El libro que muestra que el amor es sólo un trofeo para el egocentrismo existencialista del humano
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El libro que muestra que el amor es sólo un trofeo para el egocentrismo existencialista del humano

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Por: Alejandro Arroyo Cano

28 de julio, 2016

Letras El libro que muestra que el amor es sólo un trofeo para el egocentrismo existencialista del humano
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Por: Alejandro Arroyo Cano

28 de julio, 2016



Cuando el amor toca a nuestra puerta de manera pura, casta y virginal, nos embarcamos en un río de miel que endulza la vida de maneras muy gratas. Nos hace madurar emocional e intelectualmente sólo sí el sentimiento brota de manera natural. Las cosas cambian cuando alguien obliga a que suceda. No es lo mismo enamorarse que ser enamorado, pues cuando alguien implanta un sentimiento en el corazón, aunque duela aceptarlo, el amor puede convertirse en una imposición. 

Así lo mostró el filósofo Soren Kierkegaard con su libro "Diario de un seductor", la historia de Juan y Cordelia. Él era un respetado hombre de clase semialta, culto, con modales y muy elegante. Ella una simple jovencita cuyo único atractivo es su jovial belleza. El protagonista un día la ve pasear por la calle y desde ese momento se siente encantado por los rasgos de la inocente niña. Es aquí cuando inicia el proceso de seducción.

A través de la historia, Kierkegaard reflexiona sobre el concepto de seducción y lo transforma poco a poco en un acto siniestro. El amor que siente Juan es natural, sublime y casto; él regocija su espíritu con sólo ver a la dama. En cambio, en ella, sus sentimientos están volcados a la rutina de la casa y la inocencia. Es aquí cuando el principal tema del libro comienza a distorsionarse. ¿Es correcto abrir violentamente el capullo de una flor sólo para que uno aprecie su belleza de manera plena? 

Diario de un seductor / venda en los ojos

Quizá sea bueno leer sobre las 10 estrategias de manipulación según Noam Chomsky.


Siendo un intelectual de la época, el protagonista sabe que en sus motivaciones amorosas se encuentra un tinte oscuro puesto que sólo está centrándose en sus emociones sin tomar en cuenta a la otra persona. Su dilema existencial está presente durante todo el libro, aunque la mayoría de las veces es olvidado para darle rienda suelta a sus pasiones. De esta manera Kierkegaard plantea el tema fundamental para su pensamiento filosófico: la elección. 

Los especialistas en Soren Kierkegaard tienden un puente entre su vida privada y "Diario de un seductor", pues en ambas realidades permea un halo de melancolía que bifurca los caminos de la elección. Se es libre para tomar cualquier sendero, pero cada uno tiene su grado de luz y oscuridad. Así, el personaje de Juan escoge el camino de la seducción para abrir las puertas del corazón de Cordelia y comienza sus intentos por despertar el deseo en otra persona a través de la mirada, las actitudes y la inteligencia.

"Lo que empezó como un sentimiento de amor se convirtió en una necesidad de triunfo, de victoria o conquista. Para el final de la obra, la señorita está dispuesta a realizar cualquier sacrificio por el sentimiento romántico, incluso los malos actos que él le pide".



Hasta este punto todo parece ser normal, una par de técnicas recurrentes para conquistar a una bella dama. La terrible diferencia que elabora Kierkegaard radica en que él le apuesta a una seducción intelectual porque no hay mujer que se resista a la palabra. Juan no sólo busca seducir a Cordelia para obtener de ella un placer carnal, ya que la posesión anula a la seducción. El protagonista quiere tener la inocente mente de su dama entre sus garras, el lugar donde permanecerá oculto o latente hasta su muerte.

La manipulación comienza no con regalos o caricias, sino con pensamientos confusos que poco a poco van desarmando al adversario hasta dejarlo desnudo, vulnerable a ser perpetuado y transformado por una conveniencia ajena. Juan se aprovecha de su gran conocimiento sobre la vida y envuelve a su amada en un juego psicológico, todo con el fin de volverla suya. El adjetivo de pureza se escapa de la palabra amor, quedando sólo un siniestro egoísmo.

Diario de un seductor / Amor que duele

Conforme pasan las páginas del libro, Juan acerca cada vez más a Cordelia, o mejor dicho, a su mente. Con todo las ventajas posibles, él logra conquistar los sentimientos de la dama y la tiene en el centro de su mano. Lo que empezó como un sentimiento de amor se convirtió en una necesidad de triunfo, de victoria o conquista. Para el final de la obra, la señorita está dispuesta a realizar cualquier sacrificio por el sentimiento romántico, incluso los malos actos que él le pide.

En el momento máximo de la comunión, cuando Cordelia está desnuda de cuerpo y alma entregándose a su amado, Juan la desecha de su corazón y mente de un sólo golpe, humillándola, rebajándola y destrozándole la vida, porque ahora él es todo su mundo y ya no va a estar ahí para darle un sentido. Con plena consciencia de sus actos, el protagonista la mira fríamente, ve en sus ojos un vacío asqueroso porque él ya obtuvo lo que tanto deseó de ella y ahora puede continuar con su vida para encontrar a la siguiente dama que le ofrezca un reto de seducción intelectual.


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"Diario de un seductor" es una increíble obra reflexiva sobre el amor, la posesión y la manipulación. Las bases teóricas del Existencialismo inician aquí, con una historia de seducción que llegando al final del libro se convierte en un desprecio total y egoísta, pero si esa es la elección de su autor, no hay ningún remedio. Para entender más sobre este acto, en apariencia trágico, puedes conocer las lecciones que aprendimos del existencialismo y podemos usar todos los días y libros existencialistas para entender que la vida no tiene sentido. 








Referencias: