Me bastaron 500 segundos para conocer el amor

Martes, 6 de febrero de 2018 13:15

|Li Plauchu
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A veces pasamos la vida preguntándonos dónde se encontrará la persona que está destinada a nosotros, o tal vez queremos saber si ya conocimos a esa persona y estábamos tan distraídos que lo dejamos pasar. ¿Pero qué pasa cuando el amor llega como un flash que nos ilumina en poco tiempo? El siguiente texto de Lidia Plauchu es una declaración sobre la velocidad a la que uno puede conocer el amor.



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Y ES QUE EL AMOR ES ASÍ


¿Que si me enamoré de inmediato de este hombre? ¡Qué va! Sólo fue como si una descarga eléctrica me entrara por los pies desde los charcos de la calle después de ese día de lluvia, y me traspasara lentamente la piel, torciendo cada uno de mis tendones a su paso. Todo para llegar el hueco vacío que se aloja detrás de mis costillas y llenarlo, llenarlo tanto que por un momento creí que iba a vomitar confeti de la emoción.


Y el muy osado sólo dijo: "hola, perdón por tardar"; 25 años tarde, pero esta vez lo puedo dejar pasar.


Y es que el amor es así, perdonen mi atrevimiento, pero es así. Es como una oleada de calor que realmente te hiela la sangre, es como tener tanta inteligencia contenida que te conviertes en un completo idiota al hablar. Y todos esos que dicen que es calma, que es confort, que es paz, creo que nunca han sentido ese arrebato intenso de querer arrancarle la camisa con todo y piel sólo para ver qué hay debajo.


Entonces me dirás que el amor se construye, se alimenta, se va conformando de emociones y constantes detalles, de autoconocimiento y de aceptación. Y yo te digo que te creo, pero no estoy de acuerdo, que sólo nos hacemos tontos porque nosotros sabemos que amamos a alguien, por decir algo, a los 500 segundos después de haberlo visto sonreír, de analizar su andar y mirarlo a los ojos, de memorizar su rostro y aprenderte cada detalle sobre sus anhelos, sus pasiones, sus gustos y hasta los gustos de su familia.


Pero no puedes decir nada, no le puedes decir que ya imaginaste 30 vidas a su lado, porque ya has vivido demasiado como para desconfiar, como para detenerte antes de asustarlo; porque en estos días asustas a la gente por querer demasiado, por amar demasiado, por esperar demasiado. Tienes que mostrarte fuerte, ser relajado. Pero en el fondo no quieres relajarte, quieres gritar, quieres desaparecer a los humanos de alrededor para que nadie mire tu cara, que nadie note cómo te sudan las manos, o que alineas tu cuerpo con él. Todo porque es imposible fusionarte, por el momento sólo puedes mirarlo, con suerte puedes besarlo, con un poco de azar hasta algo más. Por el momento sólo puedes esperar. Y esperar que por favor algo dentro de él sienta algo, que te regale algo, o al menos que el desfile de cervezas y sonrisas dure aunque sea un poco más.


¿Con que esto es la química? Me habían hablado innumerables veces de esta sensación, de esta mezcla de endorfinas y tequila que bloquea tu mente, que resetea tu alma como un analgésico que te ha regalado la vida. Y no sabes por qué de repente ya nada te duele, no sabes por qué caminas y se te sale la sonrisa. Es como un subidón de adrenalina que agradeces y te fulmina.


¿Que si me enamoré de inmediato de este hombre? Para nada. Sólo fue como darle un nuevo sabor a la comida, hacer pequeños ruidos de placer por lo increíblemente deliciosa que sabe la pizza; fue como si la lluvia dejara de mojar y todos a mi alrededor se merecieran mis sonrisas; es mirar la pantalla del celular, comprar un billete de avión, es planear. Pero es que el amor es así, es ilógico e impulsivo, es agarrar tu corazón y dejarlo sobre la tierra, y dejar que germine o se muera; es el juego y es la apuesta en la que no todos podemos ganar, pero aseguramos el sentir, el estar vivos.


Y tú lo sabes al segundo 501 ó 502 si es o no es, si quieres seguir o prefieres probar otras cosas. Y a veces te engañas y te quedas, pero tú sabes la verdad, tú sabes si lo quieres o si esto va a funcionar. Y no importa ni siquiera el idioma, tú sabes que al menos por ti esta historia puede tener un gran final, porque parece que lo conoces de siempre y que ya lo habías querido como nunca, o que en alguna otra vida ya lo habías aceptado tal y como era y no necesitabas más.


Y entonces me dirás que el amor no es así de simple, que esto es superficial, que se necesita conocer un poco más para querer de verdad. Y claro, te debo un buen argumento. Pero sólo te puedo desear que esto algún día te pase y que entiendas por un momento lo que es ver a una persona y reconocerlo de verdad, que se te quite el miedo y no temas abrazar, que no temas por un instante el abandonar toda tu vida, entregársela y volver a empezar. Lo deseo de verdad.


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REFERENCIAS:
Li Plauchu

Li Plauchu


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