Un poema para aprender a sentir el paso del tiempo
Letras

Un poema para aprender a sentir el paso del tiempo

Avatar of Cultura Colectiva

Por: Cultura Colectiva

19 de junio, 2018

Letras Un poema para aprender a sentir el paso del tiempo
Avatar of Cultura Colectiva

Por: Cultura Colectiva

19 de junio, 2018



Cronos, el magnífico titán del tiempo, avanza con paso seguro y es sólo con el transcurrir de los instantes que el reino de lo humano se crea y se destruye. ¿Pero de qué nos sirve tanto tiempo cuando nada nos ocurre? El siguiente poema de Jimena Guevara es una forma de entender que sólo a través del amor el tiempo existe y la vida es posible.



post-image



EL TIEMPO


No conozco al tiempo, nunca lo he visto.

Nunca me dirigió la palabra,

pero sí me abrió su abismo.

No conozco al tiempo,

pero me deja su nombre en cartas e indirectas.

Nunca he visto al tiempo,

pero sé de su cola que da forma a mi presencia.

No conozco al tiempo,

pero me deja rastro de su legado,

las nuevas arrugas de mis viejos

o el cúmulo de polvo que se va juntando.

Sé que pasa el tiempo

cuando mis sobrinos cambian de gustos

y por cómo yo voy viendo el mundo.

Sé que ha pasado tiempo

cuando noto la ausencia de alguien,

y cuando me logro sentir segura con quien fue un extraño.

Sé que pasa el tiempo

cuando algunos seres van desapareciendo,

mientras que otros llegan de pronto en invierno.

Sé del tiempo cuando el cielo cambia,

y cuando el viento canta de acuerdo a su calma.

Sé que pasa el tiempo cuando debo de darme

tiempo

para el funeral de un tío.

Y no conozco al tiempo,

pero veo crecer los árboles.

Siento al tiempo cuando veo a mis amigas

lograr lo que alguna vez fueron sus sueños,

cuando cumplen esas metas que nos parecían distantes

y cuando recordamos los que fueron nuestros instantes.

El tiempo lo cambia todo y, a pesar de eso,

es ingrato y no se deja conocer,

deja de pista sólo el soplo de su polvo.

No sé si se inventó el tiempo

o si siempre estuvo ahí,

pero todos somos presos de su sombra pueril.

No conozco al tiempo y no sé quédarle.

Lo único que puedo ofrecerle al tiempo

es tiempo;

eso que ya tiene y que yo ahuyento.

Odio, en especial, cuando el tiempo

se ve encarcelado en las manecillas de un reloj

y más cuando me habla con timbres y alarmas

sacándome de la cama;

y aunque quiera librarme de él

soy esclava de sus pautas.

El tiempo es mi peor amigo,

va más rápido cuando río

y se detiene cuando lloro;

e igual sé que el tiempo

es la única real cura para todo.

Si uno pudiese controlar el tiempo,

la vida no sería vida,

perdería incertidumbre,

asombro y espontaneidad,

se perdería emoción al actuar.

Tal vez lo terrible es el reloj y no el tiempo,

pero igual nunca lo recomiendo,

quizá sólo aprovéchalo.


**


El texto anterior fue escrito por Jimena Guevara.


**


Escribir y leer poesía son formas de sanar el alma. Si quieres leer más poemas de amor y desamor, te invitamos a que conozcas a los autores de los poemas para los que se resisten a superar las decepciones y los poemas para los que no quieren olvidar.




Referencias: