7 pruebas de que 'Harry Potter' no es más que un cuento de la Edad Media

Miércoles, 13 de diciembre de 2017 13:55

|Diego Cera

Desde las referencias más obvias, hasta elementos ocultos por Rowling con una maestría sin igual, tenemos las suficientes pruebas para sospechar que la historia del mago más famoso de nuestros tiempos es un compendio de cuentos medievales.


Todos los escritores roban, toda la literatura contemporánea es un plagio. Eso es algo que ya deberíamos de saber. Cualquier lector hábil se percata de inmediato que casi todos los grandes héroes se desprenden de los mitos griegos y que muchas de las estructuras que hoy consideramos "modernas" son tan viejas como la escritura misma. Libros tan antiguos como aquellos que narran la historia de las primeras grandes civilizaciones del mundo están escritos en verso; como este, existen muchos ejemplos de estos "robos" que son los pecados más hermosos del ser humano.



Esa cadena de préstamos y apropiaciones continúa hasta nuestros días; es cierto que ya no hay nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, como todo amanecer, la literatura también se renueva y adapta todos esos discursos que la han hecho tan grande para que no suene a algo gastado; sino a ese "algo" al que vale la pena acercarse para encontrar algo fuera de lo convencional.


Uno de los mejores ejemplos de esto apareció en 1997 y firmado por JK Rowling; la historia del joven mago que se ha convertido en uno de los referentes más queridos de la cultura pop, Harry Potter. ¿Pero qué hay detrás de todo el universo creado alrededor de Potter? Es un hecho que Rowling se apropió de algunos aspectos de la mitología e historia universal, sin embargo, la maestría con la que fueron adaptados a sus obras nos hacen preguntarnos por el verdadero origen de todas esas figuras que nos han fascinado desde hace 20 años.


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Muchas de las criaturas —si no es que la mayoría de ellas— que aparecen durante toda la saga son seres provenientes de diferentes mitologías alrededor del mundo. Algunas de ellas son fácilmente identificables como los trolls, grifos y centauros; otros como los grindylows y los boggarts tienen origen en antiguas leyendas celtas, todas tan viejas que parecieran, al igual que los dementores, inventos de JK Rowling.



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La Piedra Filosofal y su creador, Nicolás Flamel, son elementos históricos documentados. El que en los libros como en la película figurara como amigo de Dumbledore, fue un famoso alquimista del siglo XIV a quien se le atribuyó la invención de una fuente de vida eterna: la famosa piedra.



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La autora se mantiene fiel a la descripción de criaturas como dragones orientales y europeos. Para los primeros, por ejemplo, utiliza un hocico corto y ojos amenazadores; por otro lado, ejemplos como el basilisco, son fieles a las antiguas narraciones griegas acerca de esta bestia. Evidentemente excluyó algunos datos como el hecho de que el temible guardián de la Cámara Secreta podía morir tan sólo con oler una comadreja.



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En la Edad Media la gente creía y deseaba aprender magia. Si bien no había una gran institución como Hogwarts que ofreciera dichos servicios, no era raro que los interesados consiguieran fácilmente libros de hechicería o manuales de alquimia. De hecho, en muchos bestiarios de la época aparecen retratadas numerosas criaturas que la autora utiliza en sus novelas.



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Al igual que en la saga, hay magia blanca y oscura, hay textos provenientes del medievo que dividen la magia entre "natural" y "demoniaca"; la última, evidentemente tiene que ver con fuerzas malignas, mientras que la primera era respetada incluso por la iglesia, pues sus practicantes fueron vistos como doctores que empleaban sus conocimientos para beneficiar a la comunidad.



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El hecho de que los estudios de herbolaria fueran tan importantes en Hogwarts tiene que ver con la relevancia que esta disciplina tuvo para los antiguos brujos y magos, quienes basaban sus conocimientos en dicha práctica.



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La persecución de magos retratada en la película Animales fantásticos y dónde encontrarlos encabezada por los Segundos Salemers es una evidente alegoría a la lucha de la Iglesia en contra de la magia. Los clérigos se esmeraron tanto en erradicar cualquier indicio de magia o hechicería que incluso crearon manuales como el Malleus Maleficarum en 1487, el cual describía cómo identificar y eliminar a una bruja.



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"Robar" es una palabra un tanto fuerte para describir ejercicios como la apropiación y la adaptación, lo cierto es que hay artistas que se han ganado a pulso la etiqueta de ladrones. Un claro ejemplo de lo anterior son los autores de estos plagios que nos demuestran que ya no necesitamos más intelectuales.


Diego Cera

Diego Cera


Articulista Senior
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