El poema que Nabokov escribió al amor de su vida
Letras

El poema que Nabokov escribió al amor de su vida

Avatar of Alex Campos

Por: Alex Campos

19 de agosto, 2015

Letras El poema que Nabokov escribió al amor de su vida
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Por: Alex Campos

19 de agosto, 2015

Berlín, 1923. Uno de los grandes salones de la ciudad se llenó de luz e invitados al caer la noche. Entre el gran número de personas que platicaban, comían y bailaban, se encontraba un joven escritor, exiliado de su patria por la Revolución Rusa. Mientras caminaba entre las multitudes, una hermosa chica se acercó a él, aunque su belleza se antojaba discreta pues se escondía detrás de un antifaz de arlequín. Ella sabía perfectamente quién era él, y pronto él descubriría en quién se convertiría esa misteriosa mujer. Casi al cruzar palabra, y ante el asombro del escritor, la chica le recitó uno de sus poemas más conocidos. El ego del poeta se hinchó de orgullo y su corazón sonrió un poco ante la esperanza de que quizás la vida dejaría de abatirlo por un momento.

La chica se llamaba Véra Slonim y el joven poeta emergente era Vladimir Nabokov. La joven pareja se conoció en una fiesta con motivo de un evento de caridad en Berlín. Nabokov, quien había escapado de la Revolución Rusa, sufriendo la pérdida de su padre y arrojado a un mundo en el que debía luchar día a día, pasaba una mala racha. Hacía tan sólo unas semanas que había terminado su relación con un gran amor, después de que la familia de su prometida se negó a aceptar la unión de su doncella con un joven artista con poco futuro. Su pequeña y tímida admiradora, se convertiría en la esperanza de felicidad, esperanza y amor. Absorto por el idílico encuentro, Nabokov escribió un poema esa noche, mismo que se convertiría en una declaración de amor pública hacia Véra. El poema, titulado El encuentro, fue publicado en la revista rusa Rul, y sobrevive como el primer rastro de un amor que se volvió épico.

poema de Nabokov

A partir de esa noche de misterio y encanto, Véra y Nabokov comenzaron un amor que pasó a la historia. La pareja se casó 22 meses después de haberse conocido, y su relación duró casi 50 años, viéndose sólo interrumpida por la muerte del escritor. El rol de Véra en la vida y carrera de Nabokov ha sido ampliamente documentado: editora, administradora, agente, archivista, chofer, taquígrafa en 4 idiomas e incluso guardaespaldas; pues se rumora que cargaba con una pequeña pistola para proteger a quien se había convertido en el autor más famoso y controversial en América. Incluso, hay quien asegura que Nabokov no hubiera sido el gran escritor en el que se convirtió sin el apoyo de su mujer, o que Lolita jamás hubiera sido publicado sin la insistencia de Verá.

Vera Nabokov

El amor de Nabokov a su esposa, se refleja en sus dedicatorias, desde el primer poema de 1923 hasta la última novela del escritor ruso. También en un libro, recientemente publicado con el nombre Cartas a Véra, en las que tenemos acceso a la correspondencia entre la pareja, aunque únicamente a las cartas del escritor a su esposa. Lo anterior, no es casualidad puesto que la esposa del gran escritor decidió quemar sus cartas en cuanto notó que la fama de Nabokov se dispararía y con ello, su correspondencia dejaría de ser privada.

Vladimir and Vera Nabokov with Baby

Te compartimos el poema inspirado en el encuentro de un escritor y su musa, de un ser humano con el amor y de un hombre con la felicidad:

 

"El encuentro

encantado por esta extraña proximidad.

 

Extrañeza, misterio y delicia...

como si de la negrura oscilante

de alguna mascarada en cámara lenta

por el tenue puente vinieras.

 

Y la noche fluía, y el silencio flotaba

en sus arroyos satinados

ese perfil de lobo en la negra máscara

y esos tiernos labios tuyos.

 

Y bajo el castaño, por el canal

pasaste tu anzuelo de reojo.

¿Qué comprendió mi corazón en ti,

cómo me moviste de esta forma?

 

En tu ternura momentánea

o en el contorno oscilante de tus hombros,

¿advertí un bosque pálido

de otros -irrevocables- encuentros?

 

¿Acaso una romántica piedad

te llevó a entender

lo que dejara temblando a esa flecha

que ahora se incrusta en mis palabras?

 

No sé nada. Curiosamente

el verso vibra, y en él, la flecha...

¿Tal vez tú, todavía sin nombre, eras

la genuina, la esperada?

 

Pero no bien apareció el dolor

logró perturbar nuestra hora estrellada.

Regresó a la noche la fisura gemela

de tus ojos, ojos sin alumbrar.

 

¿Por cuánto? ¿Por siempre? Por lo pronto

sigo andando, queriendo escuchar

la revolución de estrellas sobre nuestro encuentro

por si tú ya fueras mi destino...

 

Extrañeza, misterio y delicia,

como de una súplica distante.

Mi corazón debe seguir andando.

Excepto sí tu ya fueras mi destino..."

Vladimir Nabokov dictates while his wife Vera

***

Referencia: Brain Pickings


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