Para aquellas valientes a quienes arrebataron la vida

Para aquellas valientes a quienes arrebataron la vida

Por: Jose Barroso -

Te compartimos este cuento de protesta por los feminicidios en todo el mundo, dedicado a aquellas víctimas a quienes borraron como si fueran nada. Ellas, quienes no han recibido la justicia que merecen; niñas, adolescentes, mujeres.

José Barroso nos comparte este cuento de protesta por los feminicidios en todo el mundo, para aquellas valientes a las que les arrebataron su vida, como si fueran nada. A esas mismas que no han recibido la justicia que merecen, que tuvieron que irse de aquí sin haber cumplido sus sueños, porque otra persona así lo decidió. Por ellas. 


Para aquellas valientes a quienes arrebataron la vida 1


Me falta paciencia, lo reconozco. Pero poco a poco la vida me está enseñando que todo llega en el momento en que tiene que llegar.

Escribí estas palabras hace tres días. Quería publicarlo cuanto antes pero no fue posible. Las dudas, los miedos y los demonios que controlan mi agenda me detuvieron. Hasta hoy. Porque las cosas llegan cuando tienen que llegar.


Porque faltaba tu nombre. Desgraciadamente, porque te han asesinado. Saliste a correr pero tu último work out sería diferente. Empezarías corriendo para entrenar y terminarías corriendo para salvar tu vida. La suerte no corrió a tu lado. Eras profesora. Enseñaste valores a tus alumnos que te recordarán hasta el fin de los tiempos. Laura Luelmo, mi hermana, mi vecina, mi paisana. También me has enseñado desde la distancia a no mirar hacia otro lado, a preferir quedarme solo en lugar de no reaccionar a lo evidente. Gracias.


No puedo estar de acuerdo, lo siento, pero no puedo. No puedo y no lo estoy. Mi habitación es un caos de papeles, ideas, letras y palabras. Un caos, igual que el mundo en el que vivimos. Me resulta muy llamativo pensar que precisamente del caos nació la vida, cuando poco a poco todo se puso en orden, eso sí. Pero ahora no. 


Me niego a estar de acuerdo con que se siga viviendo en una desigualdad tan grande. Me niego a aceptar las normas impuestas por unos pocos. Me niego a aceptar cómo esas normas son aceptadas por otros muchos en los que, muy a mi pesar, me incluyo. No está bien. Nada de esto está bien. No puede ser aceptado un mundo lleno de asesinatos. Un mundo al que llegamos para vivir. Vivir, qué verbo tan maravilloso y tan maltratado al mismo tiempo.


MacKenzie Adams, víctima de bullying, asesinada. Decidió terminar con su historia en este mundo. Durante nueve años la sociedad la iba asesinando día a día, minuto a minuto. Con tan sólo 9 años ha sido una valiente torturada por un mundo de cobardes.


Ellas son un número más ahora porque rápidamente pasamos página. Mañana aparecerá un nombre nuevo, unos segundos de atención y a seguir con nuestra Vida. Hoy las recuerdo. Valientes. Vivas más que nunca, a pesar de no seguir caminando con nosotros.

Puedo escribir cien, mil, un millón de nombres más. Todos esos nombres asesinados que ya pocos recuerdan. Muchos de esos nombres asesinados aún se despiertan por la mañana y toman su desayuno. Pero eso no importa, fueron igualmente asesinados. Porque matamos con la mirada, con el roce, con una palabra. Matamos sueños, sentimientos y futuros.


Para aquellas valientes a quienes arrebataron la vida 2


Puedo escribirlo en verso o en prosa. Una novela o un monólogo teatral. Pero hoy no. Hoy, ni un instante me detengo para corregir una coma, porque creo que lo que aquí importa es que de una vez por todas dejemos de matar, de violar, de abusar, de juzgar, de gritar y hasta de opinar. Maldita sea, hasta de opinar. Lo que aquí importa es que pongamos todo en orden para que este mundo pueda llamarse nuevamente mundo. No es un hogar si no nos acoge a todos en las mismas condiciones. No podemos decir que vivimos, mientras matamos al que tenemos al lado. Y cada vez que olvidamos un nombre estamos acabando con el asesinato, siendo cómplices y cobardes por igual.


"Puedo escribir los versos más tristes esta noche", diría Neruda. No sé si serán las palabras más tristes, pero sí las más honestas.


¿Quieres poesía? Te la doy:


Escribo estas palabras entre lágrimas y suspiros,

apuñalada mi alma,

acuchillado mi grito.


¿Quieres un cuento? Aquí va:


“Érase una vez… y fueron felices”.


Para aquellas valientes a quienes arrebataron la vida 3


¿Quieres teatro? No hay problema:


“¡Oh tú, ingrato! Que con tu sonrisa acabas tu parlamento,

y te niegas a reconocer la posibilidad de un mundo mejor.

Ser o no ser, ¿dices? ¡Mientes, bellaco! 


-Se levanta y se dirige a la audiencia-


Disfruten ahora en sus butacas, 

pues la realidad les espera ahí fuera”.


Hoy las recuerdo, valientes guerreras, que dieron el salto más grande para mirar este mundo desde otro asiento en el que nadie se asustará por el color de nuestra piel, el brillo de nuestros ojos o el sonido de nuestra risa


Para aquellas valientes a quienes arrebataron la vida 4


Si este cuento de protesta contra los feminicidios fue de tu agrado, te compartimos otro que sin duda debes leer: Poemas de Regina José Galiendo para gritar contra la violencia y el feminicidio. 


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Carta de una mujer a la que no dejaron volar

Referencias: