"Fue monstruoso": el día que Jean-Paul Sartre rechazó el Premio Nobel de Literatura

Viernes, 15 de diciembre de 2017 13:52

|Griselda Sulbaran
jean paul sartre

"El escritor debe rehusarse a dejar convertirse en una institución, incluso si esto ocurre bajo las más honorables circunstancias, como es el caso"

Los Premios Nobel, año tras año, generan expectativas. Especialmente los del renglón de literatura. Merecimiento, trascendencia, importancia, popularidad, obra consolidada. Los criterios que sostienen seguidoras y seguidores de tal o cual escritor para defender la necesidad de otorgarle la medalla pueden variar. Para muchas personas, Haruki Murakami ha debido ganarlo desde por lo menos hace cinco años. Otros quedaron más que sorprendidos con el triunfo de Bob Dylan en 2016, sobre todo después de que confirmara que ni siquiera iría a Suecia a recogerlo . En ese sentido, los Premios Nobel también suscitan polémicas. Desde los galardones que jamás debieron darse , pasando por supuesto por el escritor que quería un premio para Hitler, hasta el día que Octavio Paz se quedó en la nominación y no obtuvo el reconocimiento, no ha pasado un solo año sin que la tensión, los dimes y diretes y las controversias rodeen al premio creado en honor a Alfred Nobel. Sin embargo, uno de los casos más sonados y emblemáticos es el del escritor francés Jean-Paul Sartre, quien en 1964 se dio la licencia de rechazarlo.


jean paul sartre 1


Jean-Paul Sartre es comúnmente conocido por sus obras, que incluyen novelas, teatro, ensayo y crítica, filosofía y guiones para cine, entre las que destacan La náusea (1939), Los caminos de la libertad (1945-1949), El diablo y Dios (1951) y Crítica de la razón dialéctica (1960), por mencionar apenas algunas. Sin duda alguna es una figura angular de la cultura y del pensamiento del siglo XX, primordial de la corriente existencialista y uno de los autores más influyentes de la historia. Además de su relación con Simone de Beauvoir, es reconocido como un firme defensor de la libertad y de los derechos fundamentales de las personas. A pesar de sus a menudo "incómodas" aseveraciones, de tinte socialista, la Academia Sueca quiso rendirle tributo a su prolífera y trascendental obra, un verdadero aporte al arte, a la cultura y a la humanidad. No obstante, su respuesta fue categórica y su reacción fue contraria a lo que imaginaron muchos cuando ingresó al grupo de seis personas que rechazaron el Premio Nobel.


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El escritor ruso Boris Pasternak, autor de Doctor Zhivago, también sembró la polémica en 1958 al rechazar el galardón, aunque sus motivaciones en realidad eran mucho más amargas: de haberlo aceptado el Gobierno soviético lo habría arrestado y mandado a un gulag en Siberia. Lo de Sartre fue voluntario y a postas. Lo que al principio pudo parecer como un acto impulsivo o teatral de parte del escritor francés, en realidad fue argumentado en una nota que publicó en la prensa sueca y que fue posteriormente reproducida en francés por Le Monde. En ella hace demuestra su consistente alegato y defiende sus principios: "Siempre he declinado los honores oficiales". La referencia es obvia: en 1945 rechazó la Legión de Honor por motivos similares.


"Esta actitud se basa en mi concepción de lo que es ser escritor. Un autor que adopta posiciones políticas, sociales o literarias debe actuar únicamente con el propósito que es suyo, que es la palabra escrita. Todos los honores que pueda recibir exponen a sus lectores a una presión que yo no considero deseable. Si firmara Jean-Paul Sartre no sería lo mismo si firmase Jean-Paul Sartre, ganador del Premio Nobel.
Por lo tanto, el escritor debe rehusarse a dejar convertirse en una institución, incluso si esto ocurre bajo las más honorables circunstancias, como es el caso".



Como se puede apreciar en el video que se comparte arriba, a Sartre le horrorizaba la idea de ser incluido en el stablishment, además de considerar que ser premiado por la "sociedad burguesa" era una forma de borrar sus "errores del pasado" y "perdonarlo" por sus planteamientos teóricos y políticos. "Fue monstruoso", señala Sartre en el fragmento de la entrevista. Tal vez por eso muchas figuras de la política consideraron su actitud un triste ejemplo de "pretensión", aunque la historia eventualmente le daría el valor merecido a su declinación.

Asimismo, resalta una motivación más "objetiva", que el propio autor describió por escrito. ¿El contexto? La ideológicamente turbulenta Europa de la posguerra. Mientras defendió las causas del socialismo, esperaba conciliar “la coexistencia pacífica de las dos culturas: Oriente y Occidente". En ese sentido, no sólo se refería a Asia cuando aludía al Oriente, sino también al grupo de estados socialistas de europa central y oriental, conocidas como el Bloque Oriental. Por lo tanto, sentía que debía permanecer como una figura independiente ante instituciones de ambos lados: "Para mí sería imposible aceptar, por ejemplo, el Premio Lenin, si alguien quisiera dármelo".

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En la edición de 2017 de los Premios Nobel resultó ganador en el renglón de literatura el escritor japonés Kazuo Ishiguro. Aquí puedes leer un poco sobre 5 de sus novelas más emblemáticas.

Griselda Sulbaran

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