12 frases de Pedro Páramo que harán que dejes de verlo como el típico "macho mexicano”

Jueves, 14 de diciembre de 2017 13:02

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El despiadado que dejó morir a Comala es un amante inaudito. Ya no verás con los mismos ojos a este personaje, uno de los principales villanos de la literatura

En 1955 la literatura en México vio emerger a la que posteriormente se convertiría en una de sus obras fundamentales: Pedro Páramo. De inmediato, el autor de esta obra, Juan Rulfo, se convirtió en el centro de atención, lloviéndole tanto elogios como críticas severas. Desde el punto de vista artístico había poco o nada que reprocharle. En cuanto a los temas tratados desató la polémica. El texto es hoy una lectura obligada para todo amante de la literatura, debido a su importancia, no sólo a nivel local sino universal.



Puede decirse que Pedro Páramo es una novela breve y concisa, que de inmediato logra identificación con el lector al involucrar tópicos como la muerte, la búsqueda, la niñez, el paso del tiempo, el amor y los tabús de la sociedad, entro otros. La figura de Pedro Páramo puede ser odiada o admirada. Algunos lectores lo rechazan, mientras que otros lo idolatran. En él existen elementos suficientes para asumir cualquiera de las dos posturas. Con todo esto, Páramo se consolida como un villano memorable, recordando a figuras similares a Mr. Heathcliff de Cumbres borrascosas. Es “un rencor vivo”, así lo describe su criado Fulgor Sedano.



Hay en la novela una manifestación de mexicanidad, representada en el carácter de Pedro Páramo. No obstante, se trata de una mexicanidad estereotipada. Se dice que Páramo es la imagen viva del típico “macho mexicano”, aquel al que no le tiembla la mano, tiene la última palabra, somete a todo el que vaya en su contra y, sobre todo, hace de las mujeres una fuente de diversión. Sin embargo, haciendo una lectura detenida te darás cuenta de que el feroz villano de esta historia tiene sentimientos y debilidades como cualquiera. Dentro de la novela, casi escondidas, existen frases de amor de este “villano” para su amada. Es un hombre enamorado de Susana San Juan y ejerce un sentimiento que va mucho más allá de los amores comunes y corrientes, es un amor casi sobrehumano al grado de burlar las leyes del tiempo y la muerte.


John Gavin como Pedro Páramo en Pedro Páramo [Carlos Velo, 1967]


De la boca de Pedro Páramo no sólo se escuchan maldiciones y escarnios, sino declaraciones de amor que cualquier poeta consagrado firmaría. Aunque la novela no sigue un orden cronológico, se puede otorgar cierta estructura a sus frases románticas y partir desde la infancia, cuando apenas comenzaba a florecer el amor, hasta el último aliento. Así es como Pedro Páramo expresa sus sentimientos hacia Susana San Juan:



·1·

“Pensaba en ti, Susana. […] Cuando volábamos papalotes en la época del aire. […] El aire nos hacía reír; juntaba la mirada de nuestros ojos, […] Tus labios estaban mojados como si los hubiera besado el rocío”.



·2·

“Miraba caer las gotas iluminadas por los relámpagos, cada que respiraba suspiraba, y cada vez que pensaba, pensaba en ti, Susana”.




Fotografía de Juan Rulfo


La felicidad de su niñez habría de terminarse y llegaría el momento en que Susana San Juan partiera lejos de Pedro Páramo.



·3·

“El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Sonreías”.


Pedro Páramo tiene que esperar treinta años para ver nuevamente a Susana, treinta años de fidelidad y angustia.



·4·

“Esperé treinta años a que regresaras, Susana. Esperé a tenerlo todo. No solamente algo. Sino todo lo que se pudiera conseguir de modo que no nos quedará ningún deseo, sólo el tuyo, el deseo de ti”.



 ·5·

“Sentí que se abría el cielo. Tuve ánimos de correr hacia ti. De rodearte de alegría. De llorar. Y lloré, Susana, cuando supe que al fin regresarías”.



·6·

“¿Sabías, Fulgor, que ésa es la mujer más hermosa que se ha dado sobre la tierra? Llegué a creer que la había perdido para siempre. Pero ahora no tengo ganas de volverla a perder”.


Fotografía de Juan Rulfo


Algún día iba a llegar el momento temido, la muerte de Susana San Juan. Su salud ya era delicada pero, como buen amante, Pedro Páramo velaba sus sueños todas las noches, hasta el día fatal. La miraba dormir, en uno de los actos más puros y sublimes de amor.



·7·

“Mientras Susana San Juan se revolvía inquieta, de pie, junto a la puerta, Pedro Páramo la miraba y contaba los segundos de aquel nuevo sueño que ya duraba mucho”.



·8·

“Él la quería. Estoy por decir que nunca quiso a ninguna mujer como a ésa. Ya se la entregaron sufrida y quizá loca. Tan la quiso, que se pasó el resto de sus años aplastado en un equipal, mirando el camino por donde se la habían llevado al camposanto”.


Ya muerta Susana es convertida en una virgen, casi en una diosa, por medio de la poesía de Pedro Páramo.


Fotografía de Juan Rulfo



·9·

“Yo aquí, junto a la puerta mirando el amanecer y mirando cuando te ibas, siguiendo el camino del cielo; por donde el cielo comenzaba a abrirse en luces, alejándote, cada vez más desteñida entre las sombras de la tierra”.



·10·

“Pasaste rosando con tu cuerpo las ramas del paraíso que está en la vereda y te llevaste con tu aire sus últimas hojas. Luego desapareciste. Te dije: '¡Regresa Susana!”.


·11·

“A centenares de metros, encima de todas las nubes, más, mucho más allá de todo, estás escondida tú, Susana. Escondida en la inmensidad de Dios, detrás de su Divina Providencia, donde yo no puedo alcanzarte ni verte y adonde no llegan mis palabras”.


·12·

"Había una luna grande en medio del mundo. Se me perdían los ojos mirándote. Los rayos de luna filtrándose sobre tu cara. No me cansaba de ver esa aparición que eras tú. Suave, restregada de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas; tu cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Susana, Susana San Juan”.


Así, Pedro Páramo eterniza su amor, consolidándose como un amante de verdad que, a pesar de no tener a su amada, guarda el amor para sí y se vuelve eterno. Del hombre despiadado que dejó morir a Comala, pasa a ser el amante inaudito que vivirá para siempre. Seguramente ya no verás con los mismos ojos a este personaje, considerado uno de los principales villanos de la literatura.



Escrito por Omar Lúa Betancourt


***

La obra de Juan Rulfo es relativamente pequeña. Además de Pedro Páramo, escribió epístolas, guiones de cine y una novela que vio la luz pública décadas después de haber sido escrita y de nombre El gallo de oro. Asimismo, es de suma importancia su narrativa breve, conformada por el conjunto de relatos El llano en llamas. Para muchos de sus lectores, sólo sus relatos son suficientes para demostrar que es el mejor escritor. En todo caso, puedes leer varios de sus cuentos en línea totalmente gratis. Y ya que estás en ello, lee sobre su obra jamás publicada.

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