Aunque nunca te tuve, siempre te sentí a mi lado, etéreo

Miércoles, 27 de junio de 2018 18:10

|Cultura Colectiva
etereo texto de diana pinacho



Los sentimientos llegan sin manual de usuario, y a veces para explicar el amor necesitamos de la Literatura. Tal vez puedas encontrar un eco de ello en el siguiente texto de Diana Pinacho.



etereo texto de diana pinacho 1



ETÉREO


La vida se compone de una serie de desencuentros y pérdidas. La felicidad es aquello que pasa en un santiamén, y al irse nos deja un sabor de nostalgia en la boca que cada quien adereza con café, con vino, cerveza o tabaco. Pero son esos encuentros y certezas fugaces las que nos dejan, como bien enunció Cortázar, con un rayo que nos parte los huesos; parados a medio patio de la vida. Las personas que conocemos, bien podrían equipararse a los capítulos de un libro; pues los momentos compartidos resultan símiles algunas veces a las líneas que releemos una y otra vez con mesura, poniendo especial detalle a cada punto, a cada coma, a cada letra… porque queremos guardarlo en nuestra memoria para siempre. En cambio hay otras, que pasan sin pena ni gloria; cumplen su función y no es que carezcan de relevancia, puesto que sin ellas no seríamos —al final, todo nos nutre y nuestras decisiones nos determinan—, pero simple y sencillamente puedes pasarlas sin poner más atención que la requerida.


Algunos dicen que el maestro aparece cuando el alumno está listo; es algo que a últimas fechas cobra sentido. ¿Qué es lo que hay que aprender a través de algunas personas? ¿O qué es lo que hay que enseñarles? Quizá nos llevaría muchas tardes de lluvia y café descifrarlo, e incluso es muy probable que no lo hagamos y lo único que se consiga sea repasar la situación creando una maraña de sobreinterpretaciones que sirve para muy poco. Sin embargo, existe algo que es mucho más importante, y es el cómo se sintió. El tocar su mano, rozar su piel un sábado a las cinco de la tarde mientras hablabas de todo y nada; qué sensaciones se desataban en el hipotálamo con las guerras de almohadas o con los deportes inventados; las mariposas que revoloteaban en el estómago cuando se acercaba el momento del encuentro y la magia que se desbordaba de la boca en forma de carcajada con sales de complicidad.


Qué se sentía tener más que una compañía a un compañero o compañera de aventuras, ese o esa que completa tus frases y que te sigue el ritmo de las caderas al bailar. El o la que te abraza sin decirte nada en las madrugadas, porque sabe que antes de ser profesionista, amigo o pareja, eres un ser humano que tiene un mar dentro de sí y que existen momentos en que la tormenta de tristeza crea olas enormes que cubren tu playa de felicidad. Se sentía; es simple, era sencillo y estaba bien.


Como también lo está aprender y aceptar que no todo dura la vida entera; que las sonrisas, la complicidad, los abrazos y el mezcal en algún momento se acaban, y lo único que nos queda es disfrutar. Disfrutar cada sorbo, cada caricia, cada viaje, cada momento.

Tomar de aquello que amamos en sorbos chiquitos que nos inunden la boca de delicia, y así quizá sabrás que no dura para siempre, pero lo disfrutaste y extendiste lo más que se pudo. La tormenta posterior parecerá la más dura de tu vida, al final no estamos acostumbrados a hablar de finales y desapegos.


Y no te preocupes, tu acompañante de aventuras no se ha ido, sigue a tu lado, inunda tu mente y lo sabes porque palparlo o tocarlo fue una ilusión. Al final, sabes que nunca estuvo contigo, ente perfecto, etéreo.


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El texto anterior fue escrito por Diana Pinacho.


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Escribir y leer poesía es una forma de sanar el alma. Si quieres leer más poemas de amor y desamor, te invitamos a que conozcas a los autores de los poemas para los que se resisten a superar las decepciones y los poemas para los que no quieren olvidar.



REFERENCIAS:
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