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No huyas de lo que se oculta en la noche

14 de mayo de 2018

Fernanda Glez



El siguiente cuento de suspenso de Fernanda González te llevará a las entrañas de un misterio que se mueve entre el terror de la noche.





DICEN POR AHÍ


A finales del siglo XIX, en una quinta a las afueras de la ciudad de León, vivía una familia compuesta por tres hermanos varones y su hermana menor. La madre había muerto de un terrible resfriado y meses después el padre murió de tristeza. Así que los hermanos no tuvieron más remedio que hacerse cargo de la quinta y de su hermana. Su familia tenía fama de ser justa y honrada, pero, a pesar de su buen nombre, ningún sirviente permanecía con ellos más de un mes. La gente que había trabajado ahí jamás se quejó del trato o de la paga; era lo que los acechaba a partir de las 10 de la noche lo que hacía que renunciaran a su trabajo en la quinta.


Todo comenzó como un simple rumor entre los empleados. Uno de ellos juró haber visto una sombra mientras daba sus rondines de rutina; caminaba por el jardín muy cerca del cuarto de la niña, cuando le pareció ver una sombra. Preocupado porque un hombre fuera a meterse a la casa, la siguió a toda prisa. Y justo cuando creyó que la tenía, la sombra desapareció a través de la pared. Los sirvientes creyeron que se debía al cansancio, hasta que cada uno de ellos vivió experiencias similares. Decían que los escalofríos corrían por su espalda cuando el espectro estaba presente. Con el tiempo aprendieron a evitarlo, pues sus lamentos anunciaban su llegada. Un gemido avisaba que él estaba cerca; dos, que la distancia se había acortado; tres, que se encontraba a sus espaldas.


Había distintas teorías acerca del fantasma. Algunos decían que se trataba de un joven que había sido acuchillado por el hermano mayor, por acercarse a su hermana. Otros decían que era el fantasma de Don Armenio, el antiguo dueño de la quinta y padre de los huérfanos, ya que creían que su alma no descansaba en paz, por haber dejado solos a sus hijos. Así que cada noche rondaba cerca de la habitación de su hija para velar su sueño.


El miedo incrementó cuando los rumores fueron confirmados por un doctor de buen nombre. Regresaba de visitar a un paciente que vivía cerca de la quinta. La noche estaba despejada y gracias al brillo de las estrellas el doctor pudo ver con claridad a la aberrante figura. Él mismo juró haber visto al fantasma a los ojos y cómo al hacerlo su sangre se congeló. Aseguraba que de no haber sido porque cerró los ojos, habría muerto en aquel sitio.


Los hermanos, hartos de perder empleados y de vivir rodeados de rumores, decidieron hacer algo al respecto. Justino, un empleado que conocían desde pequeños y de suma confianza, fue asignado con la tarea de esperar al fantasma. Los sirvientes indicaron los puntos donde el espectro se aparecía. Así que las siguientes noches, Justino hizo vela en los lugares señalado, pero en ninguno vio el rastro de alguna presencia sobrenatural. Confiado de que el fantasma había sido un invento por parte de los sirvientes para no trabajar, decidió velar una semana más.


La noche era cálida y el aire en sus oídos le hacía sentir como si una mujer le suspirara un deseo. Él no lo sabía, pero el reloj acababa de marcar las 10 de la noche. El viento comenzó a soplar más fuerte, lo que antes le habían parecido un suspiro se transformó en un alarido. Sintió como sus vellos se ponían firmes y le lastimaban cuando el aire pasaba sobre ellos. En eso escuchó el gemido. Gotas de sudor comenzaron a correr por sus mejillas. Con la poca fuerza que pudo recaudar en un momento como ese, corrió sin mirar atrás.


Si tan sólo hubiera esperado un poco hubiera sabido la verdad. Se hubiera encontrado con una apuesto joven proveniente de una familia pobre, tan pobre que su única posesión se la había entregado a su amada. El muchacho la visitaba cada noche a escondidas, por miedo a ser sorprendido. Los hermanos de la joven eran celosos y no aprobaban la relación de su hermana con un mísero diablo. Pero a pesar de eso, ella lo esperaba todas las noches con la ventana abierta. Sin miedo a que un ente le cortara el sueño.


**


Si eres un amante del género de terror, tal vez te interese esta lista de las 11 películas de horror extremo que casi nadie conoce. Pero si lo tuyo es la televisión, te recomendamos estas 10 series de terror que no querrás ver a solas.



TAGS: Cuentos Nuevos escritores escritoras
REFERENCIAS:

Fernanda Glez


Colaborador

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