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"Memoria de mis putas tristes" en 20 frases de García Márquez

10 de enero de 2018

Candy Grajeda

En su obra “Memoria de mis putas tristes”, el escritor colombiano hace un acercamiento entre el amor, el deseo y la pasión

No estamos tan lejos de vivir en universos paralelos. Cada persona lleva consigo un mundo lleno de experiencias, sueños e historias que conocerlas podría resultar una interesante hazaña. Los seres humanos somos una constante atracción y conexión que se puede llegar a sentir sin explicación alguna y no estar ligada necesariamente al aspecto emocional. El apego que generamos hacia una persona es el resultado de una dependencia por aquellas experiencias o situaciones en común que son perceptibles por medio de emociones, pensamientos y/o expectativas que nos unen aún más. Muchos de esos nexos también se producen mediante el sentido de la vista, que identifica características superficiales en las personas, semejantes o inconversas.

En la neurociencia se afirma que las células espejo permiten reflejar ciertas acciones entre los individuos, y es una de las capacidades cognitivas para el desarrollo de la vida en el ámbito social. El vínculo que se genera entre las personas va más allá de la buena empatía. Es algo biológico, ya que desde su nacimiento una persona necesita crear una estrecha relación con algún adulto para sentirse seguro. Incluso, la gente tiende a comunicarse más con la esencia de otros y no tanto con su físico. Una persona joven puede tener una increíble conexión con alguien mucho mayor y viceversa, o de su mismo género, con la posibilidad de crear o no un vínculo sentimental. El premio Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, publicó en 2004 su última novela: Memoria de mis putas tristes, en la que relata una interesante historia de un hombre que, a sus 90 años, decide emprender una aventura amorosa con una joven virgen.



La trama gira en torno de un hombre, quien en vísperas de su vejez se da cuenta de que a su edad “cada hora es un año” y que nunca ha conocido el verdadero amor porque siempre ha sido soltero y su único desahogo ha sido tener sexo con prostitutas. La atracción, el deseo y el amor desatan un interesante relato, que en función de su propia narrativa permite contemplar otro faceta de los sentimientos humanos. El sentimiento que se muestra en esta obra deja al descubierto la perspectiva que el ser humano puede crear sobre el amor y cómo su entorno cambia cuando se siente y está enamorado. Ya leíste sus 16 consejos para los que sueñan con ser escritores. Por eso ahora te presentamos 20 frases extraídas de esta obra cumbre del escritor colombiano, perfectas para entender el amor desde otra perspectiva.


Fotograma de Memoria de mis putas tristes (Henning Carlsen, 2011), adaptación fílmica de la novela de Márquez


“El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen”


“Aquél fue el principio de una nueva vida en una edad en que la mayoría de mortales están muertos”


“A quien me lo pregunta le contesto siempre con la verdad: las putas no me dejaron tiempo para ser casado”


“Uno de los encantos de la vejez son las provocaciones que se permiten las amigas jóvenes que nos creen fuera de servicio”


“El buque lanzó un adiós desconsolado, y sentí en la garganta el nudo gordiano de todos los amores que pudieron haber sido y no fueron”


Márquez expresa la magia que el protagonista experimenta al conocer a Delgadina, la joven virgen que empieza siendo el capricho de un anciano, y termina siendo la musa a quien admiraba y deseaba con tanta delicadeza. La joven le hace revivir un sentimiento que, fuera de los prejuicios sociales por la diferencia de edades, le permitió vivir uno de los momentos más sublimes.



“La edad no es la que uno tiene sino la que uno siente”


“Hoy sé que no fue una alucinación, sino un milagro más del primer amor de mi vida a los noventa años”


“Le tomé el pulso para sentirla viva. La sangre circulaba por sus venas con la fluidez de una canción que se ramificaba hasta los ámbitos más recónditos de su cuerpo y volvía al corazón purificada por el amor”


“Abrí mi corazón a las delicias del azar. Estoy loco de amor”


“Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodíaco”


Helen Fisher, reconocida antropóloga quien ha dedicado su carrera al estudio e investigación científica sobre el amor, explica que cuando una persona se siente enamorada de otra, ve en ella algo especial, enfocando su máxima atención, debido a la dependencia que se genera por la convivencia y por tres sistemas cerebrales (sexual, amor romántico, apego) que permiten experimentar ansias de estar, ver, abrazar o besar al ser amado.


“El sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor”


“Dejé de verla, y sentí que hacía falta, y aproveché para arreglar el cuarto sin ella”


“Morirse de amor no era más que una licencia poética”


“La noche del cinco de diciembre la besé por todo el cuerpo hasta quedarme sin aliento: la espina dorsal, vértebra por vértebra, hasta las nalgas lánguidas, el costado del lunar, el de su corazón inagotable”



Fisher también menciona que el amor no es una emoción, sino un conjunto de ellas, reunidas en impulsos intensos y bajos, que se producen con base en el tiempo y los elementos culturales que permiten elaborar un perfil de características que se desean encontrar en una pareja: "La forma en que nos sentimos al enamorarnos funciona con la química de los circuitos cerebrales".


“Sabía que nunca llegaría a ser amor, pero la atracción satánica que ejercía sobre mí era tan ardorosa (...)”


“Ella me respondió con vibraciones nuevas en cada pulgada de su piel, y en cada una encontré un calor distinto, un sabor propio, un gemido nuevo, y toda ella resonó por dentro con un arpegio y sus pezones se abrieron en flor sin tocarlos”


“Me sentía tan feliz, que la besaba en los párpados, muy suave, y una noche ocurrió como una luz en el cielo: sonrió por primera vez”


“El amor me enseñó demasiado tarde que uno se arregla para alguien, se viste y se perfuma para alguien”


“Haz lo que quieras, pero no pierdas a esa criatura —me dijo—. No hay peor desgracia que morir solo”


“No te vayas a morir sin probar la maravilla de tirar con amor”


En resumidas cuentas, Memoria de mis putas tristes podría abrir la puerta para otras consideraciones en torno del llamado "sentimiento universal". El amor no es un negocio. Es un reencuentro de las almas, no es una opción, es una conexión, el amor no daña, transforma. ¿Amor? No es amor si duda, si desconfía; el amor no duele, lo que duele son los momentos, las palabras, las acciones.

***

Conoce el libro de García Márquez que es tan triste que seguro te sume en una profunda depresión, misma que causó el autor cuando intentó eliminar las reglas ortográficas; sin embargo, no lo consiguió a pesar de sus argumentos.

TAGS: Recomendaciones de libros Amor gabriel garcía márquez
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Candy Grajeda


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