Susana Distancia salvaba desde tiempos inmemoriales
Desde el 2020, se ha comparado mucho el periodo de la historia que se vivió con la llegada de una pandemia mundial que acabó con la vida de millones de personas; la peste negra.
La peste negra
La peste negra acabó con la mitad de la población de Europa en casi cuatro años. En algunos lugares, la mortalidad fue mucho más rápida y mortífera que eso. El novelista Giovanni Boccaccio, que en su obra El Decamerón dio la imagen más vívida de la peste negra en la literatura, estimó que 100 mil personas murieron en Florencia en los cuatro meses entre marzo y julio de 1348. La población de la ciudad en 1338, según un cronista contemporáneo, se situaba en 120 mil.
Boccaccio en ese momento era un funcionario de impuestos de la ciudad y vio todo a nivel del suelo. A medida que aumentaba el número de muertos, se abandonaron las prácticas tradicionales de entierro. Se cavaron profundas trincheras en las que los cuerpos se arrojaron en capas con una fina capa de tierra en la parte superior.
El manual de distanciamiento social
A pesar que El Decamerón se comenzó a popularizar nuevamente desde que se comenzó a instaurar el distanciamiento social como medida preventiva, existen otros textos menos conocidos que hablaban de una manera mucho más cercana a lo que se está viviendo en la actualidad.
No abandonar el hogar
Al igual que en la cuarentena internacional del 2020, el médico sugirió evitar salir de la casa si no era necesario, además de no hacer reuniones y reducir las salidas a un miembro del hogar.
Distanciamiento social
Para asegurarse de evitar el contacto con otras personas, Angelario propuso que al salir las personas debían llevar un bastón de 2 metros de largo para asegurarse de que los demás mantuvieran una distancia segura de cualquier roce o fluido de los posibles enfermos.
Hospitales para todos
Otra medida importante fue la de que los hospitales debían atender a todos los enfermos por igual, es decir que las personas de menos recursos tuvieran acceso a la salud, que las personas sin la habilidad de movimiento fueran apoyadas para trasladarse o que los niños huérfanos recibieran alimento.
Resulta ridículo pensar que a casi un año de comenzada la interminable cuarentena, aún existan personas que piensan que el distanciamiento social y el uso de cubrebocas son medidas inútiles y exageradas. Como se dice; aquellos que no conocen la historia, están condenados a repetirla.
En portada: Perfect Sense