El mejor libro de una generación que nadie se atreve a leer
Letras

El mejor libro de una generación que nadie se atreve a leer

Avatar of Daniel Morales Olea

Por: Daniel Morales Olea

21 de abril, 2016

Letras El mejor libro de una generación que nadie se atreve a leer
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Por: Daniel Morales Olea

21 de abril, 2016



Leemos para divertirnos, para comprender mundos más allá de nuestra realidad, para amar, para trascender, para sentir que la vida está compuesta de muchas vidas, para cortejar, para vivir, para morir, para llorar y para entretenernos; decir que leemos por eso sería un insulto a la literatura universal. Si bien lo hacemos por las cosas antes mencionadas, también es porque la literatura es un arte que ha evolucionado a lo largo del tiempo y su estudio se ha convertido en una compleja ciencia difícil de entender.

A pesar de que muchas de las novelas hoy publicadas son insípidas historias de amor y valentía que parecen pertenecer a esta época de simulacro (pues cada bestseller es una copia de la copia de la copia de una historia medianamente original), aún hay mentes que tienen la noción de que las letras pueden componerse de tal forma que creen historias imposibles de definir debido a la densidad y problemática que abordan, fruto de siglos de evolución artística. Esa mente fue la de David Foster Wallace. Esa obra fue "Infinite Jest". 

infinite jest

Entrando en materia, la trama del libro tiene cuatro historias que se desarrollan a lo largo del libro. Un grupo separatista de Quebec, una clínica para adictos, una academia de tenis y una "típica familia americana" con el apellido Incandenza. Las historias avanzan a su propio ritmo, eso hace que algunas veces se crucen y en ocasiones parecen no tener ninguna conexión. Situada en un futuro en el que el capitalismo ha trascendido y cada año tiene un nombre especial definido por la empresa que pague lo suficiente para llamarlo de esa forma, existe el mito de una película capaz de hacer reír al espectador hasta causarle la muerte. Cultura pop, filosofía, sociedad del espectáculo, sociedad, trabajo, comunicación y mucho más; Wallace profundiza de tal manera que es imposible absorber tantas ideas en tan poco tiempo. Finalizar el libro no promete un descanso, pues terminar tan complicada empresa más que frenar al chocar con una pared parece lanzarse a un vacío, a un vacío infinito. Lanzar el libro, llorar, reír... esa broma infinita es parte de nosotros y es hojear el libro las veces que sea necesario es lo que permite cierto alivio. 

Lo más cercano que hemos estado de ver "Infinite Jest" en la pantalla grande es en el video de la canción 'Calamity Son' de la banda The Decemberists.



¿Qué es el infinito? Su comienzo y final se limitan dentro del espectro espacio/temporal y su entendimiento va aún más allá de lo que la mayoría puede comprender. Es por eso que "Infinite Jest" o "La broma infinita" es tan complicada, su primera palabra apunta al infinito y a partir de ahí se espera que el lector navegue por más de mil páginas de historias y cientos de notas al pie, todas incluidas al final del libro. Quien esté familiarizado con el nombre del autor, David Foster Wallace, sabe lo complicada que es su lectura. No porque el lenguaje te envíe al diccionario en cada hoja, pero su narrativa está alejada del simple "contar una historia". Wallace creó un sistema narrativo, alteró el arte de contar para dar paso al futuro; tal como lo dice David Eggers en el prefacio al libro:

“Este libro es como una nave espacial sin elementos reconocibles, sin puntos de entrada, sin explicación sobre cómo desarmarla. Es brillante y sin fallas discernibles. Si de alguna manera se pudiera destrozar hasta reducirla a sus mínimas piezas, no habría manera de volver a armarla. Simplemente es. Página por página, linea por linea, probablemente es la más extraña, más distintiva y más entrañable pieza de ficción americana de los últimos 20 años". 

Elogiar a un autor no es cosa nueva, pero realmente es difícil no hacerlo con Wallace. Su obra se convierte en obsesión, redención, pasión, locura y entendimiento para todo el que logra terminarla. Es una de esas obras que realmente son un parteaguas en la vida de las personas, se podría decir que hay un antes y un después en tu vida al culminar con la épica posmoderna que, naturalmente, parece hablar de todo y nada. Así como el siglo XIX tuvo a "Los hermanos Karamázov" y el siglo XX tuvo a "Ulysses", el siglo XXI (se publicó en 1996, pero el impacto apenas se está notando) tiene este titánico libro tan complejo como adictivo.

infinite jest libro

Transformando la ficción
, Wallace era enemigo de la ironía. Los irónicos menosprecian a los sarcásticos, pues ellos pueden llevar de forma mucho más elegante los insultos y las insinuaciones, pero esta brillante retórica no es nueva y desde hace más de 20 años que Wallace lo sabía. Él creía que la ironía estaba destruyendo la cultura, pues cualquiera la utiliza para parecer inteligente. Esa y otras razones lo llevaron a escribir este libro, que él catalogó como un libro triste, pero que —ya sea por su genio o nuestra incapacidad de comprenderlo— fue catalogado como uno de los libros más graciosos jamás escritos. 

Uno de los más grandes logros de la generación X que muy pocos se atreven a leer. Ya sea por el estigma que tiene, la longitud o la dificultad, "Infinite Jest" es uno de esos libros del que todos hablan pero nadie lee. Hay que perderle el miedo a los gigantes literarios, a los que toman en serio la vocación y que saben que escribir no es divertido, que comprenden que escribir es la única forma de expulsar años de dolor y conocimiento, de conjugarlo en tinta y papel y que a veces, como trágicamente lo entendió David Foster Wallace el 12 de septiembre de 2008, ni siquiera eso puede salvarnos ni evitar que nos pongamos una soga al cuello para terminar con nuestras vidas. Hay que leer este libro como homenaje a un hombre que sí entendió lo que la palabra literatura significa y que si bien él no salvó su vida, sí puede salvar la nuestra. 




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