Frases de Charles Dickens de amor, dolor y religión

Miércoles, 7 de febrero de 2018 17:29

|Carolina Romero

«No puedo sellar mis labios ahí donde he abierto mi corazón».



Imagina tu vida sin Navidad:


¿De cuántos abrazos te hubieras privado?

¿En cuántas fotos familiares estarías ausente?

¿Cuáles y cuántos regalos jamás hubieras abierto?

¿Cuántas tardes poniendo el arbolito no existirían en tu memoria?



Cuento de Navidad fue la novela que hizo posible que hayas disfrutado esta fecha tal y como lo hiciste. Antes de su publicación —en 1843— las fiestas decembrinas eran mucho más simples; las personas se limitaban a dar regalos a los menos afortunados, en ese entonces dicha festividad era conocida como "Boxing Day".


Charles Dickens, autor de este clásico de la literatura, fue el responsable de hacer resurgir del olvido tradiciones inglesas y convertir la Navidad en toda una ceremonia emotiva llena de significados trascendentes. Gracias a su historia, el mundo cambió. Quizá ni lo conocías, pero Dickens ha cambiado tu vida.


Estas frases sobre amor, dolor y religión te enseñaran un poco más:


«Dios sabe que jamás debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas, ya que son la lluvia que barre el polvo cegador que cubre nuestros corazones».


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«Si te corresponde, ámala. Si te hace daño, ámala. Si te rompe el corazón, ámala. Y si las heridas del corazón se hacen más profundas conforme crece y se hace más fuerte, ámala, ámala».


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«La pena nunca sana ningún hueso».



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«No puedo sellar mis labios ahí donde he abierto mi corazón».


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«Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año».

 

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 «Todo viajero tiene un hogar, no importa dónde».


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«Si no hubiera malas personas, no habría buenos abogados».



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«Forjamos las cadenas que llevamos durante nuestra vida».


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«Existen cuerdas en el corazón humano que es mejor que nunca vibren».


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«El oro ciega al hombre, destruye sus valores y adormece más sus sentimientos que el humo del carbón».


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 «Los vicios son a veces virtudes llevadas al exceso».



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«Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes».


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«No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga».


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«En esta vida hay días en los que merece la pena vivir y en los que merece la pena morir».


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«A lo largo de la vida, nuestras peores debilidades y mezquindades suelen estar al servicio de las personas que más odiamos».



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«El hombre se siente afortunado si es el primer amor de una mujer. Una mujer se siente afortunada si es el último amor de un hombre».


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«La vida es un conjunto de despedidas».


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«Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender».



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Breves, sinceras, divertidas, duras, certeras pero, sobre todo, sensibles. Estas frases llegan a lo más profundo del alma humana; recorren su consciencia, dan vueltas por la memoria y se instalan como verdades absolutas en el corazón.


La obra de Dickens es tan extensa como extraordinaria. Además de encontrar asombrosas lecciones para guiar nuestras vidas, en ellas nos enfrentamos con un escritor genial y auténtico que, con una sola obra, cambió la historia del mundo para siempre.


Fotografías: Fabrizia Milia 


Carolina Romero

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