Manny “Pac-Man” Pacquiao, la historia de cómo sobrevivir en Filipinas

Jueves, 18 de octubre de 2018 15:30

|Eduar Said Beltrán
la lucha por sobrevivir en filipinas

Lee este cuento sobre Manny Pacquiao y cómo él también vivió la lucha por sobrevivir en Filipinas.

En algún recóndito hospital de Filipinas, la globalización ha vomitado de sus más profundas entrañas a otra escueta ilusión, la pobreza extrema lo abraza y la soberana nación que trabaja sin descanso desde hace mucho tiempo en combatir el narcotráfico, ha convertido al país en una casa funeraria. Si no aparecen en alguna lista oficial de antidrogas o caen muertos por las redadas, el hambre hace su labor. 


la lucha por sobrevivir en filipinas 1


La leyenda filipina Emmanuel Dapidran mejor conocido como Manny “Pac-Man” Pacquiao conoce perfectamente este infierno, pues vendió pan, durmió entre cartones, recorrió las calles de su ciudad en busca de comida, y si tenía suerte comía una vez al día; esos mismos apetitos lo llevaron a pelear. 


Este hombrecito de un metro sesenta y seis, ambidiestro, de prodigiosa zurda y ganchos garrafales, que no se inmuta ante sus oponentes y los acribilla con ráfagas de golpes; paraliza las ciudades cada vez que va a pelear. Su misericordiosa fe lo acompaña en el cuadrilátero y persignarse es el amuleto que guía su éxito. El mundo lo disfruta, la pantalla lo admira, los rivales lo respetan, su pueblo lo aclama y las sanguijuelas del boxeo lo desean. 


El pequeño David —campeón en múltiples categorías—, que combate a la suprema ceremonia del espectáculo deportivo, y que no se deja acobardar por unos cuantos millones, unas cuantas luces de cámaras; ni mucho menos lo asusta el tercer hombre o lo amedrenta la última campanada, sentencia con feroz ironía su voluntad: “Sólo en la muerte voy a renunciar a mis cinturones”.  


la lucha por sobrevivir en filipinas 2


Por fortuna, el violento ritual educado de los hombres de pantalones cortos y muy coloridos, de cuerpos moldeados por el vigoroso ejercicio, termina en un afectuoso abrazo y en un “gracias por el combate”. El de sus conciudadanos filipinos en una brutal represión y en un conteo regresivo en donde la filosofía del tiro es mucho más efectiva y perjudica a las minorías más desfavorecidas, el gran réferi Rodrigo Duterte va ganando el encuentro.


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Eduar Said Beltrán

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