Letras

Frases de "El Extranjero" para aceptar que el mundo te ha olvidado

Letras Frases de "El Extranjero" para aceptar que el mundo te ha olvidado



Difícilmente nos encontraremos a alguien que haya leído la primera obra del francés Albert Camus y se haya mostrado indiferente como lo hacía su protagonista, aunque irónicamente nos parecemos más a él de lo que creemos. El Extranjero, novela publicada en plena Segunda Guerra Mundial (1942), es una obra que hace una extensa crítica a la sociedad, una sociedad inmersa en la cotidianidad y en la que su propia existencia se ve reducida a un suceso carente de sentido. Camus nos muestra a través de las páginas una Europa desgarrada tras las dos guerras; una Europa en la que existe una sociedad pasiva y hasta cierto punto absurda que se olvida que está conformada por individuos. Una sociedad que ignora a sus integrantes, al tiempo que uno de ellos personifica lo que muchos en verdad somos: seres apáticos, carentes de pasión, de sueños y de motivos. 

Leer la obra de Camus genera en el lector distintos sentimientos, al punto en el que uno puede sentir desesperación, enojo y frustración. Sin embargo, al pasar las páginas y llegar a ese final tan único y contundente nos damos cuenta de lo que Camus buscaba comunicar a través de un libro corto, pero denso a la vez. A través de los pensamientos y diálogos de Meursault somos capaces de ver ese antihéroe que encarna al hombre incomprendido. Un hombre que no se comporta como lo dicta la sociedad, lo que lo lleva a la muerte –lo único seguro en la vida– misma que no le inquieta en absoluto y con la que encuentra finalmente una respuesta. Condenado por la sociedad por no seguir el juego hipócrita en el que se nos ha dictado cómo debemos comportarnos, Camus lo expone de manera acertada con la frase: "En nuestra sociedad, un hombre que no llora en el funeral de su propia madre corre el peligro de ser sentenciado a muerte por la sociedad".

jose munoz extranjero
Ilustración por José Muñoz para L'Étranger

¿Qué es mejor entonces, comportarse como lo hizo Meursault o como quienes lo condenaron? Es una pregunta que surge tras terminar la obra, misma que el escritor peruano Mario Vargas Llosa se hizo al leerla. De acuerdo con el escritor latinoamericano, es una respuesta que el lector debe contestar de manera individual tras analizar la propuesta de Camus; pues como se expone en la obra, toda sociedad exige cierta teatralidad. 

El Extranjero es un libro que debe leerse con detenimiento, y que merece la pena ser estudiado. Cada palabra que conforma una página del texto tiene una razón por la cual fue escrita; analizarlo detalladamente podría tomar un largo tiempo, pero de lo que no hay duda es de la crítica de ésa sociedad que Camus ya veía que se estaba formando y de la que hoy somos parte. ¿La sociedad nos toma en consideración? ¿Somos verdaderamente importantes, o simplemente hemos logrado moldear perfectamente la máscara que nos dice que seremos recordados?

albert camus
Albert Camus

Aquí algunas frases de El Extranjero que probablemente nos harán reflexionar sobre la existencia y aceptar que el mundo nos ha olvidado o lo hará, en algún momento de nuestra corta vida.


"Hoy, mamá ha muerto. O tal vez ayer, no sé".

“Nada, nada tenía importancia y sabía perfectamente por qué. También él lo sabía. Desde el fondo de mi porvenir, durante toda esta vida absurda que había llevado, un hálito oscuro subía hacia mí a través de los años que aún no habían llegado y ese viento igualaba a su paso todo lo que se me proponía ahora en los años no más reales que estaba viviendo”. 

"Ni uno sólo de los principios morales que custodian el corazón de los hombres, me era accesible".

“En ese momento entraron los amigos de mamá. Eran una decena en total, y se deslizaban en silencio en medio de aquella luz enceguecedora… Se mostraban abatidos, tristes y silenciosos. Miraban el féretro o a sus bastones, o a cualquier cosa, pero no miraban a nada más. Los veía como no he visto a nadie jamás… Por un momento tuve la ridícula impresión de que estaban allí para juzgarme”.

el extranjero jose munoz
José Muñoz para L'Étranger 


"Todos los seres normales habían, más o menos, deseado la muerte de los que amaban".

"Quizás no estaba seguro de lo que me interesaba realmente, pero, en todo caso, estaba completamente seguro de lo que no me interesaba".

"Según él, un hombre que mataba moralmente a su madre se sustraía de la sociedad de los hombres por el mismo título que el que levantaba la mano asesina sobre el autor de sus días”.

"Parecía tan seguro. Sin embargo, ninguna de sus certidumbres valía un cabello de mujer. Ni siquiera tenía la certeza de estar vivo porque vivía como un muerto. Yo parecía tener las manos vacías. Pero yo estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de esa muerte que iba a llegar. Sí, era lo único que tenía. Pero, al menos, yo tenía esa verdad tanto como ella me tenía a mí. Yo había tenido razón, seguía teniendo razón, tenía siempre razón".

el extranjero
José Muñoz para L'Étranger


"No creo en
Dios, me aburre".

"El acto más importante que realizamos cada día es tomar la decisión de no suicidarnos". 

"Comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo día podría, sin dificultad, vivir cien años en una prisión. Tendría bastantes recuerdos para no aburrirse. En cierto modo era una ventaja".

"Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz (...) Fueron cuatro golpes breves con los que llamaba a la puerta de la desgracia". 

munoz el extranjero
José Muñoz para L'Étranger


"No había comprendido hasta qué punto podían los días ser cortos y largos a la vez. (...) Sólo las palabras ayer o mañana tenían, para mí, sentido". 

"... sólo veía sus ojos, muy claros, que me examinaban atentamente, sin expresar nada definible. Tuve la extraña impresión de ser mirado por mí mismo". 

"Tan próxima a la muerte, mamá debió de sentirse liberada de ella y dispuesta a revivirlo todo. Nadie, nadie tenía derecho a llorarla. Y yo también me sentí dispuesto a revivirlo todo. Como si esa gran cólera me hubiese purgado del mal, vaciado de esperanza, ante esta noche cargada de signos y de estrellas me abría por vez primera a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraterno al cabo, sentí que había sido feliz y que lo era todavía. Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, no me queda más que desear en el día de mi ejecución la presencia de muchos espectadores que me acojan con gritos de odio”.

letranger
José Muñoz para L'Étranger


***


Te puede interesar: Frases de Franz Kafka para transformar tu realidad





Referencias: