, nos encontramos tú y yo, nos conocimos. No sé cuál sea la causa, las preguntas siguen. ¿Estábamos destinados a conocernos en el mismo lugar y tiempo? ¿O acaso Dios nos puso en el mismo lugar y tiempo en este inconmensurable Universo?

Al final de la noche, después de buscar una respuesta, no resuelvo mis dudas. No sé si darle las gracias al destino que nos tenía deparado el podernos encontrar en esta vida, o no sé si darle las gracias a Dios por ponerte en mi camino. La única certeza que tengo es que necesito darte las gracias a ti, por estar aquí y ahora, existiendo junto conmigo. Al final de cuentas, somos partículas que se aman en el mismo espacio y tiempo.

Te amo.

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