Femme Fatale
Letras

Femme Fatale

Avatar of Tuto

Por: Tuto

29 de noviembre, 2014

Letras Femme Fatale
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Por: Tuto

29 de noviembre, 2014


Hay demasiado humo en el lugar y demasiado ruido como para tratar de hilar dos pensamientos que emitan una mísera frase. Movido por la inercia de lo cotidiano vocifero: ¡cantinero una cerveza bien helada!, - ni siquiera un maldito por favor, la cortesía ya no existe en este mundo de desposeídos. Me replica a través de la barra; siento que la cabeza me va a explotar, no puedo ver muy bien su rostro. Este lugar realmente apesta, pero la verdad es que pese a no saber cómo he llegado hasta allí el sitio me es muy familiar, de nuevo estas lagunas mentales, de repente escucho un…..

-Hola Rob- hola colega como va todo- No volteo a mirar, sólo lo mando a volar. No me interesa en absoluto el pobre diablo que se ufana de conocerme sólo por pronunciar mi nombre, podría llamarme Stanley, o Truman, da igual podría ser cualquier maldito nombre y aun así no sabría él ni nadie quien soy….

Por fin ponen la cerveza frente a mí, miro alrededor y le doy un gran sorbo. De nuevo alguien me llama, pero esta vez es una voz más leve un tanto angelical en medio de ese antro la que me llega hasta los oídos.

- Hola Rob, pensé que esta noche no vendrías. - Levanto con pesadez la vista y veo una preciosidad que yace de pie justo a mí costado; es una escultural mujer cuyo rostro está desfigurado por una gran cicatriz, que me deja entrever parte de su historia personal; parte de su pasado. Solía ser una prostituta, que ante las inclemencias de la selva de cemento, ahora se pasea de bar en bar vendiendo cajitas de chicle y cigarros. Ha dejado de tirar por unas monedas o al menos eso es lo que ella afirma. La observo atentamente y me saca de mis cavilaciones de nuevo. 

-Rob querido, ¿qué vas a comprar?- Hago una pausa y recuerdo su nombre: Mia. Extraño nombre pero definitivamente es ese, lo sé muy bien porque alguna vez yo la frecuente y me deje hundir en ese sexo viejo y desgastado.

femme fatale

- Mia dame un paquete sin filtro y guarda el cambio- le extiendo un billete sin ver su denominación. Su figura se pierde entre tipos hediondos y la atmósfera apesadumbrada y asquerosa del lugar. Debo ser igual a estos pobres diablos. Otro sorbo a la cerveza que aletarga una fuerte jaqueca que parece no abandonarme.

Se oyen gritos. Una mujer sale corriendo del baño de hombres. Lleva una falda hecha girones y parte de su blusa destrozada, alcanzo ver uno de sus pezones. Está llorando.  Luego observo que unos 4 o 5 sujetos salen del mismo baño sonriendo, uno de ellos se está arreglando la bragueta del pantalón mientras el otro le susurra algo al oído. Me siento extraño, siento como si el licor de la última semana estuviese a punto de hacer ebullición. Eso es, así es, estos maleantes son el detonante perfecto. Mataré a esos hijos de puta, no tengo nada más que hacer esta noche… El cantinero parece haberme leído la mente -Rob, cálmate viejo no hagas estupideces- no presto atención y en un parpadeo le estoy obstaculizando el paso a quien parece ser el líder de este grupo de inútiles.

-¡Oye tu viejo!- me dice el más joven que tiene aspecto de modelo - ¿qué quieres? no tenemos monedas. Trato de contenerme para no molerlo a golpes allí frente a todos, no sé qué ha sucedido realmente con aquella chica, no sé qué es lo que ha pasado, sólo son vagas inferencias pero ni siquiera me molesto en preguntar. Me acerco un poco más y en voz baja les digo sin necesidad de observarlos fijamente al rostro - ¿por quién me han tomado, por un mendigo? - río- Malditos niñatos, debo mostrarles algo. Por favor vamos afuera- Salimos por la puerta trasera que conecta con un callejón apenas iluminado por un letrero de Neón, asumo que ya saben porque están aquí. -¿Qué diablos le han hecho a la mujer?

Se miran confundidos así que no doy más oportunidad para tratar de hablar y suelto mi primer golpe, un recto a la mandíbula del más grande, un seco golpe y cae al suelo de espaldas. Lo he noqueado de un solo golpe, me doy cuenta solo es un costal lleno de tripas y mierda, ahora tengo su atención.- ¡Maldito viejo!- de nuevo el modelo me increpa, se abalanza para tratar de conectarme, pero en el acto me doy cuenta que no tiene velocidad ni fuerza. No ha peleado nunca, no sabe cómo defenderse solo.

Siente la afrenta de ser aporreado por un hombre mayor y algo descuidado físicamente, así es me reconozco a través de una ventana mohosa y asquerosa. Veo mi propia figura y me río de mí mismo, así que este vejete les está dando una lección. Vamos quién sigue malditos abusadores, les enseñaré a no vejar a una dama. Nuevamente la imagen de la chica saliendo del baño se apodera de mi mente, se enciende mi espíritu si es que aún queda algo de este. Comienzo a golpear al niño bonito, hasta que empieza a salir sangre de su rostro, me salpica y me suplica que pare, pero ya es muy tarde, no puedo contenerme más. El demonio que llevo dentro se ha liberado. -Así es maldito truhan hoy morirás, hijo de puta vas a pagar- eso es todo lo que sale de mi boca. Me siento óptimo no estoy cansado, puedo proseguir, cuando alzo la vista por encima de mi hombro izquierdo veo que los otros 3 que los acompañaban se han esfumado. Solo era un grupo de cobardes que abusaron de una mujer en apuros, mi plan armado por la velocidad del momento ha dado resultado, voy rumiando pensamientos mientras mis nudillos se estrellan una y otra vez contra el rostro de ese chico. No sé su nombre, no sé quién es, me alegra mucho el no saber.

De repente le observo a través de una gran mancha roja de sangre que adorna lo poco que queda de su rostro y me percato de que ya no respira, me incorporo, observo al otro, a quien tomé por líder y al que derribé con el primer puñetazo. No se levanta, estará muerto o a lo mejor sólo inconsciente. Me felicito. Noquear al más grande y luego al que ha osado insultarme, eso tendrá un efecto sobre los demás, fue lo único que pensé antes de salir al callejón del bar. Saco un cigarrillo de la cajetilla que minutos antes le había comprado a Mia, espontáneamente una figura emerge como de la nada. Apenas si distingo una sombra, entonces me tranquilizo, es la mujer que había salido corriendo del baño de hombres. - ¿Estás bien, te han lastimado?- le pregunto. Ella sólo observa toda la escena y me pregunta- ¿Los has matado Rob? ¿Están muertos, los has matado por mí? ¿Quieres algo de fuego?- 

Ya está ella frente a mí. Me besa; me besa pese a estar salpicado por la sangre. No le importa el sabor a hierro y sudor fundido en mi piel, sólo introduce su lengua en mi boca seca y percibo maestría a cada probada de esos labios. - Rob, Rob - dice una y otra vez entre pausas - me has liberado me has salvado- Un escalofrío recorre toda mi columna vertebral, presiento la fatalidad, está cerca; es ella. Toma mis manos y las lleva hasta sus nalgas firmes y abstractas. -¿Oh Rob, eres mi salvador personal, mi héroe?- entonces ella me aprieta contra su cuerpo y me susurra al oído - Ahora es mi turno, hoy te liberaré- No alcanzo a preguntarle su nombre,  un disparo termina de silenciar la oscura y fría noche. Estoy desangrándome, la muy puta me ha robado el alma y al mismo tiempo me ha poseído el corazón o lo que aún quedaba de éste. Me estoy yendo del mundo solo y sucio en un asqueroso callejón. Ahora lo entiendo ella es, esa es una Femme Fatale.

 



Referencias: