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Cuento para entender lo que pasa cuando no estás lista para ser mamá

17 de julio de 2018

Paola De la Torre



Ya sea que estés a favor o en contra, no se puede negar que el aborto es una realidad, está en nuestras manos lograr que exista información accesible y apoyo para todas las mujeres. En el siguiente cuento de Paola de la Torre, la protagonista enfrenta una de las decisiones más difíciles.





SOY ALEJANDRA Y ESTA ES LA HISTORIA DE MI ABORTO


El día en el que me realizaron el aborto fue un 8 de enero, un día que nunca olvidaré, pero del que no me arrepiento. Todo empezó porque padezco de un síndrome llamado “ovario poliquístico”, por el cual muchas veces no tengo mi periodo, únicamente cólicos y sólo en algunas ocasiones. Al darme cuenta de que ya había pasado mucho tiempo sin tener la regla, decidí realizarme un análisis sanguíneo para ver que todo estuviera bien. El resultado dio negativo al embarazo, por lo que me despreocupé y pensé que al haber dejado de tomar las pastillas anticonceptivas era normal que mi periodo tardara un poco más en presentarse.

 

Recuerdo que a mediados de diciembre tenía un humor inaguantable, nunca me había sentido de esa manera; estaba irritable en todo momento, lloraba y me enojaba por cualquier cosa sin entender el motivo. Sin embargo, lo que me volvió a detonar la duda de si estaba o no embarazada fue un día en el desayuno con mi pareja, mi comida favorita me había asqueado tanto que tuve que ir corriendo al baño, algo que nunca me había sucedido. Después de un par de días tuve una pelea con mi novio, en un arranque de furia salí a la farmacia a comprar una prueba de orina, pero no me la hice ese día, esperé a la siguiente mañana para realizarla. Mi sorpresa: dio positivo casi al instante.

 

Al ver que el resultado era positivo, hablé con mi pareja y los dos, después de pensarlo un poco, llegamos a la misma conclusión. Así que decidimos no seguir adelante con el embarazo y abortar. “Lo único que tenemos para ofrecerle a un bebé es amor, pero de amor no se vive”.

 

Ese mismo día comenzamos a buscar clínicas donde me pudieran practicar el aborto, encontramos de todo: gratuitas, baratas, cercanas, nuevas… Todas eran diferentes, pero nos sentimos más cómodos al encontrar una en la cual teníamos que pagar una suma considerable, pero nos sentimos en confianza. Agendamos una cita.

 

Al llegar a las instalaciones me pasaron a un consultorio, mi pareja entró conmigo y en ese momento fue cuando todo comenzó. Me realizaron algunas preguntas: "¿fumas?, ¿consumes bebidas alcohólicas?, ¿cómo te has sentido?, ¿hace cuánto sabes del embarazo?, ¿estás segura de tu decisión?". Después de contestar todo me agendaron otra cita para dentro de dos días. No sé por qué no se hizo el mismo día, pienso que tal vez fue un tiempo para pensar las cosas después de tener toda la información requerida.

 

En mi siguiente cita me hicieron un ultrasonido y la doctora me preguntó: "¿te gustaría ver la pantalla?". Yo me negué, puesto que estaba consciente de que si veía esa pantalla no tendría la fuerza para continuar con el aborto. Después de un momento me mencionaron que tenía 10 semanas de embarazo. Yo no lo creí posible, ¿por qué mi prueba de sangre salió negativa?, ¿cómo no me di cuenta antes? No lo podía creer. Me dieron dos opciones: aborto con medicamentos o aborto con aspiración. Decidí la segunda opción, me pareció más confiable y efectiva. Antes de realizar el procedimiento me enseñaron todos los instrumentos que utilizarían y me explicaron lo que harían y lo que sentiría. Primero me dieron una pastilla con la cual sentí cólicos fuertes, me recosté en la camilla del consultorio e introdujeron un aparato en mi cuello uterino, después de unos instantes sentí un cólico tan fuerte que jamás pensé sentir algo así. Empecé a llorar mientras una enfermera me tomaba de la mano. Fueron los ocho minutos más largos de mi vida.

 

Cuando llegué a la clínica pensé que me juzgarían o intentarían hacer que cambiara de opinión, pero todo el personal fue muy atento conmigo. En ningún momento me dejaron sola, me explicaron paso a paso todo lo que me realizarían y todo lo que sentiría dentro de mi cuerpo. No sé si estén acostumbradas a este tipo de cosas o por qué fueron tan amables conmigo, pero se los agradezco.


**


A pesar de que abortar sea la decisión más acertada para muchas mujeres, esta acción es juzgada de manera exacerbada. Sólo quien esté en esa situación puede comprender el peso y valor de cada una de las razones por las que abortar se convierte en la única opción.



TAGS: Nuevos escritores Mujeres Medicina
REFERENCIAS:

Paola De la Torre


Colaboradora

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