Lo difícil de vivir solo, no ser feliz y abandonar tus sueños
Letras

Lo difícil de vivir solo, no ser feliz y abandonar tus sueños

Avatar of Panque De Naranja

Por: Panque De Naranja

20 de marzo, 2019

Letras Lo difícil de vivir solo, no ser feliz y abandonar tus sueños
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Por: Panque De Naranja

20 de marzo, 2019

Te compartimos este cuento corto sobre sueños y deseos de la actualidad, los inexplicables caminos con los que los sueños se hacen realidad, y que también aborda lo difícil de vivir solo y no ser feliz.

Te compartimos este breve cuento que habla sobre lo difícil de vivir solo y no ser feliz, sobre los sueños y deseos, de aquello que queremos se haga realidad aunque los demás no lo piensen, y que también toca el tema de lo qué significa la destrucción para una persona, es decir, un nuevo comienzo: 

El despertador sonó como todos los días, a las 4:30 am, interrumpiendo el sueño dorado de Anneken que inmediatamente piensa somnolienta en despertarse a las 7 am, tan simple y tan inalcanzable como lograr ser talla 0 teniendo en sus venas la genética de mujeres caribeñas de caderas anchas y glúteos prominentes.

La ducha es la parte dos del despertador que suena con Crazy In Love, de Beyoncé, para comenzar a fingir el ánimo de vivir un día más, a eso le sigue el shampoo olor a menta y yerbabuena, la crema de naranja con jengibre, la loción olor a frutas y la delicada capa de protector solar olor a balneario. 


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Vivir sola formaba parte de las metas de su madre, no de ella, no de lo que ella tenía planeado para cuando se graduara, no de su estrategia para ahorrar dinero y conocer Avalon, pero bueno ¿qué voluntad tiene uno contra la de los padres? Ninguna, al parecer.

Coacalco no era la tierra prometida, pero ofrecía urbanidad, centros comerciales y rentas a bajo costo monetario, ya que el costo más grande eran las desmañanadas, la falta de transporte después de las 11 pm y la inseguridad.

“Odio el cereal”, la frase de siempre a las 5 am, y como siempre lo dejó sobre la mesa para salir corriendo, ya que 15 minutos más significaban media hora extra de tránsito hacia el tren, "que si bien no es barato, ofrece rapidez y la ilusión de que uno no vive tan pinche lejos”, el mantra de todos los días al cerrar la puerta.

Lo difícil de vivir solo, no ser feliz y abandonar tus sueños 1

El transporte no deja de ser miserable aunque pasen los años y el municipio cambie de bandera: entrar y reconocer ese olor fuerte y chillón de “limpio”, acompañado del tapizado en plástico de los asientos, las luces neón y los letreritos de “niños mayores de 3 años pagan pasaje”, “anticipe su bajada” o “mujeres no cover”, acompañados de alguna figura inocente de caricaturas infantiles para hacer menos incómoda su lectura. Después tenemos a las personas, a las que Anneken tenía plenamente identificadas: los cuatro de atrás eran familia, los padres trabajaban al sur de la ciudad y los dos hijos varones asistían a una escuela privada cerca de Buenavista; la señora del perfume de antaño, que alguna vez le había platicado que tuvo una gran casa en la ciudad pero su exmarido la dejó en la calle con cuatro hijos a los que sola sacó adelante. 

El oficinista que a pesar de ser muy guapo era muy elemental, en lo que iba del año sólo una vez lo vio con un libro que ella consideraba valía la pena y tenía el mal hábito de usar cualquier calzado sin calcetines; el señor grande, nunca decía nada, nunca lo había visto sacar un celular y cuando llegaban al tren se perdía entre la multitud rápidamente; la chica universitaria, medicina o algo así ya que diario usaba bata blanca y la pobre siempre iba recargada en el hombro de otro pasajero, dormitando como gallina, bueno como todos; la pareja no tenían más de un año de vivir en el fraccionamiento y mínimo una vez al mes iban peleando por nimiedades de pareja: orinar la taza del baño, no sacar la basura, dejar pelos en la regadera; y luego ella.

Lo difícil de vivir solo, no ser feliz y abandonar tus sueños 2

Se bajó del transporte como todos los días pero al ingresar al tren y pasar la tarjeta por el torniquete sintió vértigo y un vació en el estómago, que si bien no había desayunado parecería que no había comido en todo el día anterior, caminó aún con aquella sensación y abordó el tren, colocó los audífonos en sus pequeñas orejas y dejó correr 45 minutos de Ludovico Einaudi, quien la hacía soñar de nuevo con esa fantasía de vivir cerca de su trabajo, poder desayunar huevos con jamón y maquillarse sin temor a que el transporte frene y termine pintando la ceja del de enfrente.

“Estación Tlalnepantla”, alcanza escuchar a lo lejos mientras piensa en: ¿Qué cosa puede hacer para ganar más dinero? ¿Qué tendría que suceder para que sus padres la dejen de nuevo vivir en su casa? ¿Cómo pagar una renta en la ciudad?

El tren se detiene por más de diez segundos, nunca antes había pasado, se quita los audífonos y comienza a escuchar la alerta sísmica seguida de un zangoloteo terrorífico; mujeres y hombres gritan sin poder moverse mucho, los niños parecen menos asustados que los padres y un par de ancianas comienzan a rezar, mientras el tren parece dar tres saltos, a lo lejos solamente se ve tierra convertida en remolino y Anneken vislumbra su sueño.

No era capaz, como la mayoría de las personas criadas bajo la creencia de un cielo, un infierno y un purgatorio, de reconocer dentro de su egoísmo natural y su hartazgo de rutina diaria que esto la hacía feliz y que lo que era la destrucción para unos, era una oportunidad para otros.

Lo difícil de vivir solo, no ser feliz y abandonar tus sueños 3

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