El náhuatl que todos hablamos

El náhuatl que todos hablamos

Por: Carlos F -


Los que se hacen guaje, las que usan chongo, los tocayos, los trácalas, los nenes, los nacos, los coyotes y los de piocha. Todos hablamos, por herencia cultural un poco de náhuatl o una derivación de éste. Muchas de las palabras que usamos comúnmente, tienen su origen en esta lengua prehispánica que hasta nuestros días llena de riqueza y color el español característico de México. 

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   Según Carlos Montemayor, autor de El Diccionario del Náhuatl en el Español de México, el español mexicano contiene más de dos mil nahuatlismos, mil toponimias y más de 480 frases y refranes de origen náhuatl.

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Frutas, animales, lugares y más…

El aguacate viene de ahuácatl; el atole de atolli; el chocolate de xócotl; guajolote de huexólotl y papalote de papálotl que significa “mariposa”. La palabra “naco”, deriva de chinaco (nombre que se le daba durante la guerra de Independencia a la gente “desarrapada” o “desaliñada” de las guerrillas liberales), que a su vez deriva de chinacate, palabra que se utilizaba para designar a un gallo o pollo sin plumas en el ano. (Así que ya saben lo que en realidad le están diciendo a alguien cuando le dicen naco).
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El hecho de que existan palabras tan utilizadas provenientes del náhuatl, se entiende y ha estado más influenciado por fenómenos culturales (el sostenido incremento de la migración indígena y rural a la Ciudad de México, por ejemplo) que por fenómenos lingüísticos, y por eso es difícil conocer el origen exacto de las palabras.

 

¿Nahuatlismos?

El Diccionario de la RAE valora que apachurrar deriva de despachurrar (destripar, abrir la barriga). Al respecto, Guido Gómez de Silva, autor de Diccionario breve de mexicanismos, sugiere que proviene del náhuatl pachoa, patzoa, que significa ablandar, apretar o presionar, que tiene una connotación mucho menos destructiva; algo como apretar sin despedazar.

 Otra palabra polémica es quizás la palabra con más acepciones de la juerga mexicana, la que usamos para todo. Chingar significa entre otras cosas: molestar, estropear, tener relaciones sexuales y fracasar en algo. Los estudiosos debaten sobre el origen de esta polisémica expresión.

 Corominas, autor del Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico, cree que tiene origen índico donde “chingarar” significa pelear o reprender. Según el Diccionario del Náhuatl en el Español de México, chingar proviene del náhuatl “tzinco”, que se pronuncia “chinco”, que significa ano. De tzinco surgieron otras expresiones: chinanear, que quiere decir tener relaciones sexuales; chinana, que se es un supositorio para la cura de hemorroides, o agarrarle las nalgas a alguien o tener relaciones íntimas; y en Jalisco es una especie de broma macabra de niños que consiste en golpear con fuerza el ano de alguien con las palmas de las manos juntas.

 El resultado de siglos de historia y mezclas culturales ha logrado que tengamos un lenguaje florido y folklórico que contribuye a reforzar nuestra identidad y cosmovisión como pueblo, y también a que se mantengan vivas lenguas como el náhuatl.

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Referencias: