Diferencias entre la literatura erótica y el porno para disfrutar de tu sexualidad
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Diferencias entre la literatura erótica y el porno para disfrutar de tu sexualidad

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Por: Beatriz Esquivel

21 de enero, 2019

Letras Diferencias entre la literatura erótica y el porno para disfrutar de tu sexualidad
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Por: Beatriz Esquivel

21 de enero, 2019

Bajas pasiones, deseo y carnalidad: ¿qué define la delgada línea entre el erotismo y la pornografía?

Cuando 50 sombras de Grey inundó el mercado conquistando a miles de personas –especialmente mujeres–, así como haciéndose de diversas censuras y prohibiciones en librerías a lo largo de Estados Unidos, rápidamente surgió una cuestión trascendental: ¿qué diferencia había entre aquellos que veían pornografía por Internet y quienes la leían en su sala, trenes o lugares públicos? ¿Por qué la primera era socialmente rechazada y la segunda era considerada perfectamente normal, si ambos son pornografía? 

La literatura erótica ha sido sujeta a ese tipo de cuestionamientos desde mucho antes que la historia de Grey o cualquier otra novela con tintes eróticos que se haya convertido en un best seller —y esto sin juzgar su calidad narrativa—. 

La definición de la literatura erótica ha sido una categoría difícil que a momentos resulta subjetiva; asimismo, la propia literatura pornográfica no ha tenido cabida dentro del canon y ha sido, a su vez, englobada en el “erotismo”. Un ejemplo simple de ello es el Kama-sutra que a la fecha en bibliotecas y librerías se encuentra bajo literatura erótica. Diferencias entre la literatura erótica y el porno para disfrutar de tu sexualidad 1De la adaptación fílmica de 50 sombras de Grey.

Sin embargo, es totalmente necesario hacer una distinción entre estos dos géneros —así como de la pornografía en formato de video o fotográfico. La diferencia podría estribar en distintas cuestiones: el uso del lenguaje, el tipo de descripciones, la apelación al sentido estético y por supuesto, otras obras clásicas

La literatura erótica se encuentra definida por los clásicos como el Marqués de Sade, D.H. Lawrence, Henry Miller, Anaïs Nin, Marguerite Duras, entre otros. Sin embargo, incluso entre algunos de los autores más prominentes existen diferencias, pues difícilmente podría argumentarse que el Marqués de Sade es sutil en su lenguaje y sus descripciones. 

La diferencia en el uso de lenguaje simplemente apela a que la concepción general de la literatura erótica suele ser mucho más sutil y sugerida y las escenas sexuales son limitadas, mientras que la literatura pornográfica —y la pornografía— suele padecer en el plano de la trama, que resulta casi inexistente. Una diferencia sustancial es el pobre desarrollo de los personajes, además de que la acción está centrada en el acto sexual y la narración de éste suele ser detallada y descriptiva, con un énfasis en los genitales. En suma, la literatura pornográfica es considerablemente explícita y tales escenas son abundantes a lo largo de los textos. 

Diferencias entre la literatura erótica y el porno para disfrutar de tu sexualidad 2Del Kamasutra.Sin embargo, más allá de las consideraciones narrativas, muchas veces el límite entre estos dos géneros se difumina, pues se encuentra en el plano de la percepción del lector. 

El argumento común para defender la literatura erótica es que apela a un sentido estético que a veces la pornografía carece; no obstante, se trata de una generalización que no se sostiene cuando se explora la diversidad de la creación estrictamente pornográfica, en la que a veces privan consideraciones meramente estéticas como encuadres, iluminación y todo lo que sea considerado bello, relegando a un segundo plano su objetivo último: la excitación del espectador. 

En sentido estético, la categoría de “erótico” funciona como lo hace la belleza: está en los ojos del que la mira. En muchas ocasiones el estigma de la pornografía es tal, que las creaciones literarias se juzgan en función de prejuicios sociales y hasta económicos.

Por ejemplo, libros como El vaquero o El semanal pueden apelar al sentido estético a través de sus dibujos, suelen tener tramas extensas, desarrollo de personajes y por supuesto, situaciones de índole sexual. No obstante, son relegados al campo de la pornografía y por lo tanto despreciados. En el otro extremo, un libro de fotografía de desnudo puede ser considerado únicamente como un objeto erótico y hasta artístico por factores tan obvios que alcanzan lo ridículo: su precio es más alto y se encuentra empastado con una tapa dura… este fenómeno puede trasladarse a cualquier ejemplar clásico de la literatura erótica.

Diferencias entre la literatura erótica y el porno para disfrutar de tu sexualidad 3Geoffrey Rush como el Marqués de Sade y Kate Winslet en QuillsEl proceso de canonización y adquisición de prestigio de la industria editorial hace que un texto como 50 sombras de Grey —que comenzó como un fanfic en Internet— o cualquier ejemplar del Marqués no sea considerado pornografía.  Por otro lado, la Academia (la crítica literaria) también aporta una distinción entre ambos géneros: los libros clásicos que han sido sujetos de sendos estudios suelen ser menos estigmatizados que la literatura de consumo o basura, y el prestigio va en función de quienes y cómo realizan la crítica.

De cierta forma estos procesos nos regresan al punto inicial, en el que a pesar de que existen categorías de análisis rígidas para la literatura, el contexto social impera; en especial cuando se trata de un tema que está tan en contacto con nuestras pasiones, el deseo y la carnalidad.

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