10 escritores franceses que debes conocer

Miércoles, 20 de diciembre de 2017 13:32

|Diego Cera

Más allá de si el francés es, o no, el idioma del amor, muchos escritores en Francia nos han demostrado a través de su obra que la propuesta literaria de su país es una de las más importantes a nivel mundial.



¿Qué sería de Francia sin su Torre Eiffel? Al momento las respuestas no son muy claras, aunque si alguien decidiera derrumbar este centenario monumento es posible que la nación siga siendo la misma. Quedaría mutilada, sí, pero su relevancia sería la misma que ha tenido desde antes de 1889. A los franceses podríamos quitarles su gastronomía o la moda y seguirían siendo los mismos, porque su identidad —la verdadera— estaría intacta. Pero quitarles a Victor Hugo, eso ni pensarlo.



Además de todas sus maravillas que atraen a miles de turistas cada año, Francia goza de una de las tradiciones literarias más antiguas de Europa, durante todo el tiempo que los escritores franceses han trabajado en construir una literatura basada en estilos y estándares propios, también se han dado a la complicada tarea de pulir su idioma. No en vano es llamado "el idioma del amor"; escuchar a alguien hablar francés es el equivalente a una caricia en los oídos, la elegancia y la sensualidad con la que incluso las palabras más simples se resbalan sobre los labios de algunas personas no hace querer escucharlos por siempre. Sin embargo, sabemos que eso es imposible.


Sumado a la belleza de su lenguaje, las avanzadas ideas que muchos escritores presentaron a partir del Barroco hicieron que la literatura francesa no sólo fuera una de las más antiguas de Europa, también una de las más importantes. De todos los autores que debes conocer, los siguientes son sin duda algunos de los más importantes.


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Marguerite Duras

(1914 - 1996)



Para esta autora la escritura y el amor comparten una característica específica: ninguno puede lograrse al cien por ciento; es por ello que para dirigirse a sus textos constantemente utilizaba la palabra "prueba". Este pensamiento deviene de la manera tormentosa en que transcurrió su vida; decepciones amorosas, inconformidad con la sociedad y una soledad profunda que terminaron por marcar el curso de novelas como El amante de la China del Norte y El Vicecónsul.


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Patrick Modiano

(1945)



Hasta 2014 pocas eran las personas que se habían acercado a la obra de este autor que ese mismo año se hizo merecedor al Premio Nobel de Literatura. Su inclinación por escribir acerca de la ocupación alemana de Francia, a pesar de no haber vivido en este periodo, tiene que ver con cierta necesidad de retratar el lado vergonzoso y oscuro de lo que él mismo llama su "prehistoria personal". Esta temática persiste en su etapa de guionista, en películas como Lacombe Lucien de Louis Malle, el escritor narra la vida de un colaboracionista durante la invasión.


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Simone de Beauvoir

(1908 - 1986)



La aparición de su libro El segundo sexo en 1949 le ganó la etiqueta de "precursora del feminismo". Pasó su infancia bajo la sombra constante de su padre, quien nunca dudó ni un momento en decirle que él hubiese preferido tener un hijo antes que a ella, aunque él mismo siempre aceptó que su hija fue inteligente en extremo, nunca lo expresó correctamente. Constantemente le repetía, a manera de elogio, que su cerebro era el de un hombre para hacer hincapié en su intelecto.


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Honoré de Balzac

(1799 - 1850)



Considerado por muchos como el autor que inició la novela realista con su obra La comedia humana publicada en 1850, Balzac proponía retratar a la sociedad Francesa de su época a través de la literatura. Llegó a decir incluso que él sería «la competencia del registro civil» al incluir dentro de sus libros tantos datos y rasgos del pueblo francés como le fuera posible. De las 137 historias que debieron conformar La comedia... al menos 50 quedaron inconclusas.


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Nathalie Sarraute

(1900 - 1999)



Su literatura está cargada de una fuerte influencia de Virgina Woolf y Marcel Proust. El primero de sus libros, Tropismos de 1932 fue fuertemente aplaudido por autores de la talla de Jean-Paul Sartre y Max Jacob. En 1956, la publicación de su ensayo La era sospechosa lo llevó a formar parte del movimiento conocido como "nouveau roman" debido a que cuestionó en él las formas convencionales de hacer novela y propuso nuevas vías en las que ningún texto tendría por qué ser considerado ficción si partimos del hecho de que toda producción artística proviene de un contexto real.


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Molière

(1622 - 1673)



Su verdadero nombre fue Jean-Baptiste Poquelin y es considerado el padre de la comedia francesa gracias a trabajos como Tartufo de 1664, una obra de cinco actos en la que retrata la hipocresía religiosa de la época encarnada en la figura de un pícaro que, entre otras calamidades, decide engañar a un hombre rico para aprovecharse de su fortuna, esposa e hijas. La obra fue tan escandalosa para los seguidores más fieles de la Iglesia que el rey tuvo que prohibir su representación por al menos cinco años. Sin embargo, el autor decidió hacer un par de puestas en escena a puerta cerrada.


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Juliette Adam

(1836 - 1936)



A lo largo de la obra de esta escritora podemos encontrar referencias constantes a su infancia, misma que a causa de sus padres fue uno de los periodos más difíciles de su vida. En La novela de mi infancia y juventud quedan plasmados esa pesadumbre y el resentimiento que tuvo hacia la manera en que sus padres arruinaron los mejores años de su vida. La figura de su padre quedó grabada en Paradojas de un doctor alemán, novela en la que además relata cómo es que el hombre simpatizó con el feminismo.


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Charles Perrault

(1628 - 1703)



Seguramente has oído hablar de Pulgarcito, El gato con botas, La bella durmiente y Barba azul, pues el responsable de que todas estas historias hayan amenizado tu infancia es Perrault. Si bien es cierto que él no fue el autor directo de muchos de ellos, fue quien se dio a la tarea de recopilar y adaptar todos estos elementos de la tradición oral a una forma, por llamarlo de algún modo, más literaria. En 1688 escribió Comparación entre antiguos y modernos, que constituyó uno de los primeros textos en defensa de los nuevos escritores y contra los tradicionalistas.


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Colette

(1873 - 1954)



Con una nada despreciable obra que consta de alrededor de 43 novelas, esta escritora no alcanzó la popularidad sino hasta 1944, cuando su novela Gigi salió a la luz. Si consideramos que el primero de sus libros, Claudine, data de 1900, tenemos que su producción literaria gozó de un éxito más o menos tardío. La autora no sólo se dedicó a la literatura, también fue novelista, libretista, artista de revista y cabaré.


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Antoine De Saint-Exúpery

(1900 - 1940)



Como lo pudimos adivinar desde El Principito, este autor tuvo una obsesión por escribir historias de aviación. Esa fijación nació en Estrasburgo en 1921 cuando, después de ser rechazado en la Escuela Naval hizo su servicio militar como piloto de las fuerzas armadas. Entre sus novelas de viajes más importantes están El aviador, Correo nocturno y Notas de juventud; todas ellas tienen dentro de sí datos autobiográficos que el mismo autor decidió emplear para hacer más creíbles sus obras.


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Gracias a sus textos, la literatura de Francia continúa ofreciéndole a todo el mundo escritores que sin lugar a dudas representan una fuerte influencia en aquellos escritores que apenas comienzan sus carreras. Pues como dijo Ambrose Bierce: «no hay nada bueno bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos».


Diego Cera

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Articulista Senior
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