El libro que te enseña porqué la Unión Soviética estaba destinada a fracasar
Letras

El libro que te enseña porqué la Unión Soviética estaba destinada a fracasar

Avatar of Alex Campos

Por: Alex Campos

17 de abril, 2016

Letras El libro que te enseña porqué la Unión Soviética estaba destinada a fracasar
Avatar of Alex Campos

Por: Alex Campos

17 de abril, 2016



Kapuściński no es el reportero; es el número cuatro. La cuenta que orgulloso llevaba de las veces en que se salvó de ser fusilado. De la costa tropical de Angola al tenebroso Archipiélago Gulag, y de la asfixiante selva centroamericana hasta los paisajes desérticos de Irán, el hombre-reportero encumbró alrededor de sí un mito que hoy inspira a las nuevas generaciones de periodismo. Un hombre que se enfrentó al siglo XX sin miramientos y que con tan sólo siete años, fue testigo de la invasión a su país en las botas de un ejército que retrocedió hasta el corazón de los Urales para salvaguardar el comunismo de la amenaza nazi. Años más tarde, al descubrir las letras y el periodismo, entendió que a través de la crónica podría trascender las fronteras de un mundo que durante más de 40 años polarizó el globo terráqueo.


soldados-sovieticos-el-imperio

Así, el reportero se dedicó a recorrer el mundo de revolución en revolución, con escalas en los golpes de estado y paradas no programadas en guerras y levantamientos armados. Era el loco, el hombre sin miedo que desdeñaba las últimas salidas para periodistas del corazón de la batalla, que recorría las carreteras salvajes de noche en un jeep destartalado y que encontraba paz en un hotel abandonado sin ventilación. Con olfato, una gran habilidad de relaciones públicas y negociación sin igual, Kapuściński era testigo de todo lo que se escondía para un mundo que no veía más allá de la cortina de muro. En sus decenas de viajes como periodista, pero también como espía para el gobierno polaco, nos contó del segundo y tercer mundo a través de los campesinos, los obreros, los estudiantes, las madres y los niños.

Era un hombre que detestaba las entrevistas, pero amaba ser entrevistado. Mientras escribía "El Imperio", le preguntaron si quería entrevistar a Gorvachov, uno de los protagonistas de la disolución de la Unión Soviética. Con un aire irónico, contestó: "¿De qué voy a hablar con él? ¿De amor?". Como cuenta Julio Villanueva, era un hombre convencido de que los políticos nunca dirán la verdad y por eso no tiene sentido entrevistarlos. Por el contrario, se dedicó a escribir ese catártico libro a partir de su experiencia con el monstruo soviético y sus relaciones con el "homo sovieticus". El libro en cuestión está dividido en tres partes que tienen en común el dolor, la miseria, el hambre y el engaño del gran mecanismo comunista para mostrar sólo una cara de la moneda de sus políticas de estado.


golpe de estado union sovietca

La primera parte del libro, llamada "Primeros encuentros", consiste en el relato de un niño que mira con ojos de asombro y curiosidad cómo los soldados rojos se empeñan en destruir las torres de la iglesia y con ello, la imagen de un Dios que parece haber huido con los pobladores que lograron salir de Pinsk.




"En la escuela, desde la primera clase aprendemos el alfabeto ruso. Empezamos con la letra 's'. ¿Cómo es eso? ¿Por qué la 's'?, pregunta un alumno desde el fondo de la clase. ¡Deberíamos empezar con la 'a'! Niños, dice el maestro (que es polaco) con voz abatida, mirad la cubierta de nuestro libro de texto. ¿Cuál es la primera letra que se ve? ¡La 's'! Petrus, que es bielorruso, puede leerlo: Stalin: Problemas del leninismo. Es el único libro con el que aprendemos ruso, además el único ejemplar".


union sovietca

La inocencia del niño deambula desde el intercambio de insignias con los 9 "próceres soviéticos" hasta el inicio de las deportaciones y la desaparición de sus compañeros y profesores. La ciudad se queda desierta mientras la Segunda Guerra Mundial continúa su trágico día a día. El llanto de su madre quebranta la mente de un niño cuando la policía secreta irrumpe en su casa y amenaza con llevársela, y un Kapuściński muy joven piensa en todo lo que le gustaría platicarle a su padre que está lejos. Nada importa, el comunismo ha llegado para quedarse, pero ¿hasta cuándo?

Un salto en el tiempo nos lleva a 1958, cuando un joven reportero comienza un largo viaje en el tren transiberiano en el que el silencio caracteriza a esa gran masa que ha aprendido que cada palabra tiene un riesgo y que incluso un comentario sobre el clima o el trayecto podría llevarle a cumplir una pena en los fríos campos siberianos.


Soviet Union by the USSR Photographers

Años después, Kapuściński vuelve a la Unión Soviética para recorrerla a través de sus repúblicas, sus etnias y la oportunidad de descubrir la identidad de cada país a partir de aquello que ha perdido y lo que lucha por mantener vivo. Conocemos músicos y artistas que narran la falta de individualidad frente a una gran masa que les absorbe y los aliena. Es, además, la oportunidad del reportero de conocer el asunto armenio, el cual conlleva un tema de persecución y asesinato; un pueblo que huye de la muerte, que lucha por su identidad y que resiste los juegos políticos. Un genocidio que no se reconoció.


genocidio armenio

La segunda parte del libro, "A vista de pájaro", cuenta el recorrido de 60 mil kilómetros de Kapuściński por la geografía de la Unión Soviética en sus últimos años de vida y es la parte neurálgica para entender al monstruo rojo. Un punto de inflexión para el periodista, quien contrasta su experiencia décadas atrás, en pleno auge de la maquinaria soviética, contra un monstruo que ha perdido capacidad, interés y ambición.


union sovietica

Resulta, además, en un profundo vistazo a las repúblicas en pie de independencia, de pueblos a los que la sombra del abismo no les deja dormir, de largos intentos por destruir al Moscú zarista, de aventuras por entrar a ciudades en estado de sitio, de montañas de nieve que conforman laberintos, de partidos de fútbol en una televisión en la que no se ve nada pero sabemos que hubo gol del Donetsk. Son también historias de ríos y mares destruidos por las industrias, de visitas a campos de tortura y muerte, de retomar a Dostoievski y sus perspectivas sobre Rusia, de tráfico de armas en pro de un levantamiento armado, de esperas interminables en los aeropuertos para escapar de las ciudades, de largas filas buscando agua, de huelgas obreras, de tensión, de inquietud y de incertidumbre. Una Rusia que aún se forma en el mausoleo de Lenin para luego comprar una hamburguesa de McDonald's.


El imperio
La obra de Kapuściński culmina con "Suma y sigue", un conjunto de reflexiones, opiniones y comentarios del reportero respecto a los últimos meses de la Unión Soviética, el intento de golpe de Estado y la Perestroika. Es la sinceridad de un reportero convencido de su afiliación comunista, pero decepcionado del resultado final; de un hombre que sufrió el siglo XX desde el corazón del colonialismo putrefacto, de los años de saqueos en América Latina, de la muerte como constante humana y del periodismo como la letra que sigue después del punto. Entre diversas perspectivas que explican los últimos días de la Unión Soviética, el polaco legó al mundo una predicción de lo que podría suceder en el mundo contemporáneo con la caída del gigante soviético a partir de lo que vivió en sus interminables viajes.

El imperio

"Al mundo lo amenazan tres plagas.
La primera es la plaga del nacionalismo.
La segunda es la plaga del racismo.
Y la tercera es la plaga del fundamentalismo religioso".

 Parece que a pesar de los años, la caída de los regímenes, las semiaperturas democráticas, la tecnología y los consensos políticos, el hombre no puede renunciar a sus instintos de violencia y sangre. En un mundo ya muy lejano a aquél dividido en dos bandos, las plagas descritas por Kapuściński representan los principales riesgos de mundo globalizado que avanza a pasos agigantados frente a la mente de los hombres que no es capaz de superar el instinto de muerte. "El imperio" es, finalmente, la muestra de que el periodismo no es para los cínicos. 



***
Te puede interesar: 

La otra cara de la Unión Soviética

Películas que todo periodista debe de ver

*
Referencias:

"¿Nos dijo Kapuscinski toda la verdad?" Entrevista de Julio Villanueva Chang a Artur Domoslawki. El País.







Referencias: