El albur: la cábula de la poesía erótica
Letras

El albur: la cábula de la poesía erótica

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Por: Luz Espinosa

26 de noviembre, 2013

Letras El albur: la cábula de la poesía erótica
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Por: Luz Espinosa

26 de noviembre, 2013

"El albur es la cábula de la poesía erótica, es el sismógrafo más fiel de la experiencia sexual, es la introducción del encabezado a quienes por tener muchos complejos, tienen pocos reflejos para entenderlo y responderlo".

- Alfonso Hernández

En junio de 2013, el barrio bravo de Tepito demostró que entre sus calles no sólo existe violencia e inseguridad. Allí, la pereza mental que ha invadido a los mexicanos impulsó a Lourdes, quien trabaja como comerciante de ropa, a crear el Diplomado de Albures Finos en la Galería José María Velasco, ubicada en la calle de Peralvillo 55, en la colonia Morelos del Distrito Federal, con el objetivo demostrar que no existen “palabras feas y bonitas”.

albures


La verdolaga enmascarada o la campeona de albures, como se conoce a Lourdes Ruíz, hizo, al igual que muchas personas, del decir un arte, una jerga genital que pone colorados a los más transparentes y hace explotar, palabra a palabra, la risa de los acompañantes. Y es que el albureo gira en torno a metáforas simbólicas sobre elementos sexuales y existe todo un catálogo de conceptos más o menos alusivos para referirse a ellos disfrazados de expresiones inocentes y ordinarias.

"El lenguaje popular refleja hasta qué punto nos defendemos del exterior: el ideal de la 'hombría' consiste en no 'rajarse' nunca. Los que se 'abren' son cobardes (…) El mexicano puede doblarse, humillarse, 'agacharse', pero no 'rajarse', esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad". Dice Octavio Paz, en el Laberinto de la Soledad, que el lenguaje del mexicano "está lleno de reticencias, de figuras y alusiones, de puntos suspensivos; en su silencio hay repliegues, matices, nubarrones, arcoiris súbitos, amenazas indescifrables", y así es el albur.

albures en Mexico


El albur es un acto de someter a prueba la agilidad mental de alguien. Por definición éste nunca puede ser inocente, pero sí involuntario, pues se define como un juego de palabras que lleva implícito o explícito una connotación sexual que se puede desprender de cualquier conversación.

Hace un par de meses tuvimos una entrega sobre el albur, qué es y su dificultad, pero ya desde 1997 Lourdes demostró que el albur no es sólo cosa de hombres, que las mujeres también pueden hacer que todas las palabras exploren su  doble o triple sentido porque “una mentada de madre cualquiera la entiende, pero en el albur la única regla es no decir groserías. Hay que echar a funcionar el cerebro porque ¡existen muchísimos verbos!”.

albur


Dice Alfonso Hernández que en el juego del albur, como en la dialéctica de chingar y ser chingado, que predomina como dilema cultural en México, pervive el antiguo rito de los sacrificios humanos, y es que se trata de resistencia, de aguantar, agilizar y demostrar quién posee la mejor destreza mental para sacarle lo “picoso” a las palabras.

El albur es un mete y saca de frases en un juego de palabras en el que se hace una competencia sexual en tono de broma entre los participantes, y gana el que deja callado, sin posibilidad de respuesta, a su interlocutor.

El albur ha roto las barreras de lo físico y llegó a la red. El pasado 19 de enero, los  usuarios de Twitter decidieron proponer el Día del Albur, en el que hombres y mujeres hicieron gala de la rima sexual. Aquel Melón y Melames con sus términos y alusiones, ponía en evidencia la agilidad mental de quien los emitía:

melón y melames

 
Quizá la magia del albur radique, como bien lo dice Lourdes, en “ir por la vida intentando joder al mundo, pero sin decir una sola grosería". Porque a fin de cuentas el albur es una forma de rebeldía cultural, de desafiar a la imposición de un lenguaje culto (español), hacerlo propio y contraatacar al resto del mundo.

frase-1


Referencias: