Deseo
Letras

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Por: Andres

12 de junio, 2013

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12 de junio, 2013

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La miré frente a mí y no tuve más remedio que dejarme llevar por sus encantos. Las paredes aullaban olvido y abandono. Las cortinas roídas y polvorientas aún coqueteaban con fuerza bajo el intenso rojo de su tela. De alguna manera intentaban no quedarse atrás ante la atmósfera sugerente. Me asomé a la ventana para tomar un poco de aire en lo que ella se ponía cómoda. Afuera, en la calle, todo transcurría con normalidad: los autos se aglutinaban en torno a un semáforo solitario, las mujeres caminaban a prisa mientras las miradas lascivas de los hombres no dejaban de contemplar sus culos. Del otro lado de la calle alcancé a mirar a un borracho hablándole al viento. Un oficial de policía sobornaba a un chaval de unos dieciséis años por burlar la Ley: se había pasado el rojo cuando iba por su carril. Me deprimí ante tanta cotidianidad. De pronto sentí un toqueteo en mi hombro derecho que me trajo de vuelta al interior del ventanal; apenas volteé y la admiré con elegante fantasía. Se contoneaba por la habitación con inocencia divertida. Jugaba con los objetos como una niña lo hace en la intimidad de su alcoba: libre y sin prisa deambulaba con las bragas expuestas, las piernas inquietas y las tetas sonriendo sin pudor alguno. Se acostó en la cama boca arriba mientras abría sus piernas y desabrochaba su braga. Se divertía con su cuerpo. Recreaba mi deseo. Tomé una silla astillada que estaba frente a un espejo estrellado y opacado por el tiempo. Dejé caer mi culo sobre ella, la silla, y me dispuse a insertarme en la fantasía al momento que ponía música desde mi "iPhone". Mientras coqueteaba con su braga, se volteaba boca abajo y mostraba orgullosa el culo: dueño absoluto del momento. De repente se levantó de nuevo y comenzó a modelar en el aire. Bailaba "Straight to number one", de Touch and Go, mientras los ritmos guiaban sus sentidos; ya me había invadido por completo. Cada vez más se contoneaba fundiéndose en los ritmos del ambiente, dejando caer, en definitiva, la braga que escondía su intimidad deseada, recreada en la calle y más allá. Aquí, ella es libre de la estupidez moralista y los prejuicios absurdos. Es su espacio. Aún no suelto el primer tiro y ya he capturado en mi alma su esencia y sentimiento. Sin prisas y con la complicidad de las paredes, ella se arrastra por la alfombra hasta llegar de nuevo a la cama. Allí comienza a descender en sus deseos hasta expulsarlos por completo. Me sonríe con ligereza mientras jala las sábanas hacia su cuerpo. Se envuelve en ellas y se deja caer nuevamente a la alfombra. La música sigue su ritmo, en tanto que ella busca una mirada. Se levanta una vez más y me indica con sonrisa cómplice: "¡Estoy lista; comencemos el shooting cuando quieras!"

Me levanté de la silla vieja y tomé una cámara de la valija... esto apenas empieza...



Referencias: