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Poemas para cuando tu indignación no pueda volver a ser callada

9 de julio de 2018

Esther Pineda G

**

Sin vergüenza alguna

las manos famélicas

hurgan en la basura.

Buscan algo

cualquier cosa

lo que sea,

un bocado sucio

húmedo

mal oliente

que permita prolongar

la cruel agonía

aunque sea un día más.

 




**

Ella vive

en uno de los barrios

más peligrosos de la ciudad,

en un país

con altas tasas de natalidad

de adolescentes a nivel regional.

Nunca recibió educación sexual

no consigue anticonceptivos

y los preservativos

imposibles de comprar.

Ella no quiere,

en esas condiciones

tiene miedo de volver a ser mamá,

se niega

pero su marido la obliga 

todas las noches a copular.

Ha quedado embarazada

y el aborto es ilegal,

se ha metido unos ganchos

y desangrándose

fue a parar al hospital.

llamaron a la policía

la trataron como a una criminal,

ahora en la cárcel

la harán pagar

por su pobreza

por su ignorancia

por la violación de su marido

y por la indiferencia estatal.

 

 





**

Su paciencia se ha terminado.

Sus opciones se han acabado.

Lo ha intentado todo

pero no lo ha encontrado.

Se dirige a la zona prohibida

esa llamada zona roja por la policía. 

Camina asustada

las mujeres susurran

los hombres la miran

los guardias la espían.

Le han hecho una oferta

la mejor del día

se dirigen al callejón

a saldar la transacción

lejos de la mirada del inquisidor.

Deben hablar poco

deben hablar bajo

voltean a los lados

todo debe ser rápido,

entrega el dinero

recibe el paquete

ha comprado arroz

es su día de suerte.

 


 




**

Los he visto palidecer

Los he visto demacrarse

Los he visto enflaquecer

Los he visto enfermarse

Los he visto fallecer

No fue el ocio

No fue el vicio

Fue el hambre



 




**

Desde tempranas horas

recorre la ciudad

cansada

camina con dificultad

su entrada en la tercera edad

se comienza a notar.

No ha conseguido que llevar

a la mesa de su pobre hogar

¿Papas? Invaluables

¿Pasta? Incomparable

¿Carne? Ni lo sueñes

¿Pollo? Ni lo intentes

¿Huevos? Ni lo pienses

¿Pan? Ya no existe

¿Queso? ¿Es un chiste?

Sólo un par de plátanos ha podido comprar

ha llegado derrotada

con hambre

se pone a llorar.

Mientras 

su octogenaria y senil madre 

pregunta:

¿qué vamos a almorzar?

 


 


**

Ernesto sufría de la tensión

el tratamiento no lo consiguió.

Andrea era operada de la tiroides

esperó, esperó, 

el medicamento nunca llegó.

Daniel era VIH 

no le suministraron más los retrovirales.

María tenía un trasplante de riñón

sin las pastillas

el cuerpo se lo rechazó.

Ricardo murió de una infección

se contaminó en el hospital

donde fue buscando atención.

Horacio era diabético

no pudo costearlo

murió en el intento.

Yaneth, Fabio, Rafael

a la morgue también fueron a tener,

los mató la difteria y la malaria

enfermedades hace más de un siglo erradicadas.

 


 


**

Para algunos

negligencia

Para otros 

estrategia

Para algunos 

ineficiencia

Para otros

injerencia

Para algunos

corrupción

Para otros

manipulación

Para algunos fue

esperanza

Para otros sólo fue

venganza

 

 





**

Después de una larga jornada

por un salario de hambre

y el maltrato de una igualada

Johana sale de su trabajo

con rumbo a su casa.

Espera durante cuatro horas

no hay transporte,

no le queda otra

se va a la parada de las jaulas

feas, sucias e inseguras

pero podrá llegar en la madrugada.

Tiene que viajar parada,

hacinada, humillada

pero sobre todo, asustada.

El camión va a toda velocidad

por la principal arteria vial,

ha frenado sin pensar

Johana cae en el pavimento

también dos mujeres más,

todas murieron 

pero eso ya no es novedad.

Son cosas que pasan 

dice por televisión

la autoridad gubernamental,

mientras recibe elogios

del señor presidente

por su apoyo, gestión y lealtad. 







**

Desde los años 90

no había vuelto a ver

tantos niños con la barriga hinchada

llena de lombrices

por el mal comer.

Desde los años 90

no había vuelto a ver

tantos niños sin ir a la escuela

y trabajando

por no tener que comer.

Desde los años 90

no había vuelto a ver

tantos niños en la calle

sucios, descalzos

pidiendo y robando

para comer.

Desde los años 90

no había vuelto a ver

tantos niños muriendo

desnutridos

pasmados

tullidos

por no tener para comer.




**


Si te gustaron estos poemas de Esther Pineda G. también te invitamos a leer Racismos americanos: nuestros países son de mierda, nos dominan y se imponen hasta que ocurre una tragedia


**


Las pinturas que acompañan el texto son obras del ecuatoriano Oswaldo Guayasamín

TAGS: Poemas Nuevos poetas Política
REFERENCIAS:

Esther Pineda G


Colaborador

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