Entre más te desnudas te vuelves más secreta

Miércoles, 7 de marzo de 2018 16:17

|Cultura Colectiva
dime mujer poema de tomas segovia



Nuestra mente olvida, pero la piel conserva los recuerdos de los amantes que se han ido. Como un misterio cada roce, cada beso, cada mano que ha alcanzado a tocarnos en algún lugar antes que cualquier otra, deja una huella imborrable. Tomás Segovia (1927-2011) fue un exiliado español que llegó a México para revolucionar la literatura nacional. Poeta, ensayista y profesor de lenguas, los versos de Segovia saltan meticulosamente entre el ritmo poético y el profundo significado de lo carnal.



dime mujer poema de tomas segovia 1



DIME MUJER


Dime mujer dónde escondes tu misterio 

mujer agua pesada volumen transparente 

más secreta cuando más te desnudas 

cuál es la fuerza de tu esplendor inerme 

tu deslumbrante armadura de belleza 

dime no puedo ya con tantas armas 

mujer sentada acostada abandonada 

enséñame el reposo el sueño y el olvido 

enséñame la lentitud del tiempo 

mujer tú que convives con tu ominosa carne 

como junto a un animal bueno y tranquilo 

mujer desnuda frente al hombre armado 

quita de mi cabeza este casco de ira 

cálmame cúrame tiéndeme sobre la fresca tierra 

quítame este ropaje de fiebre que me asfixia 

húndeme debilítame envenena mi perezosa sangre 

mujer roca de la tribu desbandada 

descíñeme estas mallas y cinturones de rigidez y miedo 

con que me aterro y te aterro y nos separa 

mujer oscura y húmeda pantano edénico 

quiero tu ancha olorosa robusta sabiduría 

quiero volver a la tierra y sus zumos nutricios 

que corren por tu vientre y tus pechos y que riegan tu carne 

quiero recuperar el peso y la rotundidad 

quiero que me humedezcas me ablandes me afemines 

para entender la feminidad la blandura húmeda del mundo 

quiero apoyada la cabeza en tu regazo materno 

traicionar al acerado ejército de los hombres 

mujer cómplice única terrible hermana 

dame la mano volvamos a inventar el mundo los dos solos 

quiero no apartar nunca de ti los ojos 

mujer estatua hecha de frutas paloma crecida 

déjame siempre ver tu misteriosa presencia 

tu mirada de ala y de seda y de lago negro 

tu cuerpo tenebroso y radiante plasmado de una vez sin titubeos 

tu cuerpo infinitamente más tuyo que para mí el mío 

y que entregas de una vez sin titubeos sin guardar nada 

tu cuerpo pleno y uno todo iluminado de generosidad 

mujer mendiga pródiga puerto del loco Ulises 

no me dejes olvidar nunca tu voz de ave memoriosa 

tu palabra imantada que en tu interior pronuncias siempre desnuda 

tu palabra certera de fulgurante ignorancia 

la salvaje pureza de tu amor insensato 

desvariado sin freno brutalizado enviciado 

el gemido limpísimo de la ternura 

la pensativa mirada de la prostitución 

y la clara verdad cruda 

del amor que sorbe y devora y se alimenta 

el invisible zarpazo de la adivinación 

la aceptación la comprensión la sabiduría sin caminos 

la esponjosa maternidad terreno de raíces 

mujer casa del doloroso vagabundo 

dame a morder la fruta de la vida 

la firme fruta de luz de tu cuerpo habitado 

déjame recostar mi frente aciaga 

en tu grave regazo de paraíso boscoso 

desnúdame apacíguame cúrame de esta culpa ácida 

de no ser siempre armado sino sólo yo mismo.


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La Poesía mexicana de la época de Los Contemporáneos marcó un antes y un después no sólo en el género, sino en toda la Literatura nacional. Rodolfo Usigli y sus poemas de la muerte, y Rosario Castellanos con su valiente poesía del amor son grandes figuras entre los escritores mexicanos.



REFERENCIAS:
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