Su voz era dulce y sumisa, de una frescura que llegaba al corazón

Viernes, 26 de enero de 2018 12:53

|Cecilia Cabrera

A menudo la ficción mínima levanta en los lectores sentimientos adversos. Por un lado, fascina por su economía de recursos, su capacidad de deslumbrar en tiempo récord y su aparente facilidad contenida, como la síntesis de un universo de dimensiones atómicas cuyo truco está en desplegar un hilo infinito. Por el otro, genera cierto recelo por su rapidez, su escasa construcción de personajes y una supuesta dejadez en cuanto a lo literario. Sin embargo, quienes han cultivado este esquivo género han sabido conjurar minúsculas obras maestras. La autora argentina Cecilia Cabrera se adentra en él con este pequeño relato que comparte a continuación y en el que prefigura, sin perder tiempo, una tragedia.



En compañía del señor


Cuando le preguntaron si estaba sola, ella respondió que nunca estaba sola porque siempre la acompañaba el señor.


Su voz era dulce y sumisa, de una frescura que llegaba al corazón.



El padrastro, al escucharla decir esto, la agarró por detrás, al tiempo que le tapaba la boca.


Colgó el auricular del teléfono, la poseyó con furia por última vez, la mató y se fue.

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Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Caspar Claasen.

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REFERENCIAS:
Cecilia Cabrera

Cecilia Cabrera


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