Un cuento erótico para que recuerdes cómo te amarré en nuestro último encuentro

Viernes, 10 de agosto de 2018 17:21

|Valmori Tinieblas
cuento erotico



Las memorias más íntimas pueden quedar inmortalizadas en un cuento erótico. A continuación, te presentamos un texto de Valmori Tinieblas.



cuento erotico 1



¿TE ATAS POR LAS NOCHES Y PIENSAS EN MÍ?


Duquesa,

 

Mi putita folladora. Mi mandamás cachonda. Apenas te leo y el deseo de escribirte palabras sucias me envuelve. Saberte lejos me ha sacado de mi cama y de mis casillas. ¿Recuerdas cómo te amarré en nuestro último encuentro?

 

Estas noches frías doy vueltas y te recuerdo. Imagino las pecas en tus hombros, tus ojos vendados, tu boca entreabierta, tu hermoso trasero al aire. Escucho tu respiración pausada llena de deseo. Mi libido te reclama. Tu recuerdo, querida, es nítido como el olor de las señoritas de la caridad en la mazmorra. Pienso en ti, en lo lejos que te encuentras y en lo cerca que estas inocentes están de mí.

 

¿Recuerdas aquella noche de ajenjo en la que te sugerí que las visitáramos juntos? Así como esa, esta y otras tantas noches, debo confesar que ellas siguen ahí. Lo sabes, están a unas escaleras y dos cerraduras de distancia. Es tal el ardor en mi cuerpo con tu imagen que pierdo el control, salgo del lecho, tomo las llaves y voy hacia las escaleras.

 

Mi duquesa, pienso en ti, incluso cuando abro la puerta y las veo dormidas. Estás en mi mente todo el tiempo, cuando escojo alguna al azar, cuando la desencadeno y sobre todo cuando la ato a la pared.

 

Pienso en ti tornasol, en todas las formas que toman tus pezones, tus pequeñas orejas y tu voz ahogada. Cuando las ato rompen en llanto. ¡Mmm! Nada como su llanto. Bien lo dice la priora Anunciación: “el llanto es el despertar de su alma”.

 

Hoy con fuego en mi cuerpo las desperté a todas. Elegí a la más joven. ¡Ha sido glorioso! Yo sé que detrás del terror y las lágrimas, en sus miradas hay celos, sí, querida, celos. Cuando vi eso en sus ojos enloquecí en la embestida, ella ya no lloraba, gemía. ¿Puedes creerlo?

 

No terminé en ella y recompensé los celos de sus compañeras. Así que paré unos segundos, sonreí y las bendije a todas.

 

No, duquesa, no pienses mal de mí, a tu regreso podemos hacer lo que quieras. Es más, podemos traer a la más joven a mi lecho y puedes ser tú la que la ate. Espero con ansias los regalos que me traigas.

 

Duquesa, te espero cada día con más ansias, de momento he de dejar que las señoritas de la caridad me disfruten, pocas veces he podido satisfacerlas a todas. Extraño los besos de tus labios, tu entrepierna, tus ocurrencias.

 

¿Te atas sola antes de dormir y me recuerdas?, ¿te levantas las faldas y seduces mozos con tu culo hermoso por las noches?

 

Escríbeme, escríbeme, escríbeme.


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REFERENCIAS:
Valmori Tinieblas

Valmori Tinieblas


Capitán Centellas
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