El desamor en los tiempos del internet

Miércoles, 17 de enero de 2018 12:35

|Fernanda Glez
el desamor en los tiempos del internet cuento fernanda gonzalez



¿Cómo se olvida a quien se amó como a nadie más? Para la protagonista del siguiente cuento de Fernanda González, el olvido es un largo trago amargo que deja un nudo en la garganta desde el que tropiezan las palabras.



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EL DESAMOR EN LOS TIEMPOS DEL INTERNET


Termino de leer Expiación y compruebo que el amor puede ser alcanzado con una mirada. De la novela a la realidad, o de la realidad a la novela. No importa quién se haya inspirado en quién, o si son una misma y usa heterónimos, porque una existencia no le basta.


Se adapta de manera precisa a mi realidad, pero a la tuya se le desliza por la nariz. No te das cuenta que estoy aquí, o simplemente has decidido ignorarme. Aprieto fuerte mi corazón cada vez que digo que prefiero la segunda opción: por lo menos estuve un instante en tu mente. Un segundo tan válido que en alguna parte del mundo es lo que duró la vida de algún ser.

    

Al principio como una ingenua en el tema creí que a las semanas te olvidaría. Cuando no sucedió, creí que los meses terminarían por borrarlo todo. Y así en una secuencia de tiempo que se volvería cliché al tratar de describirla.


Me daba vergüenza hablar de lo que sentía, así que recurrí al Internet en busca de consejo. Leí recomendaciones de distintas páginas y todas decían lo mismo: encuentra un nuevo hobby, sé positiva, sal con tus amigas, dedica tiempo a consentirte. Pero todo eso ya lo hacía antes y hasta después de conocerte. Todos los consejos eran igual que decir “deja al tiempo sanar tus heridas”, eso sólo lleva a un camino con el final de siempre. Un final cuya existencia me hacía dudar, puesto que mi vida se había transformado en una esfera.


Después de navegar por un rato encontré la respuesta. Era tan obvia y absurda que no me atrevía a leerla en voz alta. “Sal con otros hombres para olvidarlo”. A diferencia de las otras opciones, ésta era una alternativa que no había probado. Y sí, estaba desesperada, de otra manera jamás hubiera recurrido al Internet.


Apagué mi computadora y sin un plan salí a buscar alguien que me hiciera olvidarte. Jamás he tenido suerte en el amor, por lo que creí que estaría a punto de embarcarme en una odisea, pero no fue así. En realidad fue bastante simple y conocí una gran variedad de hombres. Altos, bajos, cultos, ignorantes, fuertes, escuálidos; pero eso sí, ninguno tenía tus rizos.


Estaba confundida, el amor nunca ha sido fácil. Pero lo que yo buscaba no era amor, sino lo opuesto, por ende era sencillo.


Salía con todos en un plan que se alejaba al de amigos, pero tampoco se acercaba al de amantes. Sin promesas a futuro de mi parte, sólo respondía a sus preguntas con una sonrisa y me dejaba querer. Pero llegaba un punto en el que ellos no podían más. Me tomaban de la mano, como si fuera un ritual por el que tiene pasar todo hombre, y con sus ojos de cristal me preguntaban: “¿me quieres?”. Miraba a otro lado y escuchaba el cristal cortarse, cuando mi silencio lo decía todo. En ese momento sabía que lo que sea que tuviéramos había terminado. Y sólo en ese instante es que mi corazón volvía a sentirse vivo. Me dolía verlos levantarse y alejarse de mí, porque cada vez que sucedía me daba cuenta de dos cosas:


1. El Internet es una mierda.

2. No hay alguien que me haga olvidarte.


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Escribir y leer poesía son formas de sanar el alma. Si quieres leer más poemas de amor y desamor, te invitamos a que conozcas a los autores de los poemas para los que se resisten a superar las decepciones y los poemas para los que no quieren olvidar.



REFERENCIAS:
Fernanda Glez

Fernanda Glez


Colaborador
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